Viejo es el viento…

Cuando Bernard Hopkins tendría que estar pensando adonde pasear con sus nietos y gozar de la fama y la fortuna que le dio el boxeo, a los cuarenta y tres años su amigo íntimo es el gimnasio. Si no encontró todavía el elixir de la juventud eterna, al menos su método lo mantiene tan joven, lúcido y pensante como un treinteañero hambriento que recién empieza a abrirse camino.
No es fácil inculcarle a los boxeadores de hoy día que su única herramienta es el físico, que el poder de los puños, el aprendizaje de la técnica y la competitividad se logran mediante el gran sacrificio que significa una vida ordenada, una alimentación adecuada, la lejanía de todo vicio y el diario transpirar dentro de la escuela que es el gym.
El sábado pasado enfrentó a Kelly Pavlik, un joven rubio que sobre treinta cuatro combates, venía invicto con treinta nocauts. Dos veces había peleado con el verdugo de Hopkins -el morocho Jermain Taylor que no sólo le había sacado el título a su hermano de color en la defensa número 21, sino que también lo venció en la revancha.
Sumando y restando, Pavlik dos veces ganador del vencedor de Hopkins, veintiséis años, un altísimo porcentaje de nocauts, contra un casi anciano que venía de perder con Joe Calzague, el rubio era número puesto.
Arriba del ring el enmascarado recordman de defensas en la categoría mediano, llamado ?Malas intenciones? o ?El Verdugo?, disipó, contra lo que es su costumbre, desde el primer round quién sería el ganador. Se lo vio como nunca, agresivo, técnicamente impecable, con un formidable sentido del tiempo y una notable coordinación de manos y piernas que dejaron sin ninguna respuesta a un Pavlik que recién cuando vea el tape se dará cuenta de lo que tuvo delante de sí.
El propio Hopkins se ha asombrado de su producción: ?Estuve mejor que en cualquiera de mis 21 defensas?.
Bonilla, uno de sus entrenadores ha dicho: ?Es un hombre que se cuida. Regularmente cuando un boxeador llega a los 36 ó 37 años, dicen que está acabado y se debe a que la mayoría se descuida cuando hacen dinero y se pasan en la calle de fiesta. Pero Hopkins ha demostrado que a los 43 años, todavía puede pelear con cualquiera. Hace seis meses, Hopkins no sabía qué rumbo tomaría su carrera luego de caer vía decisión dividida ante Joe Calzaghe. No obstante, contra Pavlik tuvo una de las mejores noches de su carrera, superando quizás los triunfos que obtuvo sobre Félix ?Tito? Trinidad y Oscar de la Hoya. Ahora, Trinidad pide volver a pelearlo en una actitud verdaderamente suicida y Hopkins lo quiere de vuelta a Joe Calzaghe, quien ya dijo que ?ni por todo el oro del mundo? y que su última pelea será contra Roy Jones Jr. Si gana y cumple se retirará invicto.
Recordemos que el campeón del mundo más viejo fue George Foreman a los 45 años, cuando le ganó al mediocre Axel Schultz. Tal vez, a Hopkins ya no le interese ningún campeonato, es más difícil ser un convocante que tener un cinturón, hoy cualquiera luce uno. Roy Jones, Jerman Taylor y Joe Calzaghe sus ganadores, serían sus apetencias, ya descartado Calzaghe pronto se sabrá el futuro rival del Verdugo, a quien ya por edad y condiciones lo están calificando como el Archie Moore de la época. No sin poca razón.
Ya lo dijo ?Mano de Piedra? Durán: ?Viejo es el viento y todavía sopla?.

 

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