Trabajadores de Atención Primaria respaldaron a Gilabert y repudiaron el “proceder” del sindicato

La renuncia del director de Atención Primaria de la Salud, José Ignacio “Iñaqui” Gilabert impactó de forma negativa en el personal de los centros y salas de salud ubicadas en los barrios. Desde los lugares de trabajo, consideraron una injusticia que el médico que guiaba sus tareas se viera obligado a dejar el cargo, mientras que el enfermero que lo agredió, hace poco más de dos meses, continúa en su empleo.

El malestar condujo a los trabajadores de Atención Primaria de la Salud a redactar una nota en repudio de los hechos violentos ocurridos contra el doctor “Iñaqui” Gilabert -que a la postre lo llevaron a renunciar- y sumado a esto, al proceder del Sindicato de Trabajadores Municipales de Tandil en este conflicto.
Molestos con la injusta salida del médico de la Secretaría de Salud, desde el Centro de Atención Primaria de la Salud de San Cayetano le solicitaron a este Diario hacer público el apoyo al director y la desaprobación al accionar del gremio que nuclea a los municipales.
“Como trabajadores de la salud, trabajamos en los barrios instando a dirimir conflictos por vías pacíficas, a utilizar como arma el diálogo, a fomentar acuerdos para el bienestar de todos y por estos motivos, y también por principios éticos propios, no podemos entender que quienes deben defendernos laboralmente en situaciones injustas, utilicen ese poder de tan mala manera, dejando entrever en esta decisión que cualquier conflicto que surja entre nosotros debemos resolverlo violentamente”, manifestaron los integrantes de los equipos interdisciplinarios en uno de los párrafos de la nota que le hicieron llegar al Intendente.
Por otra parte, expresaron que “sabemos que siempre existen diferencias entre nosotros, las decisiones que toman nuestros jefes pueden gustarnos más o menos; podemos acordar o disentir; pero no podemos retrotraernos a la época de las cavernas y salir a enfrentarnos a los golpes con aquel que ocupa un lugar diferente al nuestro”.
Y siguiendo con la argumentación en contra de cualquier acto violento, destacaron que “queremos aclarar además, que el doctor Gilabert ha escuchado las sugerencias, quejas, pedidos, etc., de nosotros, hombres y mujeres empleados de Atención Primaria”.
Para finalizar el rechazo a la defensa que hizo el sindicato del enfermero que golpeó al director del área, reflexionaron que “pedimos no violencia en las calles, en las escuelas, en las canchas, en la familias y ¿terminamos avalando y apoyando este tipo de situaciones? Como madres y padres, como profesionales de la salud, como ciudadanos de Tandil, queremos reiterar el apoyo a la civilización, al diálogo, al reclamo justo”.

El ataque

Los hechos ocurrieron el martes 6 de enero pasado, cerca de las 8.30, en la vereda de las oficinas donde funciona la Dirección de Atención Primaria, ubicada a Uriburu al 1000. El agresor fue un enfermero que trabajaba en el área y que había sido reasignado al Hospital, donde desempeñaba su cargo de origen.
Según contó Gilabert, el hombre lo abordó en la vereda y le preguntó porqué no lo quería en Atención Primaria. Entonces, el director lo invitó a ingresar a su oficina para conversar, pero sin mediar más palabras lo empezó a golpear con un palo. La víctima cayó al piso, mientras el hombre lo seguía agrediendo. En un momento, pudo escapar e ingresó a la Secretaría de Salud, donde se puso a reguardo.
Tras este extraño episodio, se inició un sumario administrativo, que abarcó todas las instancias correspondientes. Finalmente, desde el Municipio permitieron que se reincorporara a trabajar, con la presión del sindicato que respaldó al enfermero.

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