Tandil y el turismo

Afortunadamente el balance del fin de semana fue positivo. Se reactivó una ciudad que lucía desolada, los negocios de artículos regionales, hoteles, restaurantes, casas de comidas, remises, taxis, colectivos, supermercados, estaciones de servicio, revolvieron a experimentar la sensación de ?trabajo?.
Ojalá esta sensación de satisfacción que nos deja el trabajo no empañe nuestra visión y podamos realizar una profunda autocrítica, por lo menos eso queremos aquellos que recién comenzamos en la industria del turismo, garantizar un trabajo sustentable. Para esto debemos superar obstáculos y necesitamos mucho más que publicidad, este fin de semana más de 50.000 personas de todas clases sociales visitaron fugazmente Tandil arrastrados por una motivación, mi pregunta es la siguiente, ¿volverán?
Las quejas eran recurrentes, la falta de información era desconcertante, todo se potenciaba con la inminencia del comienzo del recital y la falta de alojamiento. Las tarifas eran oportunistas, desconsideradas y especulativas. Se daban de baja reservas por haber sido tomadas a un precio inferior al que oportunamente podían venderlas. La Secretaría de Turismo completamente desbordada terminaba por desinformar, la indiferencia del personal de contacto de algunos hoteles era directamente proporcional al nivel de ocupación. Es necesario un relevamiento de los alojamientos alternativos como los departamentos, y fundamentalmente que se garantice que los servicios de alojamiento prestados cumplan, cuando menos, los cánones básicos de higiene, comodidad y limpieza, todo asumiendo que no podemos controlar la desproporción en las tarifas. 
Nosotros quienes trabajamos del, y para, el Turismo, y las entidades publicas debemos coordinar esfuerzos para que estas falencias sean superadas. Esto no hace más que corroer el destino en sí, el cliente busca alternativas, y analiza cuánto está dispuesto a pagar y lo que Tandil puede darle a cambio. Esta relación está presente siempre y lo más importante es superar las expectativas.
No estoy hablando de cuestiones de fondo como la necesidad de más cantidad de plazas, sino, de factores tan superficiales y lógicos que solo salen a la luz unas pocas veces al año cuando la ciudad se ve desbordada, es ahí cuando se manifiestan estos problemas y luego vuelven a caer en el olvido. Todos tenemos algo que aportar en esta cuestión. Se avecina una temporada invernal con más dudas que certezas, solo pido que aprendamos de nuestros errores, que trabajemos juntos y nos escuchemos, somos muchos los que podemos aportar ideas.
 
Nicolás Arizcuren
32.067.665

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