Traverso: ?La anécdota de Cebita es de las mejores que tengo?

El semipermanente de Tandil era uno de los circuitos favoritos del Flaco. Y cuenta la fábula que Jorge Cebita Infantino se le acercó y le consultó acerca de cómo debía bajar la quinta Belén. Juan María, más travieso que Traverso, le recomendó hacerlo en cuarta a fondo. Fue debut y despedida para el tandilense. Pero la cosa no quedó ahí, el Flaco se enteró tras la carrera del suceso y se apiadó.
?Estoy volviendo de Catamarca?, le suelta Traverso a El Eco de Tandil un tanto desganado, en principio, ante la propuesta del diálogo. Pero desde el momento en que se le menciona a Cebita y se le rememora la anécdota es como que pega un volantazo, tras una larga carcajada, y se suelta animoso a la charla.
?Es verdad. Es que era a fondo pero tenía una ?ese? abajo que te ibas al diablo pero, bueno… él en realidad tenía una ventaja muy grande. Era muy chico de estatura y demás y la butaca estaba tan abajo que no veía para adelante, entonces, más o menos la pasó bien?, insiste pasados los años.
-¿Es verdad que tras eso te dio un poco de lástima y lo invitaste a que sea tu acompañante por una o dos temporadas?
-Sí, pero aparte es un tipo bárbaro, la verdad: macanudísimo. Y sí, siguió corriendo algunas carreras conmigo y realmente me encontré con un tipo bárbaro. Tengo un recuerdo muy lindo de él.
-¿Hablan cada tanto?
-Hace mucho tiempo que no hablo. La última vez me llamó o estaba yo con algún amigo de él, no recuerdo bien. Hace bastante que no hablamos, demasiado tiempo te diría.
-Otra que cuentan que te pasó en Tandil: una vuelta con el Ford auspiciado por los cigarrilos West se te olvidó algo en boxes y metiste marcha atrás para volver?
-Sí, es cierto pero no me acuerdo el motivo de por qué hice eso, pero algo me pasó.
-El Tano Pernía fue el tandilense que mejor número logró en TC con el subcampeonato del 97´. Justo fuiste vos quien lo desplazó?
-Aparte de eso, dejá que salió subcampeón, peleamos el campeonato. Al Tano vos sabés que también hace rato que no lo veo y realmente teníamos una amistad muy piola. Y eso que no es un tipo fácil, para nada. Pero fue un tipo con el que siempre nos llevamos muy bien, viste. Y más allá de que estábamos, en ese momento en especial, peleando el campeonato tenía códigos para correr, era un tipo muy piola y te digo la verdad, me llevaba muy bien. Te repito y eso que él tiene su carácter y, bueno, yo también el mío. Para colmo soy hincha de River, con lo cual lo enfermaba en todo lo que podía (sonríe). Nunca tuve ningún problema de ninguna especie con él, al contrario, nos llevábamos muy bien.
-Tenés muchas coincidencias con gente de Tandil porque en un momento Jorge Pedersoli te preparaba el auto a la par de Pepino Malisia.
-Claro, bueno con él, ves, también me llevaba bárbaro. Un tipo espectacular, fantástico. El complicado era el motorista (risas) pero digamos que no nos complicaba la vida a nosotros. Tampoco tengo trato hoy en día con él. Me alejé bastante del automovilismo, sigo a veces las carreras, las veo, pero me alejé del contacto directo con las carreras, con las categorías, voy muy poco.
-¿Siempre te gustó el semipermanente de Tandil?
-Ah, sí, sí. Es uno de los circuitos de ruta que, más allá que la gané varias veces, no era para corredores que no tenían una pequeña cuota de coraje, ¿no? No era solamente manejar más o menos bien. Y un circuito emocionante, descansabas solamente en una recta y después tenías toda una parte espectacular, complicada. Para correr era un circuito espectacular. A mí me gustó mucho y después cuando la categoría abandonó la ruta, obviamente, no se siguió. Hoy en día supongo que estará poblado, hace mucho tiempo que no voy por ahí pero lo recuerdo como un lugar bárbaro.
-A propósito del semipermanente de Tandil, los fierreros tandilenses aseguran que veían en vos lo que no hacían otros. Juran que en las famosas eses del circuito doblabas con una mano a fondo y que saludabas con la izquierda, cuando al resto de los pilotos no les daban las dos para meter el volantazo…
-Je, je, je. No, no creo que haya sido tan así. Exageran un poco y cada año que pasa? dentro de un tiempo van a contar que saludaba con las dos manos. Pero no, no, no.
-No te acordás de doblar…
-No, pero pude haber hecho alguna seña o algo y alguien lo pudo haber visto pero los autos de TC de esa época, sinceramente? no podías soltar mucho el volante. Si fuera con los autos de ahora podés saludar con las dos manos (sonríe). Son fáciles.
-El mejor amigo del director de este Diario, Miguel Atauri, una persona que guardó los mejores recuerdos de vos, cuentan que siempre decía que era una locura lo que hacían antes, correr en rutas tan angostas pasando con esos autos flacos y esas gomas delgadas?
-A Miguel lo recuerdo, por supuesto que sí, éramos muy amigos, eh. Y, bueno, era la forma para correr y teníamos las medidas de seguridad más modernas de ese momento. Pero la realidad es que era un deporte de alto riesgo, en la Argentina y en el resto del mundo. Era un deporte arriesgado y a partir de que le sacan el riesgo para mí cambia totalmente. Yo no quiero ni que se mate ni que se lastime nadie, ni antes tampoco lo quería pero la adrenalina del peligro, del zafar ahí con lo justo, eh? no es comparable con la adrenalina del ruido ni del auto que va ligero ni nada de eso. Para mí el automovilismo es la mezcla de las dos cosas y hoy no está más el peligro. Hoy es más seguro correr que ir hasta la carrera, ja.
-A ver si te acordás de éste. Hay un papero tandilense que dice que una vez le mandaste un casco para su nieto.
-Sí, sí, sí (piensa). Nunca supe si le llegó. Sé que le mandé un casco y no te digo a quién ni cuánto hace, ni nada. Pero es verdad que mandé un casco a alguien de Tandil.
-Se llama Julio Alvarez y si cuenta la anécdota es porque le llegó.
-(Sonríe). Ah, bueno, me quedo tranquilo.
-¿Cuánto hace que no andás por Tandil?
-Mirá, yo fui hace un par de años, un día con un evento que organizó la gente de la empresa Elf. Y estuvimos visitando la fábrica de una empresa que provee de tapas de cilindros a empresas terminales. Una empresa muy grande que yo ni sabía, ni idea tenía que existía. En cualquier momento voy a andar por ahí. Me siento muy bien cuando voy porque yo a Tandil fui muchas veces, antes, en la época del automovilismo de ruta. Tengo muchos amigos allá y la gente de la ciudad iba a las carreras de ruta y se enganchaba y, obviamente, yo la pasaba muy bien con ellos. Aparte porque es una zona espectacular, muy linda.
-¿Hubo algún amigo tandilense que por nombre se nos esté escapando?
-No, de nombre no pero seguro que los hay porque he estado en un montón de cenas y asados y soy el último que se va. Así que? pero si me preguntás nombres no me acuerdo.
-¿Siempre sos el último en irte de los asados?
-Soy el último siempre porque me divierto, lo disfruto, la paso bárbaro.
-Para cerrar la parte tandilense de la nota. La verdad, ¿Infantino no te insultó nunca después de ésa que le hiciste?
-Nooo. Porque él, como la gran mayoría, cree que yo lo hubiera c? a trompadas (risas). Pero la verdad es que nunca cagué a trompadas a nadie, je, je. De Cebita tengo un recuerdo muy lindo, la verdad, un tipo bárbaro.
-¿Si se cruzan ahora qué le decís?
-Y no sé? pero él seguro que se acuerda de esa anécdota mucho más que yo (risas). Tengo muchísimas anécdotas pero es buena, ésa es buena en serio. Es de las mejores que tengo e imagínate que tengo 35 años en el automovilismo y 800 carreras, pero ésa es buena?
El próximo miércoles en la segunda parte de la nota con El Eco de Tandil, Traverso habla del automovilismo actual, Oscar Aventín, de la Fórmula Uno. Compara, ya retirado a la distancia, las épocas del semipermanente y los autódromos y recuerda sus peleas con Pato Silva, Ponce de León y Marquitos Di Palma.
 

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