Rueda: ?La clave contra Tapia será golpearlo abajo?

Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción

fernandoizquierdo@hotmail.com




Matías Carlos Adrián Rueda es, sin dudas, una de las figuras más rutilantes en la actualidad del deporte tandilense. Su contracción al trabajo, combinada con la contundencia de sus puños, lo ha puesto entre los exponentes más promisorios del boxeo argentino.


Tras un 2014 en el que logró mantener su invicto, conservar los títulos argentino y latino OMB de los pluma y escalar hasta el sexto puesto del ranking mundial de esa entidad, ‘La Cobrita’ espera con ansias una nueva temporada, que para él comenzará boxísticamente el domingo 25 en el Centro de Educación Física Nº 1 de Mar del Plata.

Allí, el tandilense le dará la revancha a Claudio Tapia, a quien noqueó en mayo del año pasado en Unión y Progreso, luego de sufrir la que hasta hoy es su única visita a la lona.


Sobre el año que pasó y sus objetivos para éste, Rueda dialogó con El Eco de Tandil:


-¿Cómo catalogás tu 2014 boxístico?

-Fue uno de los mejores años de mi carrera, a pesar de que solamente hice cuatro peleas. Tres de ellas fueron con título en juego, y en líneas generales con mucha exigencia, ante rivales de experiencia.



-Y en 2015, la idea de dar otro salto.

-Sí. El nivel de mis desafíos no depende de mí, sino de Margossian (Mario, su manager). El está esperando la oportunidad para que yo pueda pelear en el exterior y hacer un buen papel, no ir como “carne de cañón”.


-¿Cómo transcurre tu pretemporada?

-Llevo casi un mes, arrancamos a mediados de diciembre. Estoy en la parte más dura, la actividad física se reparte pero ha sido pareja durante todo su desarrollo. La termino el viernes 23, dos días antes de la pelea. El diseño que hizo Julio (Lester, su preparador físico) fue pensando en que la pelea era el 24, se atrasó un día y es lo mismo. La idea es tener la base para todo el año.


-Este ha sido el primer año en el que te dedicaste exclusivamente al boxeo. ¿Cuáles han sido los réditos más notorios?

-Me pude poner mucho mejor físicamente, estoy ocho puntos, todavía me falta un año y pico para llegar al nivel que queremos. Para lo que es el nivel nacional, estoy bien, no creo que haya otro boxeador argentino en mi nivel físico. Estamos haciendo un buen trabajo.


-¿Te obsesionás con objetivos como el ranking, mantener tu invicto, defender los títulos?

-No, sólo pienso en seguir yendo para arriba. Y no tengo problemas respecto a mis rivales. Primero, el 25 iba a enfrentar a Farías, otro mendocino, pero llamó Margossian y me dijo que no firmaba contrato y se venía la revancha con Tapia, no dudé en aceptarla, no puedo decirle que no a nadie. Mis rivales del futuro van a ser mucho mejores que Tapia.


-¿Buscás este año tener más que las cuatro peleas de 2014?

-Sí. La idea para este año es llegar lo más alto posible, si tenemos que arriesgar los títulos y la posición en el ranking para seguir subiendo, lo haremos. Ni mi equipo ni yo especulamos con nada, no sé qué piensa mi representante.


-¿Se dio que en alguna pelea demoraste la definición adrede en pos de habituarte a pelear en distancias más extensas o para favorecer el espectáculo?

-Una vez, contra Sañanco. Me acuerdo de que en el primer round lo dejé sentido y di el paso atrás. Se fue contra las cuerdas, grogui. Cuando volví al rincón me dijeron: “Estirala un poco más porque nos matan”. Después, se me complicó. Lo quise definir en el sexto o séptimo y no pude.


-Son lujos que podés darte cuando comprobás que tu rival no tiene cómo dañarte.

-Igual fue sólo esa vez, yo no soy de especular. Fue ese día, especulé 15 segundos y después se me complicó, me tocó abajo con una mano voleada

perdida y tuve que salir para atrás. Después, no pude definir y cuando le pregunté a Sergio (Vega, su entrenador) en qué round estábamos, era el noveno, ya era tarde. Se me fue volando la pelea.


-Siendo invicto en 20 peleas y con tu condición de noqueador no es alocado ir pensando en una chance mundialista.

-Valcárcel (presidente de la Organización Mundial de Boxeo) pretende que haga dos “batallas”, es decir peleas internacionales de altísima exigencia, y después vaya por el título mundial.


-Por caso, enfrentar a algunos de los que te preceden en el ranking OMB.

-Puede ser, eso depende también de cuestiones contractuales. Pueden ser otros de los quince que están en el ranking.


-¿El título sudamericano pluma es otra posibilidad latente?

-Medina sigue siendo el campeón y no lo expone muy seguido, está con Arano y no va a ser sencillo. Yo quiero ese título, pero él no quiere saber nada de pelear conmigo. Que se lo guarde, que le sirva, ya se va a retirar, es grande. Cada uno sabe qué hace con sus títulos y dónde los expone.


-¿Estás conforme con lo que te consigue Margossian?

-Sí, no me puedo quejar. Pero me gustaría un poco más, tanto en frecuencia como en el nivel de mis rivales. Creo que en Argentina no hay un gran nivel en mi categoría, me gustaría probarme con boxeadores de afuera para saber dónde estoy parado, de local o visitante, me da igual. Siento que puedo andar bien, más allá de que algunos dicen que soy frágil, por una caída que tuve en toda mi carrera, contando amateur y profesional. Más allá de lo que digan los demás, yo miro mi quinta y si está bien vamos para adelante.


-Cumpliste tres años como profesional. ¿Por dónde pasa tu mayor evolución?

-Por lo físico. Tengo más potencia y también logré una mayor coordinación, mis golpes salen más prolijos. Mi entrenamiento se ordenó, a partir de que sólo me dedico al boxeo. Esto es una mejora constante, a medida que seguís entrenando evolucionás.


-¿El nivel de entrenamiento a la hora de enfrentar un sparring es el adecuado en Tandil?

-Acá actualmente no guanteo, no me relaciono con otros boxeadores. Por ahí hago algo tranquilo con chicos del gimnasio, para estar en distancia y ahogarme un poco. Sí tengo previsto ir el próximo fin de semana a Mar del Plata a entrenar con Nazareno Ruiz y su hermano Julio, quienes son de categorías similares a la mía.


-Y en su momento tenías a Sergio Escobar.

-Sí, pero él optó por irse a entrenar a otro lado. Guantear con él me servía, me

hacía trabajar mucho, tiene experiencia, no cualquiera hace 50 peleas profesionales.


-¿A excepción del jab, que es de aproximación, te sentís capacitado para noquear con cualquier golpe, ya sea con zurda o derecha? 

-No lo sé. Siento que con los directos, sobre todo de derecha, hago mucho daño. Pero me parece que si la mano llega bien no importa qué tipo de golpe es, si es seco, te manda abajo. Y algo que siempre me quedó de “Motoneta” Conti es que la clave está abajo, no importa cuán grande es el árbol, si lo talás bien cae, y tiene razón.


-¿Y has tirado manos que presumías inofensivas y terminan siendo letales?

-Dos veces. Con Reynoso, cuando peleamos en la Federación, y con Ramón Torres. Contra este último, tiré una derecha cruzada que sentí que se iba, pero lo enganché en la punta de la “pera” y cayó redondo. Pensé que ni lo tocaba, aparte no sentí el impacto en el puño, fue de refilón, fue una mano que tiré por tirar, para no irme “vacío” de la acción.


-¿Aprendiste a controlar la ansiedad por llegar al nocaut?

-Sí, sé que es algo que llega solo. Igual, los noqueadores practicamos mucho el trabajo con explosión y buscar meter las manos bien duras, más aún en el cuerpo a cuerpo. Pero el rival también tiene dos puños y me puede pasar lo que me pasó con Tapia, entonces hay que saber esperar, hay un momento para cada cosa. 


-¿Representa algo especial enfrentar por segunda vez en poco tiempo a un rival como sucederá con Tapia?

-Para mí no. El está desesperado, quiere el título y se tiene confianza porque me tiró, pero se olvida de que fue una caída contra cinco. No tenía por qué negarle la oportunidad si él piensa que me va a ganar. A mí no me interesa el rival, mientras que no me lo cambien una semana antes y dé el peso.


-Confirmaron a Tapia 20 días antes de la pelea. ¿Te alcanzó?

-Sí, el grueso de la preparación es el mismo, sea quien sea tu rival. En los últimos días empezás a hacer un trabajo más específico. En Argentina es habitual que te lo confirmen 8 ó 10 días antes de pelear. Nosotros habíamos empezado a planificar pensando que íbamos a enfrentar a Farías, que tiene características muy distintas a las de Tapia. Farías va más al frente, Tapia especula más y calienta después del tercer round. A la hora de agredirlo, le entran las manos pero aguanta.


-Has peleado a estadio lleno en Tandil, tenés cierta presencia en las redes sociales. ¿Te sentís popular?

-Sí, es algo que me cuesta, pero sé que tengo que brindarme, los deportistas nos debemos a la gente. En cada lugar al que voy hay alguien que me

reconoce. Está bueno, pero a la vez me incomoda un poco porque soy introvertido, pero creo que lo estoy llevando bien.


-¿Disfrutás especialmente pelear en la ciudad?

-Una vez que empieza la pelea, para mí el estadio está vacío. Siento que tengo las mismas chances peleando en cualquier lado, mi carrera amateur la hice casi toda de visitante. No me molesta que me abucheen tampoco. No me pesó pelear en la Federación ni en el Luna Park.


-Tenés cierta ligazón con Santamarina.

-Sí, mi viejo, Daniel, era arquero de ese club. No soy hincha, no voy a ser hipócrita. Hay muchos dando vueltas que se hicieron hinchas hace un año, cuando ascendió. Es el club que me identifica y subo al ring con la camiseta porque Pablo Bossio y Santamarina me están dando una mano como sponsor.

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