Santamarina tuvo oportunismo y se aferró al triunfo más esperado

Santamarina logró la victoria que más quería su gente, y la más necesaria para sus pretensiones de avanzar en el torneo Argentino A. Derrotó a Cipolletti de Río Negro, líder de la zona 1, y se ubicó en inmejorable posición para clasificarse, ya que le alcanzará con empatar ante Juventud de Pergamino para lograr ese objetivo.
Un gol en contra de Roberto Muñoz, a los 10 segundos de la parte final, marcó el desequilibrio para un cotejo muy duro y friccionado.
No la pasó bien Santamarina en el primer tiempo, que se jugó al ritmo impuesto por la visita. Con un mediocampo que combina marca y juego, Prieto desniveló cada vez que se lo propuso y a los patagónicos sólo les faltó la puntada final para llegar al gol. Lo tuvo Padua con un cabezazo desviado y el propio ?11? en un disparo cruzado que tuvo idéntico destino.
El aurinegro despertó poco después, pero sus líneas estuvieron algo separadas y le costó elaborar juego. Un cabezazo alto de Telechea, un disparo débil del balcarceño y un tiro cerrado y desviado de Corvalán fueron las aproximaciones a la valla rival. También Bucci generó un par de ocasiones, culminando una de ellas con un desesperado rechazo de Martínez y la otra con la pelota yéndose apenas ancha.
Los ataques rionegrinos, aunque sin la mayor profundidad, fueron más rápidos y peligrosos. Entonces, tuvo que aparecer Barth para cortar uno y otro avance visitante.
En la llegada más clara, Padua se filtró entre los centrales para recibir una asistencia de Berra, pero el toque de derecha se fue alto ante la extemporánea salida de Bertoya.
Tras el intervalo, Botella movió las piezas y encontró el rédito más pronto de lo esperado. Harguindeguy entró por Corvalán y en su primera intervención resultó decisivo para el gol. En acción preparada, abrieron rápidamente a la derecha para el ex Racing de Olavarría, quien mandó el centro bajo que Muñoz transformó en gol contra su propia valla.
Los cronómetros marcaban 10 segundos de juego, y el 1-0 modificó la temperatura del partido. Porque Santamarina encontró tranquilidad y Cipolletti fue perdiendo el orden exhibido hasta entonces.
A los 11? entró Krüger, por el reaparecido Pringles, y el local buscó consolidarse en su sector defensivo. Los patagónicos sólo inquietaron en algún tiro de esquina de Porra, como el que Bertoya rechazó con lo justo o el que Dragojevich mandó por encima del travesaño.
Conforme fueron pasando los minutos, Giménez fue haciéndose dueño del mediocampo con la colaboración de Jorge. Harguindeguy y Bucci crecieron por los laterales, y el trámite pareció más controlado para los tandilenses.
Sin embargo, la peligrosidad de la visita no se apagó. En 26?, Larenas ganó en el medio y buscó a la izquierda a Porra, cuyo pase atrás fue conectado defectuosamente por Prieto.
Con variantes desde el banco, Cipolletti echó el resto y generó otras dos ocasiones en tiempo de descuento, más por insistencia que por elaboración de juego. En una, Padua no aprovechó un largo pelotazo del arquero Ruiz, que lo encontraba habilitado. Y en la otra el ingresado Avila pifió el cabezazo en un centro de Berra, dejando en posición adelantada a Padua que llegaba por el segundo palo.
Al ritmo del festejo de su gente, Santamarina celebró tres puntos muy necesarios. Por primera vez pudo con los rionegrinos, y está más cerca de ubicarse entre los diez mejores del Apertura, su primer objetivo de la temporada.

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