Vocación de servicio

“Soy Verónica Islas, tengo 43 años. Estoy casada con Mauricio Ferraggine que es contratista rural y tenemos tres hijos, Santiago, Micaela y Mora”, cuenta la maestra a El Eco de Tandil.

Una entrevista de Ana Pérez Porcio

-¿Dónde realizó sus estudios?

-Cursé el nivel primario en escuelas rurales unitarias (46 de La Pesquería y 40 del partido de Balcarce). El secundario en la escuela Normal y ahí mismo el terciario, donde me recibí de maestra de enseñanza básica en 1993.
-¿Dónde comenzó a trabajar?
-En la escuela primaria 13 de Vela en el 2003, como preceptora de viaje, es un cargo que tienen las escuelas de concentración en el que los docentes van en el transporte escolar (con un chófer) por los campos buscando a los chicos para trasladarlos hasta las diferentes instituciones, jardín, primaria, secundaria. Es un trabajo muy gratificante, poco reconocido, ya que en la mayoría de los casos el preceptor de viaje no es solo el nexo entre la escuela y la familia sino también con el centro de salud y la comunidad en general. Luego continué como maestra de grado, en 2004, en el turno mañana. fui pasando por todos los grados, y en la actualidad estoy a cargo de segundo año en ambos turnos.
-¿Qué nos dice de los chicos de esa localidad, los de la zona rural?
-Como la matrícula de nuestra escuela está compuesta por chicos del pueblo y de la zona rural, generalmente son muy tranquilos, cariñosos y respetuosos. Otra de las características es que como nos conocemos todos, tenemos un vínculo muy especial, uno conoce a las familias y sus realidades, sabe cuando estar atento por alguna situación en especial, y eso va creando un clima de trabajo que no sé si se da en grandes escuelas. No digo que sea mejor ni peor, solo distinto.
-¿Algún ejemplo?
-Claro, muchos, pero el primer día de clases de esta semana que pasó, un nene de cuarto, que no es mi alumno, me cruza en el pasillo y me dice: “seño, te compraste tacos nuevos (por mis zapatos)”, esas cosas que parecen tan sencillas, pero que nos muestran cómo nos observan y nos conocen nuestros alumnos.
-¿Cómo define el trabajo del docente?
-Es muy gratificante, porque es verdad que uno da todo por los chicos pero también es mucho lo que recibe, siempre quise ser maestra, desde muy chica lo tenía claro. La vida me dio la posibilidad de llevarlo a cabo, entonces siento que tengo que devolver esto de alguna manera y es a través de mi profesión, guiando los aprendizajes de los chicos. Será también porque yo tuve la suerte de tener ese vínculo con las que fueron mis maestras, esas cosas que te van marcando en la vida.
-¿Considera que el rol del maestro está desprestigiado?
-A veces hay cierto desprestigio, y los docentes estamos cuestionados por la sociedad, por esto de que todos los años, en marzo, la misma historia se repite. Las familias en general respetan las decisiones de los docentes en cuanto a los paros. Personalmente he decidido no adherirme puesto que pesa mucho más todo lo que conté anteriormente, siento que hago más desde la escuela, no hay que olvidarse que hoy en día en las escuelas hay otras cosas que contemplar como los comedores o cuestiones que hacen más a lo social y no solo lo educativo. Por supuesto, respeto absolutamente a mis pares que han tomado la decisión de hacer paro y deseo que se encuentre la solución al conflicto. Si bien esta es una frase hecha: la solución es la educación. Estoy totalmente convencida.

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