Un hombre agredió a una joven en un confuso altercado de tránsito

Daiana Reboredo, una joven de 24 años, fue víctima de un violento episodio este lunes alrededor de las 20, tras bajarse de su vehículo en la esquina de Richieri y avenida Avellaneda, cuando fue sorprendida por un hombre que le gritó, acusándola que minutos previos, en calle Chile al 800, la joven había pasado con su auto muy cerca de su señora y sus hijos, que se disponían a ingresar a su camioneta Peugeot Partner, patente FVA 863, poniéndolos en peligro.
Seguidamente, el hombre -quien luego fue identificado como Juan Ignacio Iriart de 31 años- se subió al capot del vehículo de Reboredo -un Fiat Duna patente RAW 554-, y comenzó a saltar con fuerza, lo mismo con el baúl. Finalmente, se bajó, le pegó patadas a todas las puertas, se subieron a la camioneta y se fueron del lugar.
En diálogo con El Eco de Tandil, a pocas horas de lo sucedido, Reboredo relató que circulaba en su auto camino a entrenar hockey al club Independiente, alrededor de las 20, estacionó sobre calle Richieri y se bajó. Iba caminando y a la altura del kiosco de revistas ubicado en la esquina del club fue sorprendida por un hombre que “se bajó a los gritos y me empezó a agredir”.
En ese momento, reconoció que “sinceramente no entendía ni lo que me decía. El me recriminaba que le podía haber llevado por delante a su señora, algo así me decía, yo en ningún momento me di cuenta. Lo primero que le dije fue `te pido disculpas, no sé de lo que me estás hablando pero te pido disculpas´”.
No obstante, describió que “él estaba sacado y lo primero que hizo fue venir, me pegó un cachetazo, me agarró del buzo, me zamarreó, me siguió agrediendo a los gritos en la esquina y sacado fue corriendo, se subió al capot del auto, empezó a saltar, de ahí se subió al techo, empezó a saltar con los dos pies juntos, bien fuerte, se bajó al baúl, hizo lo mismo, y se bajó y se encargó de darle patadas a las puertas dando toda la vuelta”.
La joven reconoció que “obviamente estaba nerviosa, en estado de shock, no sabía qué hacer. Un tipo que reacciona así no es muy normal que digamos. Así que no atiné a hacer nada, me quedé quieta, igual fue una situación muy rápida, fue todo en cuestión de minutos. Lo único que hice fue entrar al club Independiente, estaba el chico de seguridad e inmediatamente llamaron a la policía”.

La denuncia
 
Reboredo informó que “hay testigos, hay una persona que se acercó, se encargó de entrar y buscarme en el club para ver si yo necesitaba algo. Había unos chicos que estaban ahí en la puerta, vieron toda la situación. Por otro lado, está la cámara de 9 de Julio y Avellaneda, y justo fue ahí en la esquina”.
Informó que ya dejó sentada una denuncia penal “por agredirme y por los daños al vehículo”, todo “gracias a la persona que vio la situación que me dio los datos del auto, porque yo no tenía ni idea quién era. Si esta persona no venía era el día de hoy que no sabía ni quién era, que es Juan Iriart, de 31 años, que vive en Rosalía de Castro 1370”.
Detalló que en ese momento la mujer de Iriart “también se bajó del auto a los gritos y ella increpaba para que él se manejara de esta manera, en ningún momento intentó calmar la situación, frenar, nada”.
 
“Yo no lo podía creer”
 
Reboredo admitió que “estaba tan nerviosa, no lo podía creer. Me bajé a entrenar, venía tarde, pensando qué iba a decir porque llegaba tarde y en eso uno que viene de atrás, me grita y cuando me doy vuelta me pega. Fue todo rápido y no entendía, no podía caer en lo que me estaba pasando”.
Sintió que le “temblaban las piernas, no lo podía creer. Además una persona que reacciona así no sabía qué podía hacer. Después, mi abuela, vive acá en Lamadrid y Chile, cuando pasé había una señora que se estaba subiendo al auto, le pude haber pasado cerca pero en ningún momento le iba a arrancar la puerta o tirarla. No fue ninguna situación grave como para haberla podido atropellar o le tiré el auto, ella se estaba subiendo al auto y yo pasaba”.
 
La versión de los vecinos
 
Por último, expresó que “fue una situación espantosa, eran las 12 de la noche y me seguían temblando las piernas y las manos del estado de nervios que tenía. Se me explotaba la cabeza del momento que pasé, y gracias a esa persona que me pudo pasar los datos, porque sino yo no podría haber llegado nunca a esa persona”.
Por otro lado, destacó la labor del “sargento Belén de la comisaría de Villa Italia que se portó impecable, lo llamamos y tardó un minuto en venir”.
 
“Como ella pudo haber matado a mi familia, yo le rompí el auto”
 
A poco de conocerse las declaraciones de Reboredo, Juan Ignacio Iriart -el hombre acusado- se acercó a esta Redacción para contar su versión.
Contó que alrededor de las 19.50 se encontraba en la casa de sus suegros cuando se disponía a irse para su domicilio. “Subo a la camioneta, voy a destrabar las puertas y escucho un grito, y que se sacude mi camioneta. Mi señora que grita, estaba con mi nena de 8 meses en brazos y la nena de 10 años de la mano”, dijo.
“Cuando abro la puerta me dice que las tiró porque las enganchó con el espejo y le sacó la cartera. Mi nena chiquita estaba con la mochilita y se la sacó. Ella con la nena de 5 meses la apretó contra el vidrio para que no le pasara nada. Ella venía pasando autos a fondo, haciendo zigzag porque llegaba tarde a hockey”.
Iriart relató que en ese momento “se fue a fondo, nunca paró. La sigo, paro atrás, la llamo, le toco bocina, se bajó por el lado del acompañante con la mochila de hockey, la llamo y me dice `yo a vos no te conozco´, le digo `casi me atropellás a las nenas´, me respondió `yo no fui´, a lo que le contesté `cómo que no fuiste vos si te vengo siguiendo´, y ahí me saqué, fui y le pateé el auto”.
El hombre rectificó luego que le haya pegado una cachetada, distinto a lo dicho por Reboredo, pero sí admitió que “la empujé porque se vino con los palos, nada más”. Cuestionó que la joven “se olvidó de contar la parte de la historia que casi tira a tres personas con el auto, eso no lo contó, y le sacó la mochila a mi nena. Si le llega a pegar con el espejo a la velocidad que venía en la cabeza, la mata, o le engancha la mochila la lleva a la rastra”.
Mencionó después la denuncia que efectuó Reboredo acusándolo por lo ocurrido, que él ya se hizo presente en la comisaría, donde pidió “hacer la contradenuncia y no puedo porque soy el acusado. Tiene que ir mi señora a hacerla. Ella se olvidó de contar la parte que casi nos atropella, es más, le sacó la mochila con el espejo”, insistió.
 
La reacción
 
Si bien Iriart reconoció luego que “no se justifica mi reacción”, lanzó que “si ella se dio cuenta que le pegó con el espejo, ¿por qué no paró? Siguió a fondo haciendo zigzag, esquivando autos. ¿Tan apurada estaba? No le interesó nada. ¿Y yo soy el loco?”.
Consultado si intentó comunicarse con ella, dijo que “la policía me dijo que no me comunique con ella porque lo iba a tomar como amenaza”.
El hombre hizo hincapié en que sabe que su reacción “está mal” pero pidió que “se ponga cualquier persona en mi lugar, cómo va a pasar a fondo por la calle, por donde quería, pasando autos y tirando casi a tres personas con el espejo. Si mi señora no corría a las nenas las llevaba por delante a las tres. Y ella se bajó como si no hubiese pasado nada, o no siente el frío esta chica o no puede manejar, no sé quién le dio el carnet”.
En cuanto a la supuesta cachetada, Iriart aclaró que ella “diga lo que quiera, yo la empujé, eso sí, me dijo `qué hacés loco de mie…´ y se fue corriendo. Yo agarré y le pateé el auto. Como ella me pudo haber matado la familia, yo le rompí el auto, es sencillo”.
Por último, le pidió disculpas a Reboredo “si se sintió mal” pero le reclamó que “se fije la próxima vez cuando maneja”. Criticó que “no puede andar así por la calle porque llega tarde a hockey…”.
Consultado si piensa remendar los daños ocasionados al vehículo, aseguró que no. “¿Y los daños que le hizo a mi hija? Estuvo llorando toda la noche”, dijo. “Que haga la denuncia, el lunes tengo que ir a la Fiscalía para hacer mi declaración. Se verá en lo judicial. Ella jamás intentó comunicarse conmigo, yo traté y la policía no me quiso dar el número”, concluyó.

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