Vecinos detuvieron a los golpes a un grupo de delincuentes que se resistieron a tiros

Momentos de extrema tensión y zozobra se vivieron ayer en horas de la noche en el barrio El Tropezón. Fue puntualmente en la esquina de Piccirilli y Almafuerte cuando los vecinos de la cuadra se trenzaron en lucha con un grupo de delincuentes que reaccionó a los tiros.

El conflicto se suscitó cuando Claudio Ferreiro, un vecino de la calle Almafuerte 2273, intentó negociar con un grupo de delincuentes la devolución de su moto robada. Cuando llegaron a su casa, notaron que Ferreiro no estaba solo, sino que algunos amigos se habían quedado por temor que le pudieran hacer algo. Fue en ese momento que uno de los ladrones sin mediar palabra efectuó disparos hacia la humanidad de Ferreiro y sus amigos, que pudieron esquivar las balas mientras el trío de ladrones salieron corriendo.

Pero en medio de la balacera y las corridas, los frentistas de las cuadras aledañas habían salido a la calle alertados y, entre todos lograron retener a los golpes a los sospechosos que se daban a la fuga en moto y disparando a diestra y siniestra.

Ni bien iniciada la balacera, varias vecinas comenzaron desesperadamente a llamar a la Policía y manifestaron su indignación porque tardaron cerca de 40 minutos en arribar al lugar. Cuando se emplazaron en la escena violenta, ya dos de los tres ladrones estaban retenidos por los propios vecinos, mientras que el tercero había logrado huir.
Cuando el patrullero se llevó a uno de ellos se originó un nuevo conflicto con la madre del aprehendido, que quiso detener al móvil y sufrió heridas, por lo cual debió ser trasladada al Hospital Ramón Santamarina. Asimismo, los efectivos de la Policía Local dispararon balas de goma para disuadirla de continuar deteniendo al móvil policial.

Cansados de
los robos

Claudio Ferreiro contó que 15 días atrás le entraron a robar a su casa y se llevaron una suma de dinero, varias pertenencias y la llave de la moto. El viernes nuevamente ingresaron y le robaron la motocicleta.

“Entraron otra vez y me robaron la moto, con tal impunidad que había chicos jugando en la calle. Rompieron el candado con una barreta, me mataron una perra, que es lo que más siento”, contó.

Fue entonces que ante la desesperación, buscó contactarse con los delincuentes y lo logró, ofreciéndoles dinero para que le devolvieran el rodado. Así fue que los ladrones llegaron a su casa con su moto robada y al ver que Ferreiro estaba con tres amigos, empezaron a disparar.

Afortunadamente, pudieron esquivar las balas pero los ladrones intentaron fugarse en moto y los vecinos, que ya habían salido de sus casas alarmados por los disparos, los retuvieron a los golpes hasta que llegó la policía. Los frentistas estaban indignados por la demora de la llegada de los efectivos, que tardaron casi 40 minutos, con lo cual podría haber sucedido una desgracia.

“Entraron a los tiros”

“Los vecinos de la cuadra, gente muy buena de trabajo, cansados porque ya entraron a robar varias veces en la cuadra, entre todos los agarramos. Eran tres y uno se escapó. Te da bronca porque uno es laburante y que te vengan a robar así con tanta impunidad es indignante. Llamamos a la Policía y tardó 40 minutos en llegar, menos mal que los pudimos agarrar entre los vecinos”, contó.

Y explicó que “entraron a mi casa a los tiros, y después cuando se quisieron escapar casi atropellan a unos nenes chiquitos y los vecinos todos salieron. Esto se tiene que terminar porque en una semana entraron tres o cuatro veces a robar. No puede ser”.

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