Un alumno tandilense viajó a Estados Unidos tras obtener una beca

Un alumno tandilense de secundaria fue el único becado de la provincia de Buenos Aires por la embajada norteamericana para viajar a Estados Unidos en el marco del programa denominado Jóvenes Embajadores. Luego del viaje, Federico Therisod habló con El Eco de Tandil y contó la enriquecedora experiencia educativa que vivió, a la vez que incentivó a  otros adolescentes a postularse para obtener la beca.

El joven de 17 años, que se encuentra cursando su último año de secundaria, explicó que “yo iba a inglés particular y la profesora me presentó esta oportunidad de una beca de la embajada de Estados Unidos para jóvenes que asisten a escuelas públicas o semiprivadas, como es el caso de mi escuela, y que tengan un nivel de inglés más o menos bueno, para poder comunicarse adecuadamente”.

Se presentaron cerca de 300 alumnos de todo el país, y de la provincia de Buenos Aires fue el único elegido, y 13 de toda la Argentina.

El viaje fue en marzo y abril de este año y estuvo en Estados Unidos tres semanas.

“Se demoraron mucho en comunicarnos quiénes habían obtenido la beca, así que primero pensé que por alguna razón no había sido elegido y después cuando me llamaron en diciembre estaba muy contento. Fue muy gratificante porque me había esforzado mucho para conseguirlo y creo que daba mucho con el perfil que estaban buscando”, sostuvo.

Una experiencia

enriquecedora

La primera semana estuvo en la Universidad de Virginia, y luego durante 12 días fue alojado por una familia en Kansas City, donde concurría a la escuela como un alumno más.

“Tuve la oportunidad de hacer presentaciones de la Argentina y de Tandil a alumnos en el último o penúltimo año de secundaria, acerca de mi cultura y mi país y eso fue una muy buena experiencia, y los últimos 5 días recorrimos Washington DC”, indicó.

En cuanto a los objetivos de la beca, puntualizó que los tres objetivos son “promover la relación bilateral entre Argentina y Estados Unidos. Paralelamente pasó lo mismo con Chile porque fuimos un grupo de chilenos y uno de argentinos, por lo tanto tuvimos la oportunidad de acercarnos a los chilenos, y estuvo bueno romper estereotipos tanto de los estadounidenses como de los chilenos, acercar nuestros países”.

“Un segundo objetivo es formar futuros líderes. Ellos nos dieron muchos talleres y herramientas para llevar a cabo proyectos, para ser líderes en nuestras comunidades”, indicó.

Además, al anotarse en la beca debían presentar un proyecto que pudiera generar un impacto positivo en la comunidad.

“Una vez en Estados Unidos trabajabas sobre ese proyecto y ahora mi tarea al volver es llevarlo adelante. Yo hace 2 años vengo visitando el hogar de ancianos San José y creo que hay una necesidad muy fuerte de los abuelos ya que no tienen familia o no los visitan muy seguido. La necesidad no sólo es material sino de compañía. Entonces, la idea es ser la familia que no tienen, y ayudarlos con los recursos materiales que necesiten”, afirmó.

Destacó que “fue una experiencia única que me abrió muchas puertas y oportunidades, pude romper muchos estereotipos que tenía con los chicos de Chile y los norteamericanos, y tengo un entendimiento mucho más fuerte de lo que sucede fuera del país. Te abre los ojos a lo que está ocurriendo y cómo la política es una herramienta de cambio si es bien utilizada y si apuntamos siempre al bien común. Todos los que estábamos ahí teníamos un compromiso previo de involucrarnos en proyectos comunitarios”.

“Mis compañeros me preguntaban muchas cosas y a mí me gustó mucho contarles, abrirles la cabeza de cómo es la escuela allá, el gobierno, la política”, sostuvo.

 

Grandes diferencias

 

Por otra parte, admitió que al comparar la escuela acá y allá se llevó “una gran desilusión” porque “yo voy a una escuela privada y allá estábamos en una escuela pública y la infraestructura que tenía, el nivel académico, la infraestructura de deportes, todo era muy distinto. Quisiéramos traer eso acá para que todos tuviéramos esas posibilidades, porque son escuelas muy grandes, limpias con todos los recursos necesarios para llevar a  cabo una clase”.

“Nos sorprendió mucho que tienen cancha de hockey, rugby, vóley, un montón de deportes que ni siquiera conocemos, música, arte, ciencia, y cada chico tiene la oportunidad de encontrarse con su talento”, destacó.

Los alumnos norteamericanos en un principio los recibieron con cierta distancia “porque apenas conocen Sudamérica y al final me quedé con muy buenos amigos, ellos tienen un estereotipo de nosotros que no es real”.

“En la escuela nos encontramos con muchos latinos de países como Nicaragua, El Salvador, coreanos, chicos de Europa  que viven en Estados Unidos. Su país está formado por muchas culturas”, señaló.

El programa buscaba jóvenes con potencialidad para ser líderes que supieran hablar inglés con fluidez, y tuvieran un compromiso con su comunidad, lo que significa estar involucrados en proyectos de ayuda comunitaria, no haber viajado a Estado Unidos antes y estar en el último o penúltimo año de secundaria.

Recomendó a todos aquellos chicos que cumplan con esos requisitos inscribirse en la página de la embajada de Estados Unidos porque es “una oportunidad única”.

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