Santamarina se regaló un merecido triunfo

 

La escuadra tandilense se aferró a un triunfo merecido, de acuerdo con su producción de los primeros 45 minutos. En ese lapso, expuso sobrados méritos para justificar una diferencia que bien pudo haber sido más holgada al momento del entretiempo.
Desde el primer silbatazo de Ascenzi, el equipo de Coleoni fue más. Se mostró agresivo, estableció el “doble cinco” formado por Palacio y Scaglia en campo antagónico, allanó caminos por las bandas y tuvo a un Michel inspirado, por momentos de nivel superlativo cuando se retrasó para fabricar juego.
La postura se vio trasuntada en numerosos momentos apremiantes que debió soportar el arco de Salgueiro. El arquero se lució ante un violento remate de Arnaldo González sobre el primer palo, luego Mendoza falló desde el área chica en el epílogo de una acción colectiva de la que también fueron parte Michel, Ledesma y Strada, y ya en 26’ Martín Aguirre ganó en lo alto (foto) tras el tiro libre de González pero su cabezazo no fue bien direccionado.
Los puntanos se veían sometidos a ese dominio, a raíz de que perdieron desde el “vamos” la puja en la zona media. A ello se sumaron algunas imperfecciones técnicas en zonas de peligro, situación en parte propiciada por las condiciones del balón y el campo de juego.
Así fue que le resultaron insuficientes las corajeadas de Garraza sobre la franja derecha y la prolijidad del ex Argentino Juniors, Seltzer, sobre el otro costado. No bastó para impedir que los delanteros Albarracín y Fernández queden aislados y terminen teniendo una noche para el olvido.
Monopolizando el balón, el aurinegro intentaba por todos los caminos aunque por momentos se repetía. Por ende, Coleoni buscó una variante cambiando de flanco a los carrileros (Strada pasó a trabajar por izquierda y González se trasladó a la derecha). 
Y si bien la alteración táctica no depararía mayor suceso, el desnivel terminaría llegando por decantación. 
Fue a los 35’. Palacio se internó en el área por derecha y sin mucho tiempo para decidir sacó un picante derechazo bajo, el rechazo imperfecto fue capturado por Mendoza, que recurrió a una media vuelta para anotar su primer gol con la camiseta de Santamarina.
A nadie hubiera sorprendido que los tandilenses, por su superioridad, hubiesen incrementado el margen de su diferencia cuando ni Capella ni Aguirre llegaron a conectar el tiro libre de Michel. Es que del otro lado, Bertoya entró en acción recién al minuto 45’, cuando debió ir abajo para echar al tiro de esquina un disparo raso del uruguayo Requelme.
Para la reanudación, Juventud Unida implementó dos variantes de entrada. Ingresaron Lucero y Peralta, ambos de vocación ofensiva, en detrimento de los laterales Figueroa e Inostroza (Seltzer pasó a jugar como “3”). Pero más que esas variantes, lo que modificó la esencia del juego fue la predisposición de ambos conjuntos. 
Pudo verse un Santamarina mucho más apagado, entre el desgaste y la conformidad que le deparaba el resultado, y una escuadra puntana más decidida, a sabiendas de que debía forzar un desarrollo absolutamente inverso al de los 45’ iniciales.
Juventud Unida ostentó dominio de balón y territorial, pero lejos estuvo de exhibir la profundidad con la que su rival lo castigó en la primera mitad.
El equipo de Coleoni se acomodó a una postura mucho más “inocente”, sin atravesar zozobra pero a su vez riesgosa dado lo exigua de su diferencia.
Tras largos minutos de intrascendencia general, la victoria local estuvo en riesgo como nunca al cabo del tramo postrero. La visita se jugó el “todo por el todo” y puso en aprietos a Bertoya. El “1” supo responder ante la embestida de Peralta, Zárate despachó un fortísimo derechazo que se fue soplando el travesaño y en la más nítida Martín Aguirre llegó de manera providencial al cierre luego de la definición de Castellano, quien impactó el balón sin demasiada potencia arrojándose al piso tras el desesperado achique de Bertoya.
Fue, ese sufrimiento, el precio que debió abordar Santamarina por haber modificado esa actitud que lo condujo a su mejor momento de un partido que terminó ganando de manera inobjetable.
 
La figura
Martín Aguirre
Impasable por lo alto, desbaratando innumerables intentos de los puntanos. En el final se lució con una barrida sobre la línea de gol que valió dos puntos. 
 

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