Torcer la historia

La principal razón de ser de un museo es conservar la historia, es decir, el principal componente de la identidad de un pueblo.
La semana que dejamos atrás sacudió a más de un tandilense de su modorra, a partir de la posibilidad de que el Museo Tradicionalista del Fuerte de la Independencia cerrara sus puertas.
Muchos fueron los que enviaron mensajes de texto, correos electrónicos o dejaron sus opiniones en los canales de comunicación de Multimedios El Eco. La noticia disparó la clásica polémica sobre los deberes y responsabilidades del Municipio. Todos coincidieron en la necesidad de preservar la historia que guarda la casona de 4 de Abril al 800 y sentenciaron que 4 ó 5 mil pesos mensuales no representan ninguna locura para el Estado municipal, provincial o nacional, el empresariado local o la población serrana en su conjunto.
Agotados de golpear puertas ante los organismos oficiales y los políticos de turno, los integrantes de la comisión directiva salieron a convocar a la comunidad, la única propietaria y beneficiaria de la historia que guarda el Museo.
Sorprendió que desde el mismo seno de la institución lanzaran una invitación a conocer una obra que, aunque nadie se atrevería a negar su importancia intrínseca, muchos no conocen. 
En la primera jornada de esta ingeniosa movida, la respuesta fue positiva. La gente se sorprendió con la gran cantidad de objetos, documentos y fotos que atesora el Museo, al tiempo que comprendió la necesidad urgente de asegurar los recursos mínimos para mantener las generosas instalaciones.
Hoy habrá otro capítulo de esta cruzada para tratar de salvar la institución. Para que no haya otra pérdida significativa en la ciudad, como el teatro Cervantes, con su lastimoso deterioro. O el club Ramón Santamarina, descuartizado en un remate de aquello que le costó sudor y lágrimas a varias camadas de dirigentes.
Casi en paralelo a la crisis del Museo, el Instituto de Formación Técnica 75 presentó el Jardín Botánico de Sans Souci, otro hito importante en la memoria colectiva de la ciudad, y en la actualidad un modelo de esfuerzo y lucha constante por preservar nuestras raíces.
Así, si aprendimos de nuestros errores cometidos hace sólo un par de décadas, podremos demostrar que somos capaces de darle un abrazo al Museo y torcer la historia a favor de todos, de la identidad tandilense.

 

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