Susana Trimarco dijo que el fallo absolutorio fue un acto de corrupción

 

"Esto fue un acto de corrupción, una estafa. Es una vergüenza para todo el país", dijo Trimarco en una conferencia de prensa, acompañada por sus abogados, ofrecida en la sede de la fundación María de los Ángeles, minutos después de conocido el veredicto.
Puertas afuera de la entidad, cientos de personas expresaban su solidaridad con la mamá de Marita Verón y entonaban consignas críticas hacia la actuación del tribunal. Trimarco se asomó un momento al balcón para agradecerles.
"Estamos más fuertes que nunca -dijo Trimarco-. No voy a derramar una sola lágrima por estos delincuentes que quedaron libres".
Los abogados José D`Antona y Carlos Varela Alvarez se turnaron para anunciar que reclamarán la intervención en el Poder Judicial de Tucumán y el juicio político a los tres miembros del tribunal, Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano.
Trimarco recordó emocionada que Marita cumplirá años este viernes. "Le quiero decir que la amo y que la seguimos buscando", exclamó.
Reveló entonces que antes del fallo había recibido una carta en la que le revelaron que uno de los imputados, Rubén "La Chancha" Ale, "había puesto una cantidad equis de dólares a los jueces".
"Hablé con el tribunal y les mostré la carta y, por supuesto, lo negaron. Indudablemente esa denuncia no era mentira", comentó.
Trimarco agradeció el apoyo recibido por parte de los funcionarios presentes en el juicio y de la propia presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
El abogado Varela dijo a su vez que se iba a encargar personalmente de que haya justicia, "porque alguien se va a tener que hacer cargo de las lágrimas de Micaela", la hija de Marita, de 14 años.
El día había empezado muy distinto para Trimarco. De hecho, entendía el fallo condenatorio que esperaba como una etapa en su lucha, y dijo a Télam que habría un segundo juicio, porque "Marita no está".
Junto a Micaela, Trimarco había llegado temprano, en un auto con custodia de la Gendarmería, a la antigua casona de Córdoba al 300, sede de la Fundación María de los Ángeles, que trabaja en la prevención de la trata y la asistencia de sus víctimas.
"Anoche la soñé a la Marita. La encontraba. Me estaba esperando sentada en una comisaría… No pude dormir más”, dijo la mujer, en una entrevista con Télam.
La noche, entonces, había terminado para ella y su nieta “rezando, pidiendo a Dios que le dé inteligencia y sabiduría a los jueces para que hoy hagan justicia”.
Micaela no quiere hablar con periodistas. “Mica es el doble de Marita”, dice Susana, y no se refiere sólo al parecido físico. "Es una niña ejemplar, con la mente de una adulta, que ayuda en la fundación, que quiere encontrar a su mamá”, describe.
Trimarco adelantó que seguirá trabajando "para que se juzgue a todos los desaparecedores de mujeres, porque en estos diez años pude demostrar que en Tucumán, donde en el 2002 me trataban de loca, hay redes de tratantes de chicas”.
En un nuevo juicio, la mujer espera sentar en el banquillo a Rubén “La Chancha” Alé, a quien acusa de ser uno de los autores intelectuales del secuestro de su hija. "No le tengo miedo, no me voy a callar”, subraya.
Alé es dueño de una de las mayores empresas de remises de Tucumán, cuyos autos se identifican con cinco estrellas.
“Me quisieron matar dos veces, me amenazan con secuestrar a Mica. ¿Por qué me amenazan si no tienen nada que ver con la desaparición de Marita?”, inquirió la mujer cuya lucha inspiró cambios en políticas públicas de prevención y combate de este delito.
Recordó que el expresidente Néstor Kirchner la ayudó para obtener la casa de la Fundación, "y lo hizo en silencio, porque me dijo que no iba a hacer política con el dolor de una madre; Cristina también sigue colaborando con nosotros”.
El domingo pasado, en los festejos del Día de los Derechos Humanos y la Democracia, Trimarco recibió de manos de la Presidenta el premio "Azucena Villaflor". “Ella me abrazó y me dijo al oído que Mica es una niña genio, que le mandaba un beso y me deseó que se haga justicia por Marita. `Podés contar conmigo`, me dijo”, contó.
Mientras hablaba, Trimarco miraba una foto del expresidente abrazando a Cristina, imagen destacada junto a decenas de portarretratos de Marita y a diplomas de muchos lugares del país y del mundo que valoran el trabajo de esta mujer que se animó a denunciar las redes de tratantes de mujeres.
También hay fotos de mujeres desaparecidas en las paredes de un patio cálido, con mucho verde, que une las distintas oficinas donde trabajan abogados, psicólogos y asistentes sociales que acompañan a familiares y mujeres que atravesaron situaciones de trata.

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