Volvió a desplomarse la actividad inmobiliaria rural

La actividad inmobiliaria rural volvió a caer en octubre, 16% respecto de septiembre, y llegó a su nivel más bajo desde febrero último, mientras que los precios de los campos bajaron entre 20 y 25 por ciento en los últimos dos años.
Así surge del índice elaborado por la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales, que marcó 23,06 puntos, cuatro menos que en septiembre (27,46), en lo que refleja la menor actividad del sector desde febrero último.
El índice InCAIR comenzó a elaborarse en noviembre de 2013 y recopila información como cantidad de anuncios de ventas de campos en diarios de Capital Federal, 10 provincias del interior y llamados telefónicos que reciben los socios por respuestas de los avisos publicados, indicó a NA Javier Christensen, miembro de la Comisión Directiva de la entidad.
Además, se completa con “el conocimiento de ventas, ya que todos los meses se hace llegar una encuesta a los socios de la Cámara que dan cuenta de la respuestas de los avisos en los diarios que recibieron, a los llamados telefónicos, su conocimiento de ventas, opiniones de cómo está el mercado de cada uno en su localidad”.
Según el estudio, en la provincia de Buenos Aires, la principal provincia agropecuaria, cuánto más lejos de la Zona Núcleo se encuentran los establecimientos, hay menos demanda.
Christensen dijo que los precios de los campos han caído alrededor de 20 a 25 por ciento en dos años, y en la Zona Núcleo, donde la hectárea llegó a valer 16 mil dólares, según la “aptitud” agropecuaria, ahora se vende a 13 mil dólares.
“En el resto del país, la caída de los precios es mayor, si hay movimiento son contra ofertas muy agresivas, es un combo que se formó por el cepo al dólar, la baja rentabilidad por altos costos en dólares, el atraso cambiario y la ley de Tierras salió hace dos años, y prácticamente borró a los extranjeros al ponerle para la compra un techo de 1.000 hectáreas en la Zona Núcleo”, expresó.
Con la información del índice se marca una tendencia que sirve como base para el informe semestral que hace la Cámara que ahora lo más relevante es que la oferta es abundante, pero escasea la demanda y “al no poder comprar los extranjeros no se marca el precio como antes”, indicó.
Para Christensen, el nuevo índice refleja el menor valor de actividad desde febrero de este año y opinó que “la cercanía de las elecciones no despejaron las dudas de un mercado que precisa hechos concretos para reactivarse”.
“En la medida que se efectivice la quita de retenciones, se sincere el tipo de cambio, se ajuste la Ley de Tierras a las necesidades de un país que necesita atraer inversiones, y haya previsibilidad política y económica, la actividad del mercado inmobiliario rural volverá a sus niveles históricos”, aseguró.

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