Un grupo de jóvenes tandilenses, testigo del incendio en el vivero de Claromecó

Como se informó, el hecho se inició en la banquina de la ruta 73 y las llamas se expandieron rápidamente en un día de fuerte viento y mucho calor, sorprendiendo a cientos de turistas que debieron autoevacuarse ante el avance del siniestro y el riesgo que implicó.

Un día después de lo ocurrido, con la tranquilidad de haber superado el episodio, El Eco de Tandil dialogó con los protagonistas de la historia: Rafael Balbarrey, Martín Drews, Luciano Escudero, Hernán Teruggi, Tomás Sasiain, Matías Sánchez Abrego y Pedro Codán.

Sin dudas la experiencia quedará como un recuerdo que los unirá por muchos años, más allá de la consternación y el temor vivido frente a lo que podía suceder.

Y como corolario de la historia, la foto del día de la edición de ayer del diario Clarín los tiene a tres de ellos cargando sus pertenencias y de fondo, el humo del incendio que arrasó con un vasto sector de la Estación Forestal.

 

El relato

 

Los chicos partieron de Tandil el viernes 3. Salieron en carpa a pasar unos días de vacaciones entre amigos y eligieron un camping de Claromecó.

“El lunes nos levantamos y un policía nos dijo que evacuemos lo más rápido posible y que salgamos cuanto antes del lugar”, narró Martín Drews en el comienzo del relato.

La advertencia del uniformado sólo les permitió alcanzar la mayor cantidad de pertenencias posibles, desarmar las carpas y llegar hasta la playa. “Agarramos todo lo que pudimos y salimos lo más rápido posible”, remarcó.

De las tres carpas que utilizaron durante la corta estadía, lograron recuperar dos. La que quedó, fue alcanzada por las llamas.

La noticia tomó por sorpresa al grupo, algunos de los cuales recién despertaba con lo cual el desconcierto fue aún mayor. “Algunos reaccionaron con más miedo que otros, pero tuvimos que salir rápido; estábamos bastante asustados”, reconoció Hernán Teruggi.

No obstante, trataron de centrarse en las pertenencias de más valor “y cuando vimos que podíamos ir por más cosas, dejamos todo y volvimos. Después, a las dos cuadras, nos levantó un señor en una camioneta, que nos dijo que nos acercaba hasta la playa porque la verdad es que estábamos bastante cargados”.

Las llamas estaban cerca y la intensa columna de humo gris, perceptible desde distintos sectores de la ciudad, daba cuenta de la magnitud del episodio. Al respecto, Tomás Sasiain graficó que “cuando volví para ver si podía recuperar la carpa que quedó, el fuego estaba a 20 metros”.

El grupo coincidió en señalar que se toparon con personas solidarias, que colaboraron con las tareas de evacuación del área. “Unas veinte familias estaban en la misma situación que nosotros. La mayoría tenía auto, cargó todo rápido y se fue. Nosotros agarramos lo que pudimos y nos fuimos”, comparó Luciano Escudero.

 

La llegada de la ayuda

Una vez que completaron la evacuación, llegaron a la playa, donde se refugiaron muchas personas. “No sabíamos qué hacer, estábamos a la deriva”, señaló uno de los jóvenes. Lo cierto es que el episodio los tomó desprevenidos y con los celulares sin batería.

Recién cuando llegaron a ese lugar, Tomás Sasain reconoció a una familia tandilense que les brindó ayuda e incluso les prestó un teléfono celular para dar aviso a sus padres.

Finalmente, y luego de varias horas de espera, llegaron en tres vehículos desde Tandil sus allegados en su búsqueda. 

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