“Si gana Macri, me la voy a bancar”

Entusiasmado con el contrapunto de la entrevista, el célebre relator, Víctor Hugo Morales,  no elude respuestas a cada uno de los grandes interrogantes que despertó su posicionamiento en favor de políticas del kirchnerismo u

-En el interior no termina de cerrar ese giro suyo de la crítica al Gobierno y luego el apoyo… (interrumpe)

-No es verdad. Lo podemos dividir en dos partes; 2008: conflicto agropecuario, en el que estuve moderadamente en contra y conflicto por las AFJP, en el que estuve declamantemente a favor. Antes, era partidario del pago de la deuda, de la política de derechos humanos y muy en contra por la convivencia con Clarín: cuando el Gobierno estuvo con Clarín, estuve en contra del Gobierno. El que cambió fue el Gobierno.

-Si el camino que trazaron los Kirchner  de ahí en más fue tan luminoso, usted, que los criticaba, ¿no debería ser más contemplativo con aquellos que no les resulta fácil entenderlos?

-Es que no era muy crítico. Tuve un sólo tema fuerte que fue la famosa 125.

-También protestaba por algo que muchos piden: ¿por qué no hace conferencias de prensa la Presidenta?, ¿por qué a ella no se le puede repreguntar? Pero ahora usted piensa distinto.

-No es así. Lo que hay que hacer, como lo hago yo, es el uso de la posibilidad crítica. Somos ocho mil periodistas en el país, ¿te parece que hay ocho mil repreguntas que una presidenta pueda responder? No hay derecho y a lo mejor lo que querés es una cosa amarillista, como ha ocurrido. Es imposible. La  Presidenta tendría que dar conferencias de prensa para hablar de temas concretos y las preguntas tienen que versar estrictamente sobre esos temas. Como hace Kicillof.

-Cuando los militares hicieron atrocidades quedó firme que lo más grave fue que las hicieron desde el Estado. Con ese criterio: ¿la crítica, el control, no tienen que apuntar más al Estado que a los privados?

-Nooo, la gran corrupción es de los privados.

-Es un pensamiento bastante debatible.

-No, y no es rebatible tampoco: la gran corrupción siempre es privada.

-Al Estado no lo controlamos, entonces.

-Sí, hay que controlarlo. Tiene sus controles. Está bien, está controlado.

-Víctor Hugo, por favor, esta semana sin ir más lejos, vio las cosas que se denunciaron de Tucumán.

-El mejor control del Estado es el control del voto, votar a otro. El mejor control es el fracaso en la administración. Como en un consorcio.

-Mientras tanto, se puede hacer fraude, robar, atropellar instituciones, colonizar los otros poderes.

-Siempre lo corporativo va a tratar de decir eso en contra de cualquier gobierno que quiera al Estado en un lugar importante. Lo que las corporaciones quieren es un Estado que avale sus negocios; entonces el combate es muy grave; tiene una enorme cantidad de mentiras y una de ellas es la perenne corrupción que se denuncia del Estado. Es el recurso que se adopta en todos lados. ¿Sabías que a Alfonsín le tiraron la corrupción encima en su momento?, ¿sabés el daño que le hicieron?, ¿sabés que eran mentiras?

-Sí. Pero mire qué contradicción: si gana Macri a usted le van a dar ganas de que se controle al Estado.

-Se va controlar solo. Lo que va a hacer el Estado en manos de Macri es facilitar negocios a los amigos del establishment de Macri y eso va a tener un tinte legal porque para eso lo han votado. Si Macri gana yo me la voy a bancar, protestando, pero me la voy a bancar. Lo votaron y ganó. ¿Querías liberalismo? Fenómeno, ¡dale con el neoliberalismo! Te aclaro que ni los ricos se van a salvar, únicamente yéndose del país van a poder estar bien, frente a tanta pobreza como la que le van a tirar los neoliberales a la Argentina.

-Ya sé: y Clarín va a estar haciendo negociados.

-Clarín es la mafia más dura, pesada, bochornosa y dolorosa que soporta el país. Clarín se roba todo.

-¿No se habrá obsesionado con Clarín?

-Nooo… ésa es una defensa muy modesta. Es lo peor que me has preguntado.

-No era para hacerlo enojar.

-No me molesta, pero te tengo que tratar mal porque es muy pobre el criterio de que las cosas se dicen porque las tenés contra alguien. El que habla del Gobierno -el gobierno que sea-  todos los días: ¿está obsesionado con el tema gobierno o hace las cosas en función de que ve al gobierno como el poder y hay que hablar del poder?

-Es convincente. Pero hubo tantas dictaduras en el mundo que parecía que nunca iban a terminar…

-Los medios nunca van a caer. La dictadura mediática, si así querés llamarle, no cae.

-La lucha de un periodista: ¿no tendría que ser contra todo tipo de dictadura, no sólo la mediática?

-Toda concentración de poder es peligrosa. Hay que saberlo manejar.

-¿No le parece que el kirchnerismo también concentró un poder que necesariamente implica abusos?

-El kirchnerismo representa un poder infinitamente inferior al poder real.

-Tratándose de un progresista, ¿no le parece flojito el criterio de creer que en el siglo XXI únicamente un matrimonio puede llevar adelante el rumbo en defensa de los más vulnerables?

-Perdón: ¿Merkel no va por cuatro mandatos consecutivos?, ¿te parece que Roosvelt gobernó poco?; ¿sabés cuántos mandatos tuvo? ¡Cuatro! ¿Te parece que los Clinton no tienen una continuidad?

-…

-¡Contestame eso!

-Sí.

-¿No va a ser la mujer la Presidenta?

-Como sea, porqué no podría criticar a los k, si el propio José Pablo Feinmann dijo “es incómodo hablar de un matrimonio de dos multimillonarios que te hablan del hambre” y además… (interrumpe)

¡Yo también! Si dijeras: cómo prefiere a los hombres de la política: ¿pobres o ricos? Y, me parece que si llegan a lugares tan altos está muy bien pagada la vida con el honor que significa alcanzar ciertas dignidades.

-Le mencioné a Feinmann, que es muy k, por otra autocrítica. Pero no quiero que se vuelva a enojar.

-No, vos peleame tooodo lo que quieras (sonriendo). Yo soy litigioso, me voy a defender muy bien.

 -Tómelo como algo subjetivo.

-Sí, dale, sé todo lo subjetivo que quieras. ¿A ver?

-Ni los Feinmann creen que estuvo bien que, por ejemplo, la provincia de La Pampa se rebautizara como “Santa Evita” en los tiempos del peronismo que rescataron Néstor y Cristina.

-¡Pero en eso no se ha caído en este ciclo! ¿A vos te parece que sí?

-Para los tiempos que corren hay exaltaciones de personalismo que son anacrónicas.

-¿Cuál?

-Muchísimas, todas en nombre del Gobierno nacional y popular.

-Dame un ejemplo por favor.

Que el ex edificio del Correo pase a ser el Centro Cultural “Néstor Kirchner”.

-(Con toda tranquilidad) ¿Por qué no? Hay un estadio de fútbol que se llama “Miele”, porque hizo un estadio de fútbol (sonríe). Si el reconocimiento de otros sectores fuera amplio posiblemente no habría tanta necesidad de defenderse diciendo “yo hice esto” para refrendar algo frente a una parte muy egoísta de la sociedad. Pero si todo el tiempo están menoscabando tu nombre para tirárselo a las fieras con las peores acusaciones…

-¿Se puede ser honesto, no cipayo, instruido, buena persona, progresista… y no ser k?

-Hoy día el espacio ha sido extraordinariamente ocupado por el kirchnerismo. En este momento, no.

-¿Margarita Stolbizer no reúne todas esas condiciones, acaso?

-Margarita está muy entregada a los medios corporativos. Denuncian algo el domingo a la noche y sale corriendo a presentar la denuncia en la Justicia para que después vivan los medios de esa denuncia. Te voy a rehacer mi respuesta: el que no está contra el poder real, el que no está contra Clarín, Nación, la Sociedad Rural, la cúpula eclesiástica local y la UIA, no es de izquierda.

-¿Scioli será el nuevo presidente?

-No tengo la menor idea. No tengo respuesta a eso. Me parece que están muy en suspenso las cosas como para pronunciarse. Pero por supuesto que si la lucha es entre neoliberalismo y quienes van a bancar al Estado, y si Scioli cumple con lo que está diciendo, la preferencia es para quien está del lado del Estado.

-Le agradezco que me haya recibido y respondido todas las inquietudes.

-A vos (silencio, mira el reloj: las 20.30 del lunes). Iba a ir al teatro pero ya se me hizo tarde. ¿Querés que charlemos cinco minutos más?

-Y sí, claro. Sería un honor.

-Te quiero decir una cosa: ¿sabés qué es un error de tu parte?

-No.

-Intentaste una nota ambiciosa, de charla, profunda, pero no leíste nada de lo que escribí. No podés encarar esta nota sin tener la menor  idea de lo que escribí en mi libro “Un Grito en el Desierto”. ¿Andás con ganas de preguntarle y repreguntarle a la Presidenta?, ¿desde qué lugar? Te digo una gran verdad: si uno no sabe todo de una persona corre el riesgo de ser injusto.  En la radio jamás entrevisto a un escritor sin antes haber leído su obra. Leé el libro, te va a gustar mucho y vas a entender porqué digo lo que digo  cada mañana, porque cada cosa que digo del neoliberalismo está ahí, en el libro, escrito hace 18 años.

 

¿Para qué llevaste el grabador, si te  dijimos que no te iba a responder?

 

-¿Vos viniste por una entrevista, verdad?

-Sí.

-Bueno. Abro el programa (“Competencia”) y la hacemos. ¿Me esperás unos minutos? Ponete cómodo.

-Gracias.

-Quedate en el estudio. ¿Es un medio gráfico o televisión?

-Gráfico. El Eco de Tandil. Es multimedios, no le quiero mentir: es el “Clarín” de Tandil.

-Esperame y la hacemos.

Salió a los quince minutos y en todo momento fue super amable, aún cuando las preguntas ponían en controversia todas sus banderas. La entrevista tuvo dos partes, porque una vez que se percató que se le había hecho tarde para ir al teatro, la charla continuó y tuvo además algunos capítulos sin la política como eje.

Así confesó por ejemplo que el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos que le tocó ver fue Estudiantes de La Plata 1982 o que para él, melómano especializado en música clásica -sobre todo ópera-, Los Beatles también están arriba (y no sólo para Florencia Ibáñez, su locutora), “arriba de todos”, añadió.

Pero las temáticas recurrentes fueron Clarín, los medios dominantes, la importancia de la Asignación Universal por Hijo y los aciertos de un gobierno “que puso la política por encima de la economía, que da protección a los más vulnerables, que jubila gente que toda la vida estuvo al margen de cualquier posibilidad de reconocimiento de la sociedad”.

-Escuche esto: “¿Para qué saliste con paraguas si dijimos que no iba a llover?, ¿Por qué decís que el hombre no llegó a la luna, si te dijimos que llegó?”. La última publicidad de Clarín.

-Es un mamarracho. Para reírse.

-“El Diario no hace lo que quiere con vos. Vos hacés lo que querés con él”.  Eso ya no suena a mentira.

-Puede ser. Pero es mentira, porque cualquiera sabe la gravitación que tienen. No hay ningún tema en el que buena parte de la opinión pública no esté cooptada por los medios dominantes. Chorros. Ladrones. Se robaron Papel Prensa, los canales de televisión, la posibilidad de mejores recursos para internet, se robaron todo.

-El tema lo mortifica.

-¿Sabés que no?, vivo como una persona que todos los días de su vida se da placeres. Pero tengo la obligación, cada vez que se abre el micrófono, de decirlo. Me decías del multimedios en tu ciudad, bueno, lo de Clarín es diabólico, el poder absoluto porque el juego democrático no existe: una cosa es el New York Times diciendo lo que piensa porque el Washington Post dice lo contrario y porque uno no es dueño del otro, ni socio, ni se parecen; compiten. El New York Times no tiene cadenas de radios ni de televisión que dominen además al resto del país. Vende su diario en Nueva York pero no lo vende en Los Angeles, donde se lee Los Angeles Times. Ahí el juego democrático existe. Por eso acá el recurso que adoptan para atacar las políticas públicas es la corrupción. ¿Sabés cuantas escuelas construyó Argentina entre 1989 y 1999?

-No. Pero por cómo viene la mano, seguramente muy pocas.

-¡Siete! ¿Sabés cuántas se crearon entre 1999 y 2001?  ¡Cero! ¿Sabés cuántas se crearon desde 2003 hasta ahora?

-No.

-Dos mil y pico largos. Entonces, ¿cómo sacan de trocha a un gobierno que en líneas generales para los más vulnerables, ha hecho las cosas bastante bien? Con el argumento de la corrupción. Te voy a proponer un juego, extraordinario. Decime un número (abre su attaché y saca uno de sus libros, “Un Grito en el Desierto”)

-35 (Va a la página y la lee en voz alta. Es una descripción cotidiana terrible de la vida de un desocupado).

-Decime otro número, el que quieras.

-90 (Lee otra situación desgarradora de un padre de familia en el momento más snob de década).

-¿Te das cuenta? Esto es lo que digo todas las mañanas desde 1998.

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