Una gran casa

Juan Ramón O´Donnell (pariente del historiador Pancho)  le abre, como encargado, con total cordialidad la puerta de la Casa Garrahan a El Eco de Tandil y a lo largo de dos horas cuenta historias impresionantes. Es ingeniero agrónomo egresado del INTA de Balcarce por lo que conoce, y muy bien, Tandil. La casa, que abarca chicos no sólo del Hospital Garrahan sino también de los municipales Elizalde y Gutiérrez, luce impecable. En 11 años se hospedaron más de 7.500 niños pacientes y una cantidad similar de madres. El hospital tiene 500 camas y la casa posee 46 habitaciones en las que se alojan muy cómodamente (aire acondicionado, calefacción y todo pulcro y desinfectado) niños con sus respectivas madres o, de no tener, familiares cercanos. Cuentan con cocina y lavadero propio y un sinfín de juguetes, salas de juego, computación y un patio amplio con cochecitos y autos a batería. Es un lujo, tiene pinta de hotel pero, como repiten ellos, cuenta con la calidez de un hogar lejos del hogar.
Llama la atención la importante reja de la puerta eléctrica, ?es que por más ameno que sea el clima adentro, no dejamos de estar en Capital Federal y de noche este barrio no es tranquilo?, confiesa Juan y añade que hace poco consiguieron tener una patrulla que les monitoree los 100 metros que los separan del Hospital.
Cuenta el caso de una madre que se hospedó en la Casa Garrahan y luego con la ayuda de un ex director de un Hospital de Salta, puso una casa en dicha provincia. Coincide con Resnik en que lo que reciben de los pequeños supera todo y los pone de ejemplo al comentar que ?muchas veces uno viene haciéndose problemas desde su casa y los ve con tanta entereza luchar por sus vidas, que me enseñan a vivir la mía? y agrega que para él está bien si a las empresas les sirve de cartel apadrinar la casa, ?porque a nosotros nos viene bárbaro y está bueno que a ellos también?.
 

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