Un solitario delincuente amenazó con un arma blanca al empleado de una quiniela y se llevó dinero

Ayer por la tarde, un solitario delincuente sorprendió al empleado de la agencia de quinielas “Libertad”, de avenida Actis 1512, y tras amenazarlo con un arma blanca en el cuello escapó con unos siete mil pesos producto de la recaudación de la jornada.

El hecho se registró alrededor de las 17 en el local ubicado sobre la avenida, a escasos metros de las oficinas de la Unidad de Policía de Prevención Local, en Ugalde 1045, y resultó víctima Federico Javier Nieto Farías (26).

El empleado denunció que, en un momento de desatención, ingresó al local una persona a cara descubierta y con una cuchilla, con la que lo amedrentó para sustraer efectivo de la caja registradora, un teléfono celular, y luego darse a la fuga a pie.

La guardia de la Policía Local recepcionó el alerta y rápidamente también se hizo presente personal de la comisaría Cuarta. El local, en tanto, quedó “cerrado por robo”, tal cual rezaba el cartel que colocaron en la puerta para advertir a los clientes de la tarde.

Ante la falta de cámaras de vigilancia en el comercio, la policía procuraba contar con el material del Centro de Monitoreo o de algún otro sistema particular para dar con el sospechoso.

El robo

El damnificado contó a El Eco de Tandil que se encontraba leyendo unos apuntes de la facultad en momentos en que ingresó un joven, de unos 20 años, que lo sorprendió al exigirle que le entregara dinero. “Estaba completamente desprevenido, estudiando, y cuando me di cuenta tenía a una persona al lado mío que me estaba agarrando con una navaja”, describió.

Recordó que en ese momento el intruso comenzó a pedirle “a los gritos” la recaudación de la agencia y “lo primero que pensé es que era una broma, entonces me reí y no le di importancia, me gritó de nuevo y cuando me di vuelta estaba al lado mío”.

Una vez que dimensionó lo que estaba sucediendo, el joven amenazó con un arma blanca a Nieto Farías, primero a la altura del estómago y después del cuello, en un accionar que lo dejó inmóvil.

“Cuando me di cuenta que me estaba robando, me puso un cuchillo en el buzo y me paralicé, y después apuntó a la garganta”, mientras que con la otra mano reunía los billetes, relató.

Una vez que se retiró del local comercial, el empleado aguardó unos pocos segundos y luego salió a la vereda para alertar a un vecino que se encontraba cerca sobre lo sucedido.

Fue entonces que dieron aviso en sede de la Unidad de Policía de Prevención Local, ubicada a la vuelta de la esquina, y rápidamente llegaron los patrulleros. Luego Nieto Farías se presentó en la comisaría Cuarta, que corresponde por jurisdicción, para ratificar la denuncia.

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