Un marplatense perdió la vida en un fortísimo choque frontal contra un camión en la Ruta 226

La violenta colisión sucedió cerca de las 11.30 e involucró a una camioneta Peugeot Partner, color blanco, patente MLP 797, perteneciente a la empresa marplatense A. Rodolfo Pugliese y Cía. -mayorista de vidrios, cristales y espejos- y un camión Ford Cargo, patente FNO 536 (chasis FFS 561), de la empresa Roberto Barcelonna e Hijos, de Tandil, que transportaba fertilizantes.

Por causas que se intentan establecer, la víctima -identificada horas después como Carlos Torres, de 34 años-, se cruzó al carril contrario y colisionó frontalmente con el camión que se dirigía a Tandil. El fortísimo impacto provocó el deceso inmediato del marplatense y el destrozo casi total de su auto, que quedó emplazado en la ruta con gran parte de su estructura desparramada por el asfalto.

El camión sufrió la rotura de su tren delantero, la dirección y el desprendimiento de uno de sus neumáticos, terminando dentro de un campo lindero.

Su conductor, quien se bajó de la unidad por sus propios medios, fue identificado como Marcelo Gorozo, de 39 años, oriundo de la ciudad. Pese a haber resultado ileso, fue asistido y trasladado al Hospital Municipal “Ramón Santamarina” por precaución.

Trabajó en el lugar personal del Destacamento Vial y de la concesionaria del peaje. Producto de la magnitud del accidente, el tránsito se vio interrumpido en ambos carriles –los vehículos circulaban por el costado-, donde la simple fotografía del lugar develaba los estigmas del brutal choque.

El cuerpo de la víctima fue cubierto con una frazada, a la espera de los peritos de la Policía Científica de Azul. Hasta que no arribaron al lugar, el personal policial que se encontraba trabajando en el lugar seguía sin poder identificar el cuerpo por las gravísimas heridas que revestía.

Finalmente, hasta la escena del terrible accidente se trasladaron los peritos, quienes recabaron pruebas tendientes a esclarecer las causas del hecho y realizaron, además, los correspondientes estudios planimétricos. El cuerpo de Carlos Torres fue derivado a Azul para la operación de autopsia.

 

La escena

 

Silencio y desolación fueron las palabras que reinaron ayer por aquellas horas en el kilómetro 208 de la Ruta 226. El escenario fue desgarrador: un auto destruido casi por completo, la luz policial, los uniformados hablando por los handys, mientras el cuerpo yacía sin vida envuelto bajo el manto oscuro de un cielo colmado de nubes grises.

La desoladora escena advertía de una nueva víctima que se cobró la cinta asfáltica, dejando los mismos interrogantes y el mismo dolor. Montículos de pasto, material de plástico, vidrios rotos, un guante color marrón, parte del volante del utilitario y del capot, todo esparcido sobre el piso.

Los ocupantes de los autos que circulaban por el lugar no pudieron cerrar sus ojos ni borrarse seguramente por estas horas la trágica imagen de otro angustioso accidente rutero que vuelve a generar una sensación de amargo sabor y de silencio absoluto

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