Un dispositivo para detectar malezas en el campo obtuvo un premio en Innovar 2012

Concretamente se trata de un avión que transporta una cámara multiespectral por medio la cual se determina el Indice de Vegetación Diferencial Normalizado (IVDN).
A partir del procesamiento de la información obtenida desde el aire, se logra detectar los “manchones” de malezas en los campos dando como resultado una importante reducción en los costos para el productor, dado que evita tener que aplicar productos químicos donde no es necesario, y en consecuencia contempla un menor impacto ambiental.
El dispositivo fue impulsado por Mariano Del Buono, Dardo Entraigas, Pablo Pérez y Nicasio García.
Cabe indicar que el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva organiza anualmente el Concurso Nacional de Innovaciones Innovar 2012 con el objeto de estimular y difundir los procesos de transferencia de conocimientos y tecnología, aplicados a productos o a procesos que mejoran la calidad de vida de la sociedad.
“No sólo apuntan a descubrir proyectos innovadores, sino que también ayuda a promoverlos y poder después ofrecerlo como servicio”, resumió uno de los referentes de la propuesta premiada.

Principales características
 
El equipo de profesionales recibió a El Eco de Tandil y brindó algunas precisiones sobre su funcionamiento del novedoso dispositivo que resume la premisa del encuentro nacional.
Mariano Del Buono explicó que las cámaras colocadas en la estructura del avión no tripulado permiten obtener dos tipos de imágenes. En este caso, para la detección de malezas se utiliza la multiespectral: “A partir del índice verde, detectamos el crecimiento de la maleza sobre el rastrojo”, es decir, los restos que quedan en el terreno luego de la cosecha.
“Si en ese lugar crece maleza y están vigorosas y verdes, con la cámara multiespectral se puede diferenciar claramente dado que contrasta con lo que está muerto, que es el rastrojo”, indicó.
Por medio de la utilización de un software específico, se delimitan las áreas y “georreferenciamos los manchones donde están las malezas distribuidas”, información que posteriormente se carga en el sistema incorporado en la máquina pulverizador autopropulsado (“mosquito”), que indica “cuánta dosis de producto químico aplicar”, completó.
Entonces, cuando la maquinaria realiza la fumigación aplica una determinada cantidad en función de la densidad que tienen las malezas.
“Lo que estamos logrando son dos cosas muy importantes, una es el aspecto económico porque se utiliza menor cantidad de herbicida –las aplicaciones son dirigidas-, y otra es la cuestión ecológica porque se aplica menos productos químicos al medioambiente”, resumió Mariano Del Buono.
Por lo general, el productor “tiene que fumigar a lo largo de todo el lote, haya o no haya maleza”, planteó. Sin embargo, mediante la utilización de esta herramienta, tendrá la posibilidad de diferencias las áreas más complejas.
“Hoy se aplica en la totalidad del lote una dosis única. Con este servicio puede diferenciar y hacer foco dónde está la maleza”, argumentó.
 
Nacimiento de la idea
 
Fue la “necesidad” la que motorizó el desarrollo de la idea en 2010, que a fuerza de pruebas y mejoras llegó al proyecto final que fue presentado en la feria de Tecnópolis a fines de noviembre y que llegó al concurso de Innovar 2012.
“Uno ve las situaciones que se dan en el campo y trata de buscar alguna solución tecnológica que pueda resolverlas”, planteó Mariano Del Buono.
Entonces, “como veíamos que la aplicación era generalizada en todos los lotes y que la realidad es que la maleza crece en forma caprichosa, ofrecemos este servicio, que puede focalizarse en distintos sectores”.
A los comienzos de la propuesta, comenzaron con un avión que sirvió como antecedente “para darnos cuenta cuáles eran las características que necesitábamos para que el servicio fuera más eficiente”, reconoció el profesional.
El avión no tripulado, el segundo que probaron y que finalmente eligieron, reúne las particulares pretendidas y además permite “juntar la tecnología en el aparato”.
Ahora, tras el trabajo desarrollado, el estudio de avenida Avellaneda al 300 incorporó el servicio de los productores.

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