Trabajadora social del Fuero Penal resaltó la importancia de concientizar a los chicos en la violencia de género

Luego de que se realizara la tercera marcha Ni Una Menos para exigir que se tomen medidas tendientes a prevenir los femicidios, El Eco de Tandil dialogó con la licenciada en trabajo social y psicóloga social Beatriz Emilse Martínez, quien tiene una vasta trayectoria en cuestiones de violencia de género ya que trabaja en el Centro de Asistencia a la Víctima del Ministerio Público en el Fuero Penal hace siete años.

La profesional analizó la compleja problemática y consideró que sería fundamental contar en la ciudad con una Fiscalía Especializada en Violencia de Género, con fiscales preparados en la temática.

Por un lado, consideró que hubo un avance en el abordaje de la problemática de mujeres en contextos de violencia, ya que tiempo atrás se hablaba de violencia doméstica y el término fue mutando hasta llegar a lo que es hoy en día la violencia de género, aunque opinó que “sería interesante que se incorpore el concepto más ampliado de diversidad sexual, porque tenemos colectivos minoritarios que también tienen que ser incluidos en una categoría para su abordaje”.

Asimismo, resaltó que hubo una evolución en la cuestión punitiva, ya que “Tandil refleja un avance importantísimo en lo que son las sanciones a los agresores cuyas víctimas son mujeres. La perspectiva de género ha sido considerada en las sentencias y eso es de avanzada”. No obstante, advirtió que “todo es perfectible”.

La problemática es “multicausal y multisectorial. Es imposible un abordaje que no sea interdisciplinario. El Ejecutivo debe programar las políticas públicas adecuadas para las situaciones de violencia de género, el Legislativo reglamentar en función de eso y el Judicial, tener en cuenta esas perspectivas en la particularidad de las situaciones”.

Fallos
ejemplares

Destacó que en Tandil ha habido “fallos ejemplares” y confió sentirse “orgullosa de pertenecer a ese Poder Judicial con esa perspectiva”.

Y calificó a las condenas recientes como “ejemplificadoras” ya que “todos estos fallos son los antecedentes de futuros fallos”.

“No podemos ver a la víctima en forma aislada sino que tiene que ver la etnia, edad, condiciones sociales”, indicó, pero subrayó que si bien la problemática atraviesa todos los sectores sociales, “impacta de mayor manera por carencia de recursos no solo materiales sino personales, psicológicos y conocimiento del contexto para poder moverse de manera diferencial, a las clases más bajas”.

Y explicó que los profesionales que trabajan en cuestiones de violencia de género hablan de una “igualdad diferenciada” porque “es un concepto de igualdad de derechos pero reconociendo las particularidades ya que dentro del colectivo de mujeres no todas somos iguales”.

En ese contexto, afirmó que existe una “vulnerabilidad superpuesta” por las situaciones de desvalimiento de la mujer, que no solo se ve vulnerada desde un aspecto, sino de varios, tales como la dependencia económica hacia el varón, ser madre de familia, no ser propietaria del inmueble que ocupa, no tener trabajo, la responsabilidad del cuidado de los chicos. Estas cuestiones agudizan la situación de vulnerabilidad”.

El círculo
de violencia

Beatriz Emilse Martínez indicó que “si consideráramos el círculo de violencia como algo cerrado, la temática de género sería inabordable, pero hay situaciones donde aún arrasada la subjetividad, la propia mujer puede por sí o por intervención de un tercero pedir ayuda”.

“Los operadores de los distintos sistemas deberemos acordar políticas en este sentido, la denuncia es la punta de un iceberg que da inicio a un proceso. Yo tomo a la denuncia como el primer paso del proceso reparatorio, poder reconocer su condición de víctima”, resaltó.

En cuanto a las medidas que se toman en conjunto con la Dirección de Asistencia a la Víctima del Municipio, mencionó el botón antipánico, como así también una aplicación en el celular que hace las veces de botón antipánico.

Subjetividad
arrasada

“Hay mucho camino por andar, estamos en una etapa donde hemos iniciado el proceso. A veces la víctima se retracta, es algo bastante habitual, y en el centro de asistencia trabajamos mucho con las mujeres para realizar gestiones para garantizar una vivienda. Es muy difícil trabajar sobre esta subjetividad arrasada. Requiere de todo un sostén y acompañamiento de todos los sectores de la sociedad”, manifestó.

Incluso explicó que existen situaciones donde hay una “falta de visibilización del problema, sucede también con el abuso sexual. Una de las condiciones que hace que el proceso de violencia avance y prospere tiene que ver con invisibilizar, naturalizar la cuestión. Nadie voluntariamente quiere estar sometida a esta situación. Y a veces hay códigos familiares que aceptan un patrón de autoridad que se va repitiendo de generación en generación, no hay conciencia de estos patrones muy marcados de un patriarcado machista extremo”.

Pero consideró que es posible prevenir si alguien detecta esta situación y hace la denuncia, ya sea en la escuela de los niños o en algún centro de atención primaria o alguna otra institución.

La prevención

La profesional sostuvo que “muchas situaciones son evitables, otras han llegado a un estado de extrema violencia donde son impredecibles los resultados”.

Por eso, afirmó que “hay que trabajar mucho en la concientización en edades tempranas, en las escuelas, en el nivel secundario, en lo que son los noviazgos violentos, porque ahí se naturaliza el vínculo”.

“Cuanto más temprano se trabajen estas cuestiones que tienen que ver con romper patrones socioculturales, mejores resultados vamos a tener en disminuir el número de víctimas de violencia de género”, sostuvo.

La necesidad de contar con
un registro de las víctimas

Por otra parte, Beatriz Martínez remarcó la necesidad de contar con “un registro cuantitativamente establecido” ya que “es difícil el diagnóstico porque no sabemos cuántas mujeres están realmente en situación de violencia de género. Sí podemos cuantificar los casos judicializados y las que por iniciativa propia demandan asistencia en Salud Mental y se reconocen víctimas de violencia de género”.

Pero aseguró que “no hay una planificación de políticas públicas que sean válidas y eficaces en tanto no haya un diagnóstico acabado de la situación”.

“Eso permite planificar georreferencialmente. Nosotros tenemos leyes provinciales, nacionales, los tratados regionales, internacionales, pero la adecuación de ese contenido a nuestra realidad la tenemos que hacer con los datos de la propia realidad. Hay una dificultad ante el impedimento de la cuantificación”, lanzó.

Más denuncias

En tanto, afirmó que hay un aumento de la cantidad de denuncias ya que “hay políticas públicas que permiten, aunque sea de manera paliativa, dar un salto y plasmar una denuncia que permita al Estado entrar en su vida”.

Indicó además que “el Estado interviene en los sectores de menores recursos y las clases altas lo resuelven de otra manera. Una mujer de estratos altos no va a denunciar a su marido profesional reconocido, seguramente se arreglará con un viaje o con una división de bienes”.

En ese marco, sostuvo que no es que no exista la violencia de género en las clases de mayor poder adquisitivo, sino que se resuelve de un modo que no se hace visible socialmente, en cambio en las clases más bajas “se desenmascara la situación en realidad por el contexto social al que pertenece”.

A su vez, destacó que en Tandil se está avanzando en el patrocinio gratuito de las víctimas, lo cual será muy importante porque “el imputado tiene su defensor oficial y la víctima en el proceso parece que no tiene representación porque el fiscal representa al Estado, si bien tiene como finalidad la cuestión punitiva”.

Panorama
alentador

La profesional se mostró “optimista” porque de otro modo “no podría trabajar en esto” pero confió que el panorama “es alentador porque estamos focalizando la mirada en el fondo de la cuestión”.

“Son procesos muy lentos porque son estructurales, que se vienen reproduciendo de manera sistemática, afianzando estereotipos. Hay que romper con ellos y lograr un nuevo paradigma, es un proceso iniciado aunque los resultados se verán con el tiempo”, vaticinó.

Pero advirtió que no hay que perder de vista que cada 30 horas muere una mujer, por lo cual “si el trabajo multisectorial no se refuerza, el delito va a ir en aumento porque hay que pensar en los chicos que quedan sin madres. Es un número muy alto, han vivido la violencia y eso tendrá impacto en su futuro si no es abordado por los organismos de protección de derechos”.

“Hay barrios donde hay mucha cantidad de restricciones de acercamiento, hay desobediencias y hay medidas específicas de custodia”, señaló.

Mucho
por hacer

Consideró que “hay mucho por hacer aún. El centro de asistencia a la víctima, por ejemplo, no tiene psicólogo. Me parece que es una cuestión a resolver”. Otra cosa que evaluó importante es definir la situación de las mujeres cuando salen del refugio municipal, para que no reincidan en la situación de violencia de género.

“Se da mucho la reincidencia en la denuncia, y el reingreso al refugio. Eso nos quiere decir algo a los operadores. En el medio hubo algo que falló. Las instituciones nos tenemos que reconocer falibles porque si no nunca vamos a avanzar”, manifestó.

Pero evaluó que “si optimizamos los recursos todo va a andar mucho mejor, hay que seguir pensando estrategias”.
Finalmente, recordó que cualquier persona que quiera denunciar anónimamente una situación de violencia puede llamar al 144.

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