Una familia abrió las puertas de su casa para mostrar el pesebre gigante

Un matrimonio se embarcó nuevamente en el armado de un pesebre gigante y abrió las puertas de su casa de San Martín 1774 para que vecinos de la ciudad se acerquen a apreciarlo. “Lo hago para compartir”, confió Marta Piotti de Piscazzi quien, junto a su esposo, todos los años realiza el proyecto con el apoyo de su familia.
La obra ocupa todo el living de la propiedad y se compone de más de 30 estatuas, una veintena de Papá Noel con música y movimiento y escenas propias de esta celebración, entre otros atractivos. “Es todo hecho por nosotros y lo hago con gusto y muchas ganas para que vengan a verlo”, remarcó la mujer.
Desde la vereda se puede obtener una mínima idea de lo que hay detrás de la puerta al observar algunas guirnaldas y el resplandor de las luces navideñas -que en total suman 18 juegos- a través de la ventana. Sin embargo, el máximo despliegue se aprecia una vez adentro. Allí el ambiente quedó despojado del mobiliario de un living comedor de una típica casa de barrio para permitir el montaje del enorme pesebre que ocupa todo el costado derecho, desde la ventana hasta la puerta que comunica con la cocina.
En el otro lado, más elementos se suman a la cuidada composición que comparten con quienes se acerquen hasta su casa.

El trabajo

Junto a su marido creó varios de los elementos que forman parte del pesebre, para lo cual reciclaron diversos materiales. Hay, al menos, tres cascadas ubicadas en distintos sectores, además de un pequeño refugio realizado con troncos y madera que en su interior cobija las figuras de María, José y el niño Jesús, un establo de animales, entre otras.
Para el armado se guió de un libro de pesebres que le prestó una persona conocida. “Y como pude, fui armando las casitas”, contó.
En una mesa ubicada enfrente se encuentra una enorme iglesia creada “íntegramente” por su esposo Héctor, que contó con la colaboración de otros miembros de la familia en algunos detalles decorativos. “Adentro tiene todas las imágenes, pisos cerámicos, alfombra roja, zócalos, el cura, los fieles sentados en los bancos”, dijo Marta con orgullo. La obra está revestida de lajas, y respeta detalles como el campanario y un confesionario.
A ello se suman cerca de una veintena de Papá Noel, todos con su típica vestimenta, que en su mayoría tienen movimiento, música y luces. “Se prenden cada vez que viene gente a visitar”, contó la responsable del proyecto, que se mostró sorprendida por la cantidad de personas que en los últimos días visitó su casa.
Por la noche la iluminación que aportan los juegos de luces colocados atrae a los visitantes que ante la curiosidad que genera se detienen y visitan el lugar.

El armado

El armado comenzó hacia fines de noviembre con la estructura que rodea y delimita el espacio “porque lo que más tiempo y trabajo me lleva son todas las montañas, realizadas con cajas y papel madera”.
La construcción de la capilla, el nuevo atractivo de este año, se inició en febrero y concluyó en diciembre.
De todos modos, la mujer marcó que cuando llega el momento de desarmar la obra se toma el trabajo de realizarlo con especial cuidado para mantener su conservación para el año siguiente.
“Siempre me gustó hacer pesebres, los hacía desde muy joven pero en menor escala. Los armaba pero siempre con la idea de que algún día iba a hacer uno grande”, confesó.
Así, un año decidió ampliar el trabajo. Primero abarcó una parte del living comedor, la mitad, y desde hace cuatro años utiliza todo el ambiente. Para ello retira todo el mobiliario y lo distribuye en otros sectores de la casa. “No hay nada que no sea de Navidad”, remarcó.
Aseguró que la familia vive estos días con especial entusiasmo, que aumenta cuando llega el momento de mostrar la puesta en escena luego de varios días de intenso trabajo.
Para este año, al igual que en anteriores ediciones, Marta realizó unos 250 souvenirs, que entrega a quienes visitan el pesebre junto con una oración para estas Fiestas, y el número le sirve para determinar la cantidad de personas que se acercan a apreciar la obra.

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