Uno de los detenidos por el crimen del ingeniero Barrenechea dijo que salió a “laburar”, pero no quería matar a nadie

El joven, ante la Justicia, acusó por el asesinato a uno de sus cómplices, de quien señaló que estaba “muy drogado” y no se podía controlar. El crimen del ingeniero se produjo en el marco de un violento asalto a su familia, ocurrido el pasado 14 de octubre en la localidad de Acassuso, partido de San Isidro.
“Quiero decir que yo no disparé ningún arma. Jamás pensé que iba a matar a alguien, esa no es la forma de trabajar, es la primera vez que pasa. Lo que me parece es que el pibe estaba muy drogado y no se controlaba”, explicó el muchacho, de acuerdo con lo publicado hoy por el diario Crítica de la Argentina.
El chico aseguró que no conocía muy bien a sus cómplices, con excepción de uno de ellos, que es el que lo había invitado a “salir a laburar”. El adolescente, según reconstruyó la Justicia hasta el momento, formaba parte de un grupo de cinco, todos ellos menores de edad, que salieron de la villa de emergencia Puerta de Hierro, de La Matanza, en un Renault 12 sin papeles, adquirido por 500 pesos.
Según la reconstrucción del matutino, a las 6:55, uno de los menores “tarjeteó” -abrió valiéndose de una tarjeta plástica- la puerta de la casa de los Barrenechea e ingresó al lugar con tres de los cómplices. Dos de ellos redujeron a la empleada doméstica, que estaba en la planta baja preparando el desayuno, mientras que otros dos subieron a los cuartos, donde descansaban el matrimonio y los cuatro hijos.
Al parecer, ante las amenazas de secuestrarle una de sus hijas, el ingeniero reaccionó con un insulto y fue agredido de un golpe en la cabeza aplicado con un control remoto. En ese momento, reaccionó Tomás, de 18 años, el mayor de los hijos de Barrenechea, y fue baleado por uno de los delincuentes.
El padre del chico salió en su defensa, al reponerse del golpe, y recibió cinco balazos, por lo que murió en la escalera de la casa, de acuerdo con la reconstrucción de los hechos. Los asaltantes escaparon con mil pesos y 200 dólares en efectivo, además de una cámara de fotos. Pese a que el joven que declaró ante el fiscal Gastón Garbus, que instruye el caso, indicó que el asesino confesó diciendo “Lo maté al chabón”, no tuvieron empacho en continuar el raid delictivo con otros tres asaltos en casas de la zona, en una de las cuales balearon a un anciano y a su empleada doméstica.

 

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