Unos con Duhalde, otros con Solá, dirigentes se distancian de los ?K?

Al acercamiento del senador del FPV Néstor Auza al Movimiento Productivo Argentino que encabeza el ex presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, confirmado hasta por el titular del MPA Carlos Brown, otros sectores como el que lidera el titular de la Copret, Roberto Mouillerón, empiezan a mostrarse elogiosos con referentes distantes ya de la Casa Rosada.
Así es que días atrás jóvenes del Centro de Estudios Regionales ?Luis María Macaya?, que preside el ex ministro de Trabajo, participaron del coloquio que brindó el ex gobernador y actual diputado del FPV Felipe Solá, en el Sheraton Hotel de Mar del Plata.
Solá cobró fuerza en la interna del justicialismo bonaerense y nacional, tras haber presentado su propio proyecto de retenciones a la exportación de granos y haberse opuesto al esquema móvil que desatara la crisis agropecuaria en marzo pasado.
Con ese paso, y al igual que el senador del PJ Carlos Reuteman en el Senado, el ex mandatario provincial arrastró la voluntad de una decena de legisladores en la Cámara, mientras era insultado por el ultra K Carlos Kunkel.
De ahí en más, el felipismo bonaerense recobró aire y en Tandil comenzaron a verse gestos del mouilleronismo.
Uno de ellos se produjo con la presencia de los jóvenes de La Macaya en la charla ?Institucionalidad y estado de derecho? que encabezó el actual diputado nacional y ex gobernador de Buenos Aires.
Desde el macayismo ratificaron que la jornada ?no estuvo exenta de un fino análisis de la actual atmósfera política argentina?, y que ?los jóvenes conversaron con el dirigente bonaerense y le manifestaron su apoyo al enfoque que expresó desde su banca legislativa?.
?Trabajar es la consigna de siempre: Ahondar el trabajo, aun antes que los discursos, la empresa para ofrecer una alternativa que satisfaga demandas y supere expectativas? expresaron, a tono con los planteos que deslizó Solá desde el Sheraton.
En su paso por la ciudad balnearia, el diputado justicialista arremetió con dureza.
?Me alejó cuando vi que la política no tenía espacio, que solamente en este Gobierno la política era ocupar un puesto de lucha y hacer la venia, que opinar era retrasar la acción directa, que dudar estaba prohibido, era de tibios, y que no había espacios para tibios?, añadiendo que ?a veces hay que tener más coraje para asumir la tibieza o la moderación que vestirse con ropaje de amigo o enemigo?.
Criticó asimismo que el ex presidente Kirchner usara un lenguaje ?guerrero y setentista? que no fue comprendido por una gran mayoría de personas, ?porque veía el conflicto con el campo entre gente que le iba muy bien, que trabajaba mucho, que tenía las manos callosas y tiene boina (porque los oligarcas no aparecen, aparecen los chacareros) y del otro lado un gobierno empecinado en una medida fiscal. Que era una mala lectura, pero el Gobierno ayudó a que se asentara esta lectura desde los medios y la batalla estaba perdida… El Gobierno perdió 30 puntos de imagen e insistió en cerrarse en ese lenguaje, en esa mirada binaria sobre la vida argentina?.*

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