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“Carlucho” Villar lucha por acceder a una vivienda adaptada del Procrear

El excampeon argentino de Speedway sufrió un accidente en 2003 que lo dejó en silla de ruedas. Radicado desde hace años en Tandil, expuso el sinuoso camino burocrático que le impide acceder a una casa adaptada en el desarrollo urbanístico, de la que es preadjudicatario. Percibe una pensión por invalidez que es incompatible con el trabajo registrado y no puede acreditar su solvencia ante el banco ejecutor.

El Eco

El nombre de Carlos “Carlucho” Villar quizás suene conocido para los amantes de los fierros. Fue campeón argentino en el año 2000 de la categoría 200cc de speedway, cosechó numerosos logros en más de 400 carreras de motociclismo a nivel nacional e internacional. En automovilismo ha participado en categorías de rallykart y midget, en más de 150 eventos.

Pero en 2003 sufrió un grave accidente en Inglaterra que le lesionó la médula y lo dejó en silla de ruedas. Por eso, ahora sueña con poder acceder a una vivienda propia adaptada a su movilidad reducida para vivir tranquilo. En el camino hacia esta posibilidad, se topó con una serie de inconvenientes burocráticos que podrían truncar su anhelo. Además, su caso desnuda las dificultades que, inclusive hoy, tienen las personas con movilidad reducida para transitar por el espacio público y acceder a ciertos lugares.

Un largo camino a casa

Oriundo de la localidad bonaerense de Coronel Pringles hace años que eligió instalarse en Tandil, donde reside, trabaja y trata cada día de vivir bien, pese a las limitaciones que el entorno cotidiano impone a quienes tienen que desplazarse de un modo diferente.

En diálogo con El Eco de Tandil, Carlos contó que pudo lograr su independencia en todo sentido, lo que le permite tener cierta autonomía y mantenerse por sus propios medios.

No obstante, remarcó que “el Estado por momentos no nos apoya realmente a aquellas personas que estamos en diferentes condiciones, la palabra inclusión sólo suena para actos de campaña”.

Según relató, se inscribió oportunamente en el plan Procrear correspondiente al desarrollo urbanístico de Villa Italia Norte. En 2014, se sortearon y adjudicaron las 628 viviendas ubicadas entre las calles Beiró, Pujol, Quintana y Buenos Aires, de las cuales 14 de ellas son aptas para personas con discapacidad. “Me inscribí en el Procrear y salí preadjudicado en el último sorteo, las casas se sortearon de nuevo porque evidentemente los anteriores adjudicatarios no habrán podido cumplir con los requisitos para acceder”, explicó.

Villar manifestó que el banco Hipotecario, ente administrador de los créditos, no le permite acceder al beneficio debido a que cuenta en su haber con ingresos registrados e informales.

“No logro pasar el primer escollo en la entidad financiera para obtener un trámite de excepción que me permita acceder al crédito”, afirmó.

Las incompatibilidades del sistema

Él genera sus ingresos a partir de trabajos que desarrolla de manera online y desde su casa, vinculados principalmente a la matricería. Además, percibe una pensión no contributiva por invalidez, que ronda los 9.000 pesos mensuales y le provee cobertura de salud especial. El problema es que las pensiones no contributivas no son compatibles con otros beneficios estatales, ni con el empleo en relación de dependencia o autónomo.

Ante esto, Carlos confió que percibe sus ingresos económicos de manera informal “como muchos argentinos, ya que lamentablemente las leyes de la discapacidad no van de la mano con el empleo registrado”.

Si bien cumple con la mayoría de los requisitos estipulados en el programa crediticio, a saber: no haber sido beneficiado con un plan de vivienda, no ser titular de ningún bien inmueble, tener entre 18 y 55 años, no tener hijos ni cónyuge, contar con un CUD (certificado único de discapacidad) –de un ciento por ciento de limitación física-, y no tener embargos o saldos negativos en el sistema financiero; no puede acreditar su solvencia porque si formaliza sus ingresos, pierde el beneficio de la pensión por invalidez. Aunque no es una suma onerosa y debe generar otras fuentes de ingresos para sobrevivir, la pensión lo ayuda a subsistir y, lo más importante, lo incluye dentro de un sistema de atención médica. Si se tiene en cuenta que la inserción en el mercado laboral registrado con todos los beneficios de las cargas sociales ya es complicada, lo es mucho más para alguien con movilidad reducida.

“Llevo alquilando más de 12 años, viviendo en lugares que no son aptos para sillas de ruedas; esta casa en la que estoy interesado está adaptada a mi situación, puedo entrar al baño sin tener que contratar un albañil que me cambie la puerta, y sobre todo está ubicada en un barrio donde las calles están asfaltadas y hay rampas en todas las esquinas”, refirió durante la charla.

Al respecto, Carlos señaló que “soy una persona que tuvo un traspié, pero trato de integrarme y estar activo socialmente. Quiero ejercer un derecho que me corresponde, el derecho a la vivienda, no quiero desaprovechar esta oportunidad porque resolvería muchas cosas en mi vida”.

Por último, el hombre de 44 años expresó que “es ingrato que no haya soluciones, entiendo que con un poco de buena voluntad se puede resolver, no quiero que me regalen nada, yo quiero pagar por mi casa, pero necesito que se destrabe este escollo”.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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