Triplicaron la asistencia a familias carenciadas y no descartan reabrir el comedor en La Movediza

El diácono Carlos Magaró, a cargo del Cáritas de la capilla Nuestra Señora de Loreto, ubicada en el barrio La Movediza, manifestó que la ayuda social a familias carenciadas se triplicó en los últimos meses y que, si el trabajo continúa intensificándose, no descartan la posibilidad de reabrir el comedor que tenía hace unos años con el objetivo de asistir a un mayor número de personas.
En un contexto económico que parecía favorable, el comedor ?que había comenzado a funcionar en plena crisis de fines de los 90- cerró sus puertas hace casi dos años, pero la asistencia alimentaria continuó, en este caso, mediante la entrega de viandas.
El centro dejó de funcionar cuando la situación económica ?estaba mucho mejor? y ?la gente comenzó a conseguir trabajo?, explicó Magaró, un referente social de la barriada. Frente a esta nueva situación, decidieron entregar viandas a las familias más necesitadas para que ?se las llevaran a sus casas y empezaran a comer en familia, ésa era nuestra intención?, contó Magaró.
Con el tiempo, ?como la cosa parecía que seguía?, desde la organización comenzaron a entregar alimentos crudos ?para que la familia empiece a cocinar sus alimentos y no se acostumbre a recibir, si no que tengan que empezar a poner un poco de ellos?. Así, Magaró detalló que llegaron a quedarse con aproximadamente 28 familias, ?que eran las más carenciadas?.

Asistencia sostenida

Magaró manifestó ante Multimedios El Eco que, en este momento, ?seguimos dando la vianda? tres veces por semana, los días lunes, miércoles y viernes; se fabrica el pan que ?es la ayuda más grande que les podemos dar?; y además está la entrega de bolsones que se realiza una vez por mes.
En total, ?estamos llegando a 100 familias con los bolsones?, es decir que la ayuda ?se nos ha triplicado?.
?Y todos los días, de a dos o tres familias que se presentan con problemas? de todo tipo: ?Hay gente que es carenciada desde hace mucho tiempo, que es la que normalmente nosotros le estábamos dando alimento. Pero ahora hay mucho albañil que, o se quedó sin trabajo o le bajaron las horas, y como la situación había mejorado también empezaron a comprar electrodomésticos, alentados por algunos planes que salieron, y ahora hay que pagar las cuotas y eso se hace difícil. El tema de la luz también influenció mucho, no tanto el gas, puesto que es un servicio que no llega a todos los hogares de la zona?, describió el diácono.

La reapertura
del comedor

Ante la consulta en cuanto a la posibilidad latente de reabrir el comedor, Magaró afirmó que ?eso lo hemos estado conversando?, aunque ?sería para nosotros muy triste tener que abrir de nuevo el comedor, porque la situación habría empeorado muchísimo?.
Agregó que ?es un trabajo duro y agotador que si bien uno lo hace con gusto, exige de las personas que ayudan muchas horas de dedicación?. De todas formas estarían dispuestos, llegado el caso: ?Las instalaciones están, las cocinas las tenemos, los utensilios también. Por ahora vemos que con las viandas y bolsones se van arreglando. Pero no descartamos tener que volver al comedor, esperemos que no sea así?, aseguró.
En cuanto a la situación que se podría generar a corto plazo, el diácono consideró que, ?como se presentan las cosas, creo que el trabajo se va a intensificar?. Sin embargo, reconoció que, por el momento, ?así vamos tirando bien?. Pero, ?como se están presentando las cosas, un poco nos estamos asustando. Y nos estamos reuniendo con otras instituciones también para que, en el caso de que repitamos lo que pasó en 2001, esa tremenda situación que vivimos no nos agarre desprevenidos?.*

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