Avanza el quincho del club Azucena, que se construye con la donación de Maradona

La población de Azucena sigue con ilusión los avances de la construcción del quincho del club, a partir de la donación que realizó Diego Maradona por intermedio de las gestiones del candidato a concejal por 1País Mauricio D’Alessandro. El espacio se convertirá en el eje de la vida social de la población rural, donde el fútbol agrario es fundamental pero además se desarrollarán bailes, festejos familiares y talleres.

La construcción del quincho y los sanitarios de la sede del club Azucena Juniors presenta un avance del 90 por ciento, ya está techada y en estos días instalarán las aberturas. Es decir que solo restará colocar los sanitarios y el piso. En unos veinte días estará todo listo para la inauguración, que se podría realizar en el marco del aniversario de la localidad rural que en noviembre cumple 110 años.

Un gran
avance

En una recorrida por el club, el abogado Mauricio D’Alessandro contó que uno de los problemas que padecían era que los vestuarios, construidos con planchones, están ubicados al costado de la cancha y con la cantina en el medio. Esto ocasionaba que al finalizar los partidos, los jugadores de ambas parcialidades quedaran expuestos entre el público.

Por ese motivo, el proyecto contempló la ampliación del salón principal de la sede del club, donde se trasladará la cantina y nuevos baños, para después remodelar parte de los vestuarios. Contempla 200 metros cuadrados cubiertos, donde se reubicará el buffet pero también se utilizará para bailes, fiestas y reuniones familiares.

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La inversión, que supera medio millón de pesos, se inició con los 220 mil pesos que donó Diego Maradona, por intermedio del abogado D’Alessandro, quien llevó adelante una querella contra la empresa del juego PES por usar la imagen del “Diez” sin su autorización. Además, consiguieron otros aportes para completar el proyecto. El astro del fútbol eligió colaborar con diez canchas del interior del país a partir de ganar el juicio, y la primea a la que le llegaron los recursos fue la de Azucena.

Para la comunidad la obra es importante, teniendo en cuenta que no cuenta con lugares para reuniones sociales, como casamientos, cumpleaños, aniversarios, etc. “Hemos duplicado el espacio, vamos a correr la barra y vamos a unir los dos salones. Todo lo que antes eran las parrillas pasa al quincho”, describió el candidato a concejal mientras señalaba las copas que Azucena Juniors logró en su trayectoria en la Liga Agraria de Fútbol.

“Hoy viven unas 250 personas en Azucena”, indicó y explicó que los estudiantes de la escuela realizan sus actividades deportivas en las instalaciones. “Todos los chicos del colegio usan esta cancha, que es una donación de las familias Sánchez y Collado, que tenían la vieja panadería y despensa. Ellos donaron este terreno. El club se fue construyendo con el esfuerzo de todos y el nuevo presidente Damián Barandiarán le ha dado impulso a esto”, afirmó.

“Va a valorizar
al club”

Por su parte, Raúl Escudero celebró que “quedó una obra extraordinaria” y describió que “es una construcción de primera calidad, moderna, con materiales distintos. Acá no hay madera, no hay planchones, es otro tipo de construcción. También es cierto que en la época en que se hizo el club, o era de ladrillos o de planchones como la mayoría de las construcciones de los clubes del Agrario que se hacían en aquella época, por una cuestión de recursos”.

El tercer candidato a concejal por 1País agregó que “es una obra que va a valorizar mucho al club -que hoy tiene 80 jugadores en las distintas categorías del Fútbol Agrario-, y la idea es que la comunidad de Azucena la utilice. El quincho está quedando hermoso, y la intención es dotarlo de mesas, sillas, vajilla, para que cuando se le brinde el servicio a la gente de Azucena por un cumpleaños, un bautismo, lo que fuera, se tenga que despreocupar, que vaya y utilice el club con todo”.

Por otra parte, confió que “este era un sueño que tenía pendiente. Hace muchos años venía diciendo que quería hacer el quincho. Se relegaba por distintos motivos, porque la gente a veces es muy conservadora o tiene miedo de meterse e iniciar una obra que no sabe cómo va a costear, y justo surge esta posibilidad que en realidad quien tiene mucho que ver en esto es Mauricio D’Alessandro”.

Sumado a las reuniones sociales, ya proyectan ofrecer el espacio para los chicos de la escuela rural puedan desarrollar actividades culturales, ya que hoy utilizan la cancha para practicar deportes.

El mal común de
los pueblos rurales

En una recorrida por la obra del club, Mauricio D’Alessandro lamentó el atraso que presentan las localidades rurales y sostuvo que “me he ocupado mucho. Estuve en Iraola dos veces, en Gardey varias, vengo a Azucena”.

Y en su diagnóstico, repasó que “internet es malo, muy pobre, casi no hay señal. La señal telefónica tiene el mismo problema que en Gardey. Recién me decía Haydée que aparentemente la vieja antena que nosotros reemplazamos en Gardey con el amparo la iban a traer para acá, pero todavía no la trajeron y no hay señal. Se hace muy difícil hablar”.

Valoró que Azucena tiene “una escuela maravillosa, que es un poco el centro de las actividades”, pero se encuentra “en un pueblo donde no hay comunicaciones. Faltan cosas elementales, como una buena internet. Están nada más que a 20 kilómetros de Tandil, sería fácil. Evidentemente se hace muy difícil mantenerse acá, a pesar de que es bucólico el paisaje y que se vive bárbaro, genial, con las puertas abiertas”.

En contraposición a la falta de servicios, las estancias y campos de la zona son de los más productivos del país. “Estas tierras son de las mejores de la provincia de Buenos Aires, con lomas extraordinarias y sin demasiada inundación. Pero lamentablemente, está pasando que los pueblos se van cerrando. En Iraola estamos tratando de reabrir el club que está absolutamente abandonado”, dijo.

“El tema de la migración de la población del campo a la ciudad tampoco es buena, pero si no le damos servicios se agrava”, lamentó y reparó en el acceso a Azucena, que está olvidado y no pasan las máquinas. “Son 250 personas las que viven y gritan menos”, lanzó en relación a los reclamos.

En general, advirtió que “pasa en todos los pueblos de la zona, que hay muy poca infraestructura, pero además se produce mucho. Sin embargo, todo eso no se transmite a la inversión, a la obra pública. Se abandona a los pueblos y terminan siendo pueblos fantasmas”.

Pocos votos

En igual sentido, Raúl Escudero indicó que “con solo ver el acceso, salta a la vista que Azucena está olvidado. Como votan 130 personas, entonces no se le da importancia. Voy todos los días, y puedo decir que el acceso y las calles internas tienen muchos pozos, falta mantenimiento. Eso corresponde a la Cooperativa Vial. Seguramente van a arreglar ahora para el aniversario de Azucena, pero tenemos que vivir permanentemente de festejos para que se acuerden de Azucena”.

En cuanto a la necesidad de repavimentar el camino principal, afirmó que “las pequeñas poblaciones rurales, la única calidad de vida que tenían era el acceso de asfalto, como Azucena, Fulton, Egaña, De la Canal”, y cuestionó “cuántos años hace que se está luchando por el acceso a Vela y sin embargo, lo único que hacen es tapar pozos cada dos años, cuando hay elecciones”.

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