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Alejandra Kluga, un ejemplo de superación

Es fundadora y actual presidenta de Jano por Todos, una ONG que nació en 2011 y da contención a niños con cáncer y a sus familias.

El Eco

Un niño con cáncer sigue siendo un niño y tiene que disfrutar de su niñez. Más allá de que esté atravesando una enfermedad y un tratamiento invasivo, Jano por Todos brinda contención, talleres de arte o especiales festejos para fechas como el Día del Niño, Año Nuevo, Navidad, Día de la Primavera y, por supuesto, los cumpleaños.

Cuenta con un convenio con el Banco de Alimentos, donde realizan una compra mensual para armar los bolsones de alimentos para las familias más necesitadas.

Formas de trabajo

La relación con las familias se establece de diferentes maneras: a veces, es a través de llamados de personas desconocidas, por medio de redes sociales o también se comunican directamente del Hospital de Niños. Siempre tratan de acercarse pidiendo un número de contacto y con respeto, ya que cada familia puede elegir si quiere esa ayuda o no. Hay quienes reciben el diagnóstico y, ese mismo día tienen que viajar, entonces ahí se acercan para darles un kit de higiene, algo de dinero y alguna otra cosa que necesiten.

No reciben aportes del Estado de ningún tipo. Cuando ofrecen algún evento especial, piden colaboración al Municipio, del cual reciben préstamos de lugar o de insumos, a veces ayudas económicas para participar en congresos. La organización se sustenta con eventos de recaudación, mediante algunos socios, pero es difícil mantener los gastos de alquiler de la sede, la luz, el gas y otros arreglos. Además, generan una reserva de dinero para emergencias familiares, que es su principal prioridad.

Estructura

La organización tiene una comisión directiva formada por una docena de personas: todos son voluntarios. Cuentan con un área psicosocial, conformada por una trabajadora social y dos psicólogas. Por su parte, Alejandra Kluga cursó la diplomatura en psicooncología pediátrica.

El voluntariado está conformado por treinta personas con diferentes grados de participación y la mayoría es estudiante universitario. También cuentan con una profesora que dicta los talleres de arte.

Migrar

Para que en Tandil exista un servicio oncológico se deberían contar con veinticinco casos de cáncer infantil por año, a los que no se llega. Es por ello que en la ciudad no se posee esta asistencia, y las familias con niños enfermos deben migrar.

Esto les genera un gran gasto económico y, a veces, se produce desmembramiento familiar, ya que parte del núcleo queda en Tandil y otra se va.

Experiencia de vida

Alejandra Kluga se dedica a ayudar a muchas familias y le cuesta describir cómo se siente. “La palabra no la encuentro todavía, me sale satisfacción, pero en realidad esa palabra la relacionamos con algo muy positivo y, a veces, uno siente algo parecido ante una situación difícil de una familia donde pudiste aportar, dar una palabra o una ayuda, ya sea económica o emocional, en un momento difícil. Es satisfactorio en el sentido de decir ‘bueno, qué suerte que estamos, o que pudimos estar’ y yo creo que una de las cosas que da más satisfacción en la vida es poder hacer algo por otra persona en una situación difícil”.

Los motivos que llevan a las personas a ayudar a otros son variados. En el caso de Kluga, “hay una elección de vida, de cómo seguir, entonces es como que mi vida cambió y ahora esto es lo mío, es mi pasión, encontré el rumbo de lo que quiero hacer”.

(Rocío Altamiranda, alumna de Práctica Profesional I de la Tecnicatura en Comunicación Social, Isfdyt 10, Tandil).

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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