“Ya estoy cansado”, dijo un comerciante, tras sufrir el segundo asalto en su casa

Cuatro delincuentes sorprendieron en la madrugada de ayer a un vecino dentro de su vivienda, ubicada en Picheuta 256, donde también tiene una despensa junto a su familia. Tras forzar la ventana del local, se alzaron con mercadería, garrafas y cerca de 4 mil pesos en efectivo. El dueño, Juan Carlos Rodríguez, se dijo “cansado”, tras sufrir el segundo asalto en los últimos siete meses.

El atraco ocurrió entre las 2 y 3 de la madrugada, cuando Rodríguez se encontraba descansando en la planta superior junto a su familia. Al escuchar ruidos en el local, ubicado en la planta baja, bajó a ver qué era lo que ocurría y se encontró con cuatro personas que le estaban robando.

“Me quedé duro cuando los vi”, manifestó el comerciante en diálogo con El Eco de Tandil. Relató que, en ese instante, los delincuentes le pidieron que se quedara “en donde estaba” porque sabían que estaba su familia. “Me tuve que quedar tranquilo y ver cómo me robaban”, lamentó.

Precisó que los malvivientes habían roto la ventana del negocio y, una vez adentro, se alzaron con “garrafas, golosinas, mercadería y una platita que tenía guardada en una caramelera, y 600 pesos de la caja. En total, serían entre 3 mil y 4 mil pesos que tenía juntado para pagar la luz porque vino la nueva boleta de 2600 pesos”.

Admitió que ahora no sabe qué hacer, que tienen miedo, y analizan cerrar o seguir con el negocio. Describió que, en esta oportunidad, se trató de chicos “jóvenes”, de entre 14 y 20 años, vestidos con “camperones y capuchas”.

“Saben que tengo a mi mujer y mis hijos, y me tuve que quedar tranquilo. Cuando escuché que se iban, que se llevaban la última garrafa, salí a la calle, pero los perdí en la esquina porque están las plantas muy largas y no se ve nada”, indicó.

Según detalló Rodríguez, los cuatro delincuentes salieron corriendo, pero escuchó el ruido de una moto. “Las cuatro garrafas en una moto no se las llevaron”, estimó.

El comerciante de Picheuta al 200 calculó que “tienen que ser chicos del barrio, ya que conocen bien el movimiento, pero no los pude reconocer”.

Afirmó que “no es la primera vez que me pasa, ya hace unos meses me asaltaron a mano armada, me ataron, me golpearon y me sacaron seis años de ahorro que tenía guardados porque amenazaron a mi hija. Entonces, ya no sé qué hacer”.

 

“Estamos cansados”

 

Contó que no sólo está cansado él, sino todo el barrio de Las Tunitas. Aseguró que “todos los días hay un robo distinto, lo que pasa es que la gente no quiere hacer la denuncia por miedo. Después de las 2 de la madrugada acá es tierra de nadie. Acá la policía pasa, pero tampoco va a estar en la esquina de mi casa”.

Planteó que “el Destacamento Policial no sirvió para nada, sinceramente no sé qué se puede hacer para que pare la ola de robos. Son chicos del mismo barrio que nos roban a nosotros, son vecinos, no tienen códigos”.

El hombre lanzó que “la vecina no puede dejar la ropa afuera porque se la roban, y la garrafa también. O dejás el auto afuera y te roban una rueda. Nadie quiere hacer la denuncia por miedo a la represalia, pero qué más me van a hacer a mi”.

 

La denuncia policial

 

Por último, Rodríguez aseguró que había radicado la denuncia correspondiente en la seccional Primera, resaltó la respuesta del personal, pero lamentó que “están con las manos atadas, no pueden recorrer todo el día Las Tunitas y Villa del Parque”.

Si bien dijo que ve a la Policía Local durante el día, insistió que de las 2 a las 5 de la madrugada “van y vienen las motos por Libertador como si nada. Se los puede ver en una moto cargados con cosas, y van y vienen. Y no podés hacer nada, y nosotros qué hacemos ¿Nos tenemos que armar los mismos vecinos? No es así, para eso está la policía y tenemos la seguridad”

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