?Yeffal dice que tiene medallas y condecoraciones; yo sólo tenía a mi hijo y no lo tengo más?

María Rita Redondo de Sotes es la madre de Rolando Ariel Sotes, quien murió en un calabozo de la Seccional Segunda de policía, en enero de 2005, hecho por el cual ?paralelamente a la causa por la averiguación de homicidio- se lo está juzgando al ex titular de esa dependencia, Juan Andrés Yeffal por apremios ilegales.
En diálogo con la radio de Multimedios El Eco, la mujer pidió que ?se haga justicia, porque yo ya no tengo a mi hijo. No lo voy a tener nunca más. Y tampoco lo van a tener los dos chiquitos que dejó. Ellos se quedaron sin su padre. Por eso pido que se haga justicia. Que quien tenga que dictar la sentencia se ponga una mano en el corazón?.
Consultada si coincidía con la pena solicitada tanto por el fiscal como por el abogado patrocinante de la familia (dos años y cuatro meses y tres años, respectivamente), dijo ?en parte sí y en parte no. Uno siempre quiere la pena más dura, porque era la vida de mi hijo, la que no tengo nunca más. Ellos van a seguir con su vida normalmente, yo voy a seguir con el sufrimiento de por vida?.
Seguidamente, contó como fue detenido su hijo a fines de diciembre de 2004: ?Veníamos viajando de Mar del Plata, adonde lo había ido a buscar a él y a un amigo. Cuando llegamos a Azul pasamos a dos patrulleros que estaban en el acceso a la base. En ese momento no pasó nada, pero cuando llegamos a casa, había otros patrulleros y policías en posición de tiro, esperándonos. Nos detuvieron a los tres. A mí también, me esposaron y me pegaron y me llevaron detenida. A mi hijo lo tuvieron detenido en Azul hasta el 4 de enero; después lo llevaron a Las Flores y después a Tandil, donde se encontró con la muerte?.
María Rita de Sotes definió a su hijo como un ?chico feliz, siempre sonriente, alegre?. Refiriéndose a los testimonios del juicio, señaló que ?está probado que existieron apremios por parte de Yeffal, que le pegó, lo maltrató. Si le hubieran prestado los cuidados que él pedía, si lo hubieran escuchado hoy yo tendría a mi hijo. Lo llevaron al hospital, lo trajeron de nuevo y lo tiraron en un buzón (calabozo de castigo), solo, ni siquiera con una frazada para taparse?, remarcó acongojada la mujer.
Finalmente, dijo que ?no desearía hablar nunca con él (por Yeffal). No es un ser humano. El dijo que tiene jerarquía, medallas, condecoraciones. Yo no tengo nada de eso. Lo único que tenía en la vida era a mi hijo y ahora no lo tengo más?.

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