Ante un nuevo aumento en los combustibles, los consumidores lo asumen con resignación

Desde el primer minuto del martes, las estaciones de servicio incrementaron los precios de los combustibles.

El Eco

Como era de esperar, tras la liberación del mercado de combustibles que rige desde el primer día del año, los nuevos aumentos en estos productos no tardaron en llegar y el incremento del orden del 6 por ciento comenzó a regir desde la 0 hora del martes.

La modificación de Shell, sin previa consulta con el Estado, se da en el marco de la entrada en vigencia de la desregulación plena del mercado local que determina que cada empresa puede aplicar incrementos según sus objetivos comerciales, teniendo en cuenta el valor internacional del barril de crudo, así como también el mercado de divisas. Si se suma el último aumento que operó en diciembre, la suba trepó al 12 por ciento en 45 días.

En Tandil, lugar donde los combustibles ostentan además un precio mayor a otras localidades, no tuvo gran impacto entre los consumidores. Si bien la iniciativa la tomó la compañía de bandera multinacional, por estas horas, la estatal YPF siguió los pasos. El precio en el segmento premium en las estaciones de Shell pasó a costar para nafta V Power Nitro $31,69 por litro, mientras que el diesel V Power consigna un valor de $27,99. En tanto, la versión Super aumentó a $27,69 y el gas oil se comercializa a $23,39.

“La gente viene, pregunta, en algunos casos solicitan que se cargue menos cantidad, pero en general, el gesto es de resignación”, sostuvo Ariel, expendedor de combustibles de la empresa Alpamar.

“Por lo general, los primeros días los consumidores cargan menos cantidad de litros o lo estipulan por monto, pero luego todo vuelve a la normalidad”, explicó.

“Los clientes también están muy al tanto de las promociones que ofrecen las tarjetas de crédito para poder llenar el tanque los días que obtienen descuentos, esa es una conducta que se nota”, comentó.

Por su parte, los empresarios del rubro coinciden en que, por el momento, la demanda se mantiene y sobre todo en esta época en la que mucha gente se va de vacaciones. Igualmente destacaron, que una vez que se aplica el aumento en los combustibles, comienzan a tocarse otros resortes de la economía por lo que no será extraño que dicho incremento se traslade directamente a las góndolas.

Uno de los sectores que siente con zozobra el impacto, es el de los trabajadores del volante. Los taxistas de la ciudad, atentos al imperante alza de los combustibles, han optado en su gran mayoría por convertir sus vehículos a GNC, aunque destacan que también este insumo estuvo sujeto a una importante suba durante los últimos meses.

La excepción a la regla es ‘Tito’, que luego de 39 años en el rubro, aún mantiene su auto a nafta.

“Siempre anduve a nafta, el gas es un invento porque genera otros problemas en el mantenimiento del vehículo y además también está caro”, remarcó.

En este sentido, aclaró que “seguramente aquel que tenga un chofer debe sentir el aumento porque en lo personal, soy propietario y puedo absorber estos gastos, pero se pone muy difícil para el bolsillo del que realiza viajes largos o tiene algún empleado a cargo”, manifestó.

Entre los consumidores, las expresiones se mantienen bajo un común denominador. Unos pocos disminuyen la frecuencia de los viajes. Algunos, llenan el tanque los primeros días del mes y ven hasta dónde llegan y otros, como Marcela, una vecina que llegó al surtidor con la aguja clavada en la reserva, lo viven con resignación.

“Y sí, otro aumento, pero bueno, no tengo otra opción que pagarlo porque ahora me va a salir más caro comprar una bicicleta”, esbozó.

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