Salvaje asalto en un mercadiro mendocino: encerraron a una mujer adentro de la heladera de la carne

“Cuando me metieron atada en la heladera de la carne pensé que iban a matar a mi mamá y que aunque gritara nadie me iba a escuchar”, contó una de las víctimas del asalto, Susana, horas después del violento episodio que sufrió junto a su madre. El salvaje hecho se produjo ayer por la mañana en un pequeño mercado que cuenta con una vivienda contigua, en el barrio La Gloria de la capital mendocina.
La más joven de las mujeres terminó con una terrible hematoma en el ojo derecho -producto de un culatazo- y una herida en la frente, por la que tuvieron que darle cinco puntos de sutura. Susana contó que estaba al frente del local porque su hermano -que lo atiende habitualmente- estaba enfermo, y por eso había abierto la persiana después de las 10:00 de la mañana.
Según relató al diario Uno de esta ciudad, minutos antes de las 11, llegó hasta el mostrador ?totalmente cubierto con rejas y con una pequeña ventana para pasar la mercadería? una mujer pidiendo un yogur. “Yo se lo dí a mi mamá para que se lo entregara y veo que, cuando se lo va a dar, la mujer la tira del brazo y se mete por esa ventanita. Ahí entraron los otros dos con la cara cubierta y yo le veo el arma a la mujer”, señaló la víctima. Luego, los delincuentes le pusieron precintos plásticos en las manos y en los pies, y tras apoderarse de 500 pesos que había en la caja, uno de ellos, que tenía la cara cubierta con un buzo, le dio un culatazo en el ojo y otro en la cabeza para que le dijera dónde estaba “la plata”.
Pese a que las mujeres les juraban que no tenían nada más, la banda, convencida de que podía encontrar más efectivo, fue directo a desvalijar la casa contigua al pequeño mercado. Según se señaló, allí encontraron un monedero de la anciana, donde guardaba 1.500 pesos, que eran todos sus ahorros, y unos 1.000 pesos que estaban destinados al pago de proveedores.
Sin embargo, eso no los conformó y al regresar al negocio se ensañaron nuevamente con las dos mujeres, que permanecían en el piso. “A mi mamá le dieron un par de patadas en la espalda y en el pecho, y uno de ellos me arrastró unos metros, me alzó y me tiró dentro de la heladera de la carne y cerró la pesada puerta. Después volvió y me dijo que yo debía tener más plata, me revisó un bolsillo en el que tenía unos 200 pesos y nuevamente me encerró en la heladera”, contó Susana.
Según dijo, pasó más de 20 minutos encerrada dentro de la heladera, hasta que un vecino que auxilió a la anciana golpeada recorrió el negocio y escuchó sus gritos de auxilio. “Creo que esto es un aviso.
Está claro que esta gente está dispuesta a todo. Por eso no pienso volver a abrir el negocio, no voy a esperar a que me maten”, concluyó la mujer.

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