Un Salón que sigue inspirando a lo largo del tiempo

El hombre existe como un ser “en búsqueda” de un referente Absoluto, más allá de sí mismo, por el cual explicar las cosas, explicarse a sí mismo, y alcanzar el sentido de su vida cotidiana. En esa permanente búsqueda, el hombre se ha expresado magníficamente en temáticas relacionadas a lo religioso o sacro. De ese modo, el Salón de Arte Sacro ha iniciado allá por la década del setenta, despierta y da cuenta de los estados de inspiración a los que accede el hombre cuando se encuentra en pleno proceso creador.
Las charlas entre monseñor Actis y el director del Museo Municipal de Bellas Artes Ernesto Valor en el marco de la celebración de la Semana Santa en Tandil tuvieron una repercusión en el arte nacional, ya que a partir de ellas surgió un Salón de Arte Sacro que se caracterizó por tener siempre el apoyo de toda una población que vivía y vive los acontecimientos de esas fechas como algo propio. Asimismo, la participación de artistas de distintas regiones del país demuestra esa capacidad de trascender los cánones culturales de una época, de imbuirse en la realidad para resignificarla en imágenes. Estos artistas son los emisarios del sentir y pensar de una sociedad.

Nuevas expresiones
La inspiración y los enfoques de los artistas han ido cambiando, adecuándose a los contextos sociales y culturales propios de cada época. De la figura religiosa tradicional ha evolucionado hacia lo místico, lo subjetivo. La conciencia y la imaginación se ampliaron y por lo tanto, enriquecieron, manteniendo siempre el sentido de lo fundamental: la fe. Ello quedó plasmado en trabajos como el de Alicia Antich, que a través de un objeto bidimensional recreó la imagen del Gauchito Gil en una versión moderna de vinilo fantasía sobre madera.
Así se fueron sucediendo en el tiempo con distintos matices las convocatorias al Salón, en el cual calificados jurados, por nombrar algunos, Guillermo Whitelow, Rosa Faccaro, Carlos Cañás, Osvaldo Campodónico, Alberto Collazo, Laura Feinsilber, Jorge González Perrín, Julio Sánchez, entre otros, artistas y críticos de arte, todos de reconocida trayectoria, han prestigiado la premiación; y destacado artistas plásticos en su participación, lo que le confirieron el brillo y renombre del que goza merecidamente en la actualidad.

 

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Lenguajes de expresión
El Salón de Arte Sacro que en sus comienzos fue sólo de pintura, en el presente goza de una ampliación en sus lenguajes –además de la tradicional pintura se sumaron objeto, pintura digital y textil-, que vino aparejada con una nueva visión del artista y de la sociedad. Cuarenta y cinco años de trayectoria que dan cuenta, a través de las obras que llegan al Mumbat, de un sentir y vivenciar, de una búsqueda espiritual, que nos propone pensar la comunión entre el arte y la fe, entre lo religioso y lo sacro, además de permitirnos redescubrir a los artistas talentosos de las provincias, ciudades y pueblos de nuestro país que año a año participan de la convocatoria.
Un Salón con verdadero sentido federal que cada año realza a la ciudad y al arte nacional.

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