Y no lo llaman Margot..

Menuda incertidumbre montó Bob Arum sobre el cuadrilátero del MGM en Las Vegas el sábado pasado. Hace unos meses, Antonio Margarito un welter neto, conquistaba el título mundial de su división pero de la Federación Internacional, al no durar bajo sus puños más de seis rounds Kermit Cintron. La historia de Margarito no empieza allí, sino que recién está volviendo. Ya fue campeón del mundo de la OMB en dos oportunidades, y entre ellas, el argentino Sebastián Luján fue una de sus víctimas que debió abandonar pues su oreja parecía un cucurucho de frutilla. Otro argentino, Sergio ?Maravilla? Martínez, que ha ganado todas sus peleas menos una, le debe la pérdida del invicto al propio Margarito. Estaba soportando semejante paliza, que cuando Joe Cortez detuvo el combate, ?Maravilla? le dijo: ?Por fin la paraste, me estaba matando?. De sus 37 peleas ha ganado 27 por nocaut y entre las cinco que perdió, la única con entidad fue ante el campeón actual de la OMB, Paul Williams, que es más raro que perro verde y si no que lo diga Walter Matthysse.
Esa misma noche de abril, un ratito antes de que resucitara Margarito, sobre el mismo ring, el ídolo puertorriqueño Miguel Angel Cotto, invicto que había abandonado la categoría de los superligeros y que en la nueva ya había dado cuenta de Zab Judah, Oktay Urkal y Carlos Quintana por la vía rápida, amén de Shane Mosley por puntos, destrozaba a Alfonso Gómez en cinco rounds y conservaba su invicto y el campeonato del mundo de los welters de la AMB.
Bob Arum, cuando los muchachos todavía no se habían duchado, les presentó un contrato para una pelea entre ambos. Es que Arum tampoco tenía demasiadas posibilidades de conseguir pelea para el mejicano Margarito. La mayoría de los boxeadores tentados habían puesto cualquier excusa, Oscar de la Hoya dijo que su despedida no quería ser contra un mejicano y ni siquiera los ocho millones de dólares que le ofreció a Floyd Maywather Jr. fueron convincentes. Agil como pocos, lo agarró entonces en plena euforia a Cotto y éste aceptó.
Por vez número 62, un boricua enfrentaba a un azteca por un título del mundo. Una legendaria porfía entre dos razas que han dado grandes boxeadores y que han creado una rivalidad de nacionalidades dentro de este deporte como en ninguno. La efectividad de Cotto era similar a la su rival, 32 ganadas, 26 por nocaut, con una diferencia, Margarito nunca fue al piso y Cotto tuvo más de un sofocón dentro de la categoría inferior. De todas maneras, a grandes líneas no era una pelea de fácil vaticinio. A favor de Margarito estaba el hecho de ser un welter natural en toda su carrera, conservaba la potencia de sus puños, la misma velocidad y la resistencia para una pegada de casi 67 kg. Cotto en cambio, viniendo de una categoría inferior, perdía relativamente potencia y resistencia. Tampoco su movilidad sería la que mostró en la división inferior. Y desde el vamos la pelea se planteó intensa, movida, con un primer round donde el portorriqueño -hincha fanático de River- desplegó lo mejor que tiene, su exquisita técnica. De allí en adelante Margarito ofreció un ataque constante, que al principio parecía que la jugaba de contragolpe, pero al que le quedó este juego fue a su rival, por muchas veces efectivo, pero que no detenía al mejicano. Al finalizar el segundo round Cotto sangraba por la nariz. El tercero y cuarto fueron de descanso para Margarito, pero de allí en adelante fue todo suyo. Acorraló y pegó, menos que las contras de Cotto, pero el poder doblaba la cantidad en términos de efectividad. En el séptimo, una sinfonía de uppercuts, desnudó a un Cotto que no pudo parar ninguna. Su traslación fue constantemente en retroceso y tratando se salir por todos los medios del acoso al que lo sometió con toda convicción Margarito. Cada arribo al rincón, era un trabajo mayor que tenía que hacer con sus heridas el prestigioso argentino Miguel Díaz, del team de la isla.
El final se presagiaba en el décimo. Agotado, huyendo el maltrecho Cotto estaba ante un rival entero que no le daba respiro ni por un minuto. En el final, el invicto puso rodilla en tierra por dos veces, vencido y destruido. Kenny Bayles, el referí, terminó con su calvario.
Ahora, las bolsas de Margarito serán abultadas, pero las de quienes se animen a pelearlo, serán también exigentes. En la lista están Zab Judah, Josua Clotey (hace ya unos años perdió con Carlos Baldomir) y Shane Mosley. Figuritas repetidas, pero como dijo Bob Arum, al mejor peleador del momento, hace tiempo que nadie quiere pelearlo, aunque sabe de sobra que por la plata baila el mono.

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