Un 80% cree que los argentinos son violentos, según sondeo hecho en Tandil y otras ciudades

Una encuesta nacional, que se realizó en Tandil y otras ciudades de la Argentina, reveló que 8 de cada 10 personas opinan que los argentinos son violentos y 6 de cada 10 admiten haber sido víctimas de una agresión verbal o física.
El sondeo fue llevado a cabo el año pasado, y se recolectaron los testimonios de 4.800 habitantes de los principales conglomerados del país y de la ciudad bonaerense de Tandil, según publicó la consultora D?Alessio Irol en su página oficial.
El estudio concluyó que la violencia es una práctica frecuente en la Argentina y la mitad de las veces no reconoce una causa, en tanto que las agresiones hacia las mujeres se extienden sobre todos los niveles socioeconómicos y educativos.
El trabajo llevado a cabo por la consultora D?Alessio Irol, a pedido de la Asociación de Mujeres de Fe Monoteísta, fue titulado ?La violencia vive entre nosotros?. Para su realización se entrevistaron a 537 personas, distribuidas en cuatro categorías de edades: desde menores de 24 años hasta los que superaron los 45 años.
De acuerdo al estudio, el 80% de los consultados considera que los argentinos son violentos y el 60% afirma haber sido agredido por alguien cercano.
Para la consultora resulta sorprendente que la mitad de los encuestados conozca alguna persona violenta en su entorno pero que no sabe cómo reaccionaría si alguna vez fueran atacados. Entre los actos violentos citados, se cuentan desde agresiones físicas y verbales hasta diversos modos de intimidación psicológica, tales como la discriminación, la humillación y la desvalorización.
En cuanto a las causas que desencadenarían los actos violentos, la mitad de los consultados considera que los mismos se producen sin justificación. Los más jóvenes y los mayores opinan que pueden generarse por un motivo -49% de los menores de 24 años y el 53% de quienes pasaron los 45 años se encuentran en este segmento-; en cambio, el 62% de los adultos considera que no existen causas que justifican esta conducta.
El lugar más propicio para presenciar un acto violento es la calle y, según los encuestados, también son usuales en bares y boliches y, claro, en el hogar. Sin embargo, la mitad de los participantes menciona que los incidentes pueden suceder en los medios de transporte y en el trabajo.

Violencia de género

Un tema es cuando la agresión parte de la pareja: si bien ninguno de los consultados piensa que la dejaría pasar sin alguna consecuencia, no están muy seguros cuáles serían sus verdaderas reacciones ante un acto de este tipo. ?Sólo 2 de cada 10 indican que tomarían defensa propia?, apunta el informe de D?Alessio Irol.
En tanto, 8 de cada 10 personas afirman que la violencia contra la mujer no esta relacionada con el nivel socioeconómico; la mayoría cree que el motivo del ataque es ?para sentirse más fuerte?. Y el ámbito laboral ?es considerado como uno de los más críticos? en este sentido, ya que, por caso, un ?no ascenso? es considerado una acción violenta.
Las estrategias y acciones que mencionan los encuestados para revertir este flagelo social pueden resumirse en el mejoramiento de la salud mental del agresor y el agredido -?muchas mujeres golpeadas reciben con naturalidad esa conducta?-; protección de las víctimas y construcción de una conciencia social sobre la existencia del problema.

 

Ambigüedad moral
Para Alejandro Isla, antropólogo del Conicet y Flacso, la violencia social merece un enfoque distinto del de la victimización, es decir, la incidencia del delito en la sociedad.
Sin embargo, la denominada sensación de inseguridad -cuando la gente observa un crecimiento del delito- y la violencia que percibe la gente en su cotidianidad dependen de la coyuntura y de la realidad reflejada por los medios de comunicación.
?Es cierto que la gente vive en un estado de crispación en las grandes ciudades pero este fenómeno depende de la coyuntura. En una encuesta las respuestas no serían las mismas si preguntáramos antes de la crisis del campo o de la debacle financiera, ya que ciertas incertidumbres crispan los ánimos.
Más allá de que haya fenómenos constatados como el individualismo que caracteriza a la región metropolitana o la ruptura de solidaridades? explicó el especialista en violencia y cultura política.
Isla afirmó que esos comportamientos fueron testeados en un sondeo llevado a cabo el año pasado, en el que se recolectaron los testimonios de 4.800 habitantes de los principales conglomerados del país y de Tandil.
?Al preguntar por la violencia en la calle, se nota que hay una valoración específica. Es que el concepto de violencia tiene muchos significados, de acuerdo a la persona y al momento. Muchas veces se muestra una ambigüedad moral ya que determinados actos pueden ser vistos como buenos, malos o neutros. Y hay una seducción por determinado tipo de violencia, como por ejemplo ciertos rituales que son rudos y tienden a integrar. Se debe analizar cuando la violencia destruye el lazo social y cuando integra o construye identidades?, concluyó Isla.

 

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