Se quemaron unas 40 hectáreas de pastos muy cerca del country

Un importante incendio en la zona de Las Animas tuvo en vilo a los vecinos del country y a los Bomberos de ambos cuarteles que trabajaron durante tres horas para sofocar por completo el siniestro. El viento dificultó las tareas y la lluvia llegó finalmente para colaborar con la ardua tarea.

Alrededor de las 17 una dotación de Bomberos del Cuartel Central a cargo del capitán Pedro Peralta se dirigió a un incendio de pastos en una zona aledaña al country, sobre Las Animas. Los trabajadores accedieron en principio al lugar por una calle nueva ubicada en forma lateral al country y donde antiguamente estaban las vías del ferrocarril que iban a las canteras. El fuego se estaba acercando a la calle Teresa de Calcuta pero no llegó gracias a la lluvia y al trabajo de los Bomberos.
Al ver que el siniestro era de gran magnitud, inmediatamente solicitaron colaboración de una dotación de Villa Italia a cargo del capitán Tomassi, y dos más del Central. Diez bomberos trabajaron en el lugar.
“El incendio se esparció muy rápido por el viento. Cuando llegamos ya había agarrado para el lado del country, aunque de todas maneras no había peligro porque hay calles. También se había ido para el lado de la calle Arroyo Seco y para arriba de la Sierra de las Animas, que era lo más peligroso”, explicó Peralta en diálogo con El Eco de Tandil.
A su vez, indicó que “la gente se amontonaba a mirar pero no había peligro real para el country, ni tampoco para casas aledañas al incendio. En ese sentido, fue dominado rápidamente”.
Por un lapso de tres horas, trabajaron para sofocar las llamas hasta que “llegó la mano de Dios con la lluvia. Eso sí que fue un regalo del cielo. Era complicado el incendio por la topografía del terreno, son todos cerros y ya el fuego se dirigía al cerro más grande”.
“La altura del pasto no nos dejó trabajar con mangueras, tuvimos que entrar a mano. Solamente se puede ingresar con látigo o mochila, de otra forma no se puede. Tenemos un camión de incendios forestales pero tampoco puede andar por arriba de las piedras. Donde hay calles pudimos entrar con el camión, sofocamos con manguera y el resto de los lugares tuvimos que sofocar todo a mano hasta que llegó la mano de Dios”, remarcó.
Y agregó que “la gente tenía un poco de temor, pero no había peligro. El viento estaba muy fuerte soplando para el lado del cerro y por eso se esparció tan rápido”.

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