Un hombre armado simuló ser un cliente y asaltó una inmobiliaria a plena luz del día

En el momento del atraco se encontraban en las oficinas la doctora Maiarú, la secretaria de la inmobiliaria Soledad Cola y el abogado Oscar Ruiz, quien estaba realizando una consulta en carácter de cliente del emprendimiento de bienes raíces.
Mientras las tres víctimas estaban distribuidas en dos de las oficinas, un hombre tocó el portero y dijo que llegaba para pagar un alquiler. De ese modo, se ganó la confianza de la empleada, quien abrió la puerta principal del local a través del comando eléctrico.
El ladrón ingresó empuñando un arma de fuego, negra y plateada, y obligó a las tres víctimas a dirigirse a la cocina, donde las ató utilizando precintos.
En todo momento les reclamaba dinero y que abrieran una enorme y robusta caja fuerte que hay en las dependencias, pero ni la abogada ni la secretaria de la inmobiliaria contaban con llaves para satisfacer sus pretensiones.
Tras insistir durante varios minutos, el ladrón tomó tres notebooks y un valioso reloj (cotizado en 1.500 dólares) que lucía el doctor Ruiz, además de unos 4 mil pesos en efectivo de la recaudación del día –pago de alquileres y expensas- y el cambio.
El delincuente fue descripto como un hombre robusto, de 1,80 metro de altura, de entre 40 y 50 años, con cabello entrecano, quien vestía jeans y camisa y llevaba una bolsa negra de la que extrajo el arma y los precintos.
El martillero Daniel Maiarú, quien ayer por la tarde había radicado la denuncia en la Seccional Primera y aguardaba a los peritos, consideró que podría tratarse de la misma persona que asaltó las inmobiliarias Zeballos y Frolik, en dos resonantes hechos recientes.
Es que las víctimas de Inmobiliaria Del Sol observaron los identikits confeccionados tras los hechos anteriores y coincidieron con el patrón general del sospechoso.

Los testimonios
 
Tras los primeros instantes de nerviosismo, el doctor Ruiz explicó que “estábamos conversando con la empleada de la inmobiliaria. Tocan el timbre, le abre la puerta desde adentro, que es una práctica habitual”.
Agregó que “entró una persona con un revólver en la mano, pero muy tranquilo, en ningún momento nos dijo que era un asalto”.
En tanto, la doctora María Florencia Maiarú explicó que “yo estaba en mi oficina. Entró y yo estaba hablando por teléfono. Me apuntó, me agarró el teléfono y me dijo: “No grités, no grités” y me pidió que le abra la caja (fuerte), pero yo no sabía abrirla, no tengo acceso”.
Aún muy afectada por la situación, relató que “entonces me dijo que me tranquilice y me llevó a la cocina y me ató con un precinto. Estaba repreparado porque sacó un bolsito lleno de precintos”.
La letrada indicó que “le pedí por favor que en las computadoras aunque sea nos dejara hacer un back up por el trabajo nuestro. Me decía: ‘Dame la plata que yo necesito la plata’. Le digo: ‘Nosotros también, necesitamos laburar, por lo menos dejanos hacer un back up, nosotros también necesitamos laburar para vivir’”.
En ese diálogo, el ladrón le contestó: “Culpala a Cristina” y la mujer le replicó: “Yo no la voté a Cristina”. Además, le decía: “Quedate tranquila que yo te consuelo” y le tocaba la cabeza.
Sostuvo que el robo duró entre 20 y 30 minutos, tiempo que el ladrón se tomó para revolver las oficinas. Antes de irse, les pidió que esperaran 15 minutos antes de liberarse y pedir ayuda.
“Es una tomada de pelo, ya no podés manejar ni tu propio trabajo acá, porque te roban sin escrúpulos. Ni siquiera podés tener acceso a tu plata, la que hacés trabajando, levantándote a las 6.30 de la mañana y acostándote a las 10 de la noche, ni siquiera eso”, reclamó con bronca.
 
Tercer robo
 
La inmobiliaria ya había sufrido otros dos robos, el último durante el verano pasado, aunque siempre habían ingresado cuando no había gente en el local. Incluso, en una de las ocasiones violentaron una ventana y no sonó la alarma.
Más allá de la impotencia, María Florencia y Daniel Maiarú manifestaron su intención de recuperar la información de las computadoras, ya que en un caso contenía escritos para presentar ante la Justicia y en el otro, planos de obras en construcción.
“Es una notebook que ni siquiera le anda la batería si no está conectada. No le va a servir para venderla. Es una Samsung, aunque sea que me devuelva la memoria, que me haga un back up y me lo deje en la oficina”, pidió encarecidamente la abogada.

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