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Bodega local lleva adelante un estudio para determinar la adaptabilidad de las vides en la zona

Los viñedos de la bodega Cordón Blanco son el campo experimental para una investigación que tiene como objetivo establecer las variedades de uva más compatibles con el suelo y clima local. El estudio es desarrollado por dos tandilenses que estudian Agronomía en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Supone un avance en la zonificación de Tandil como productora de vinos.

El Eco

El emprendimiento pionero de la actividad vitivinícola en la región, Cordón Blanco, se encuentra albergando el desarrollo de una investigación –efectuada por la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp)- destinada a analizar el desarrollo clonal y de contrainjertos de las plantas de vid, y su variabilidad dentro del clima local.

Matías Lucas, titular de la bodega, explicó, en conversación con El Eco de Tandil, que el proyecto se enmarca dentro de una investigación de grado que coordina el ingeniero Carlos Godoy, responsable de la materia  Calidad y Tecnología de Frutihortícolas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, y ejecutada por dos estudiantes oriundos de Tandil, Diego Polifroni y Benjamín Altamiranda.

Matías contó que su vínculo con Godoy se dio a través del programa de Desarrollo Vitivinícola Mar y Sierras que contempla a Mar del Plata, Balcarce y Tandil, y a partir de ese lazo, el docente le sugirió la posibilidad de hacer un estudio con dos alumnos que se hallaran cursando la carrera. De este modo, la investigación serviría para todos los involucrados: a los alumnos para su tesis de grado, a la bodega como estudio para obtener información valiosa y al académico en su carrera de investigador.

“Uno de los alumnos, Diego Polifroni, trabajó con nosotros el año pasado, entonces se le ofreció el proyecto a él y otro compañero, y comenzaron con la investigación”, reseñó.

La influencia del entorno en la producción 

El especialista explicó que al adquirirse una planta de vid, esta tiene un desarrollo radicular. Un portainjerto es la planta en que se hace un injerto; el portainjerto y el injerto constituyen un nuevo individuo bimembre, al cual el portainjerto aporta la sección basal que incluye el sistema radical y al menos una porción de tallo. Las viñas cultivadas comercialmente en gran medida están injertadas en portainjertos debido a la resistencia que presentan.

Un clon es el material vegetal obtenido por multiplicación vegetativa de una sola planta. La selección de clones se efectúa analizando a dicha población y eligiendo una cepa madre de características adecuadas. “Imagínate que se compra una planta de Merlot, que es una variedad tinta, se tiene entonces un montón de clones, todos con diferentes desarrollos y un montón de tipos de contrainjertos. Cuando uno hace el pedido puede jugar un poco de acuerdo al clima y al suelo con el crecimiento”, graficó Lucas.

En los viñedos de Cordón Blanco hay plantaciones policlonales -mucha cantidad de diferentes variedades y mucha cantidad de contrainjertos- porque como son plantaciones relativamente nuevas, sus impulsores desconocían a priori cuáles iban a dar el resultado esperado.

“A partir de todos los clones seleccionados vamos a ver cuáles son los que más se adaptan al clima local. Los chicos se pusieron las pilas, todas las semanas van a los viñedos y miden  la profundidad de los suelos, el crecimiento de las plantas, hacen análisis de laboratorio”, relató.

En este caso, el estudio se centra sobre la cepa Suavignon Blanc en la plantación localizada en La Elena, y la variedad Syrah en el viñedo de Don Bosco.

Para desarrollar la investigación, los jóvenes utilizan diferentes índices y parámetros que se emplean en las plantaciones más sofisticadas del país: porcentaje de azúcar, acidez, PH, cálculo del peso de la madera de poda dividido la cantidad de fruta para establecer cuánto debería producir cada planta, entre otros.

“Aparentemente el estudio tuvo muy buena crítica en Balcarce y Godoy lo quiere llevar a la sede central de INTA que funciona en Mendoza”, se entusiasma Lucas, quien precisó que la investigación demandará aún un año más hasta la obtención de resultados certeros.

Un nuevo terruño para el vino 

El productor indicó que la producción vitivinícola que llevan adelante es muy baja todavía y se ubica por debajo de la media, debido al desarrollo incipiente del nicho bodeguero en la región. Los procesos de zonificación son lentos, tardan alrededor de 25 años y en el camino se pone en juego el espíritu emprendedor y la confianza en el trabajo realizado. En este momento, Cordón Blanco hace camino al andar y produce y vende sus vinos, con la expectativa a futuro de sumar litros y mejorar la calidad.

“Ningún año ha sido fácil, hay varias cosas para corregir y somos muy perseverantes, posiblemente este año hagamos un recambio de poda, porque es uno de los errores más grandes que estamos cometiendo y eso es algo que necesita tiempo”, sostuvo.

No obstante, ratificó su optimismo en cuanto al crecimiento que le espera al mercado: “Me gusta mucho entusiasmar a los productores locales, algunos están cabizbajos porque no hay resultados, pero estos son proyectos que implican una gran dosis de insistencia y constancia. Son emprendimientos a muy a largo plazo, la planta da una sola cosecha al año, la inversión es muy grande y el plazo para el recupere es extenso”.

Y añadió: “Creo que realmente Tandil tiene mucho potencial pero hace falta gente que quiera investigar, invertir, hacerlo”.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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