Cientos de personas disfrutan de las cavas de Cerro Leones a pesar de los intentos por prohibir el acceso

Las cavas de Cerro Leones continúan siendo un atractivo para cientos de personas que ingresan al balneario prohibido.

El Eco

Los encantos del paraíso prohibido parecen ser mucho más poderosos que cualquier resolución judicial. Las cavas de Cerro Leones, a pesar de los intentos evidentemente vanos por limitar su acceso, siguen siendo un centro de atracción de cientos de personas que logran ingresar al lugar sin mayores dificultades y de ese modo disfrutar de los dos inmensos espejos de agua, enmarcados en un paisaje soñado.

Los bañistas al llegar al lugar hacen caso omiso a la cartelería que dice “Prohibido el ingreso. Propiedad privada” en el principal acceso al predio, junto a la tranquera que está cerrada con candado y simplemente ingresan, sin ningún tipo de dificultad, por una pequeña entrada que está junto a esa tranquera, donde no hay alambrado que impida el acceso. Luego, caminan por un sendero debajo de frondosos árboles hasta llegar a los espejos de agua enmarcados por las cavas, lo cual traza un paisaje de ensueño.

Ese cartel, esa entrada y ese sendero están allí desde hace años, y los bañistas entran por el mismo lugar desde siempre, la única diferencia es que a partir de la sentencia emitida por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Azul el 30 de diciembre de 2016, en la cual le solicitaba al Municipio que coordinara acciones con la empresa Apilar SA, propietaria del predio, para que prohibiera el acceso a las cavas, se agregó más cartelería y si bien en ese momento se había dispuesto vigilancia privada para que la gente no pudiera ingresar, este año eso no pudo volver a concretarse. Solo de vez en cuando algunos patrulleros se dan una vuelta por el lugar, lo cual no sería suficiente para hacer que los bañistas desistan de su actitud.

En la tranquera de acceso hay cartelería que prohíbe el ingreso al lugar, pero los bañistas logran acceder de cualquier modo.

Es que cuando las elevadas temperaturas comienza a azotar la ciudad, el balneario clandestino se constituye en el centro que congrega a familias completas, parejas, grupos de amigos y adolescentes que en el marco de un paisaje imponente, disfrutan de los inmensos espejos de agua cristalina y todas las bellezas que otorga este espacio natural, que lo trasforman en un verdadero paraíso.

Pero los bañistas no se detienen en los argumentos esgrimidos por la Cámara de Apelaciones, que también son indiscutiblemente ciertos. En la sentencia solicitan que el Municipio coordine acciones con la empresa dueña del predio para evitar el acceso de personas ajenas al lugar, con el fin de prevenir que ocurran un nuevo accidente fatal, como el sucedido el 13 de enero de 2011 con Matías Angel Correa, quien falleció ahogado mientras se bañaba en las cavas.

Sin embargo, basta con hablar con las familias, parejas o amigos que habitualmente concurren al lugar para saber que no ingresan tentados por la prohibición, sino que simplemente disfrutan de un espacio único en la ciudad y siempre repiten el pedido de que el Municipio o alguien se haga cargo de ese predio para habilitarlo de manera que no se corran riesgos y que a su vez la población pueda disfrutar de ese entorno natural privilegiado. Pero hasta el momento, nadie se ha hecho eco de ese legítimo pedido que, por otra parte, demandaría una importante intervención para que deje de ser un lugar que reviste una importante peligrosidad.

Las acciones del
Municipio

El subsecretario de Coordinación del Municipio Juan Martín Pisani explicó que tras la sentencia de la Cámara de Apelaciones realizaron todas las presentaciones correspondientes a la Justicia.

“Tanto la Municipalidad como la empresa hicieron una propuesta en forma conjunta donde ambas coincidían en los puntos a trabajar, que eran tres, la colocación de cartelería, la reparación del tejido en caso de que esté roto, y la construcción de dos paredes de piedra en la zona de acceso a la playa. Pero eso tenía que ser sometido a la aprobación de la Justicia, el Juzgado de Primera Instancia de Tandil. Una vez presentado eso el Juzgado lo elevó a la Cámara de Azul para se expida y actualmente está ahí para resolver esa situación”, expuso en diálogo con El Eco de Tandil.

Y añadió que como la Cámara no resolvía el tema y desde el Municipio vieron que “se venía la época estival”, a principio de noviembre mandaron una carta documento a la empresa para que se pusieran a trabajar en los tres puntos en los que habían llegado a un acuerdo pero la empresa respondió que “la mayoría de los puntos ya los tenía cumplidos”.

“Igual les pedimos que coordinen con nosotros para chequear que verdaderamente todos los puntos estén cumplidos y de eso no recibimos nunca más respuesta, entonces desde nuestra competencia que es el ámbito público empezamos a hacer tareas de control sobre la zona pero lo nuestro se resume al espacio público, a la calle, con Protección Ciudadana y con Policía para que haga tareas de prevención”, afirmó.

No obstante, aclaró que “teniendo en cuenta que se trata de un predio de 55 hectáreas, la verdad que el control se dificulta un poco, más cuando seguramente el acceso puede ser por otro lado que no sea la vía pública, pero sí involucra predios que son privados y donde la Municipalidad no puede ingresar”.

Juan Martín Pisani resaltó la importancia de que la gente no ingrese al predio y explicó las acciones que llevan adelante desde el Municipio.

Compromiso de
la ciudadanía

Pisani afirmó que no se puede poner un policía de forma permanente, porque para eso se requiere la autorización judicial, que fue lo que hizo para el verano anterior.

“Para este verano no se dispuso nada, sí se coordinó con Protección Ciudadana a través de la Policía Local y la Bonaerense hacer un control o patrullaje más seguido sobre la zona, y los fines de semana se quedan algunas horas ahí, siguen el patrullaje y luego vuelven”, indicó.

Pero admitió que tienen conocimiento de que la gente accede igual por trascendidos y por lo que sale en los medios de comunicación, pero aseguró que “desde la vía pública no vemos flujo de personas, si ingresan debe ser por la parte de atrás del predio, que es una zona donde no se tiene acceso, pero por las características del lugar, que son 55 hectáreas no estaría dificultoso el ingreso por otro lugar”.

En cuanto a la pared de piedras y el resto de las acciones tendientes a evitar que la gente ingrese, aseguró que las debe ejecutar la empresa pero en caso de que no lo haga, lo puede hacer el Municipio pero aclaró que para eso necesitan una autorización de la Justicia, lo cual permite a su vez que el Municipio pueda cobrarle a la empresa todos los costos en los que incurra.

“La preocupación siempre está cuando hay de personas de por medio, es un tema delicado y que el Municipio lo tiene en cuenta, por eso es que siempre reiteramos cuando hablamos de este tema que no solamente depende del Municipio que puede hacer un control en lo que es los espacios públicos pero también acá se necesita un compromiso de la parte privada que es el dueño del lugar y el responsable si llega a pasar algo dentro del predio, hablando desde el punto de vista jurídico”, enfatizó.

Pero recalcó también que “se necesita un compromiso de la ciudadanía, son tres patas que tienen que actuar en conjunto. Compromiso de la ciudadanía en el sentido de que conociendo esta situación, que el tema esta judicializado, dada la peligrosidad del lugar la ciudadanía tendría que tomar conciencia de que no se debe ingresar a lugares de ese tipo”.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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