Con distintas actividades, en la Estación de trenes se recordó la figura de “Bepo” Ghezzi

El Eco

En la jornada de ayer la Incubadora de Arte, situada en la Estación de trenes, se llevó a cabo el programado encuentro de Crotas y Crotos para recordar la figura de José Américo “Bepo” Ghezzi.
Nació en Tandil el 5 de abril de 1912 y un día decidió vivir ajeno al esquema social imperante y cortar sus ataduras, siendo el último testigo en la provincia de Buenos Aires del desaparecido mundo de los crotos.
Su vida llena de atractivos fue más allá de la necesidad de viajar para levantar cosechas. Su existencia, igual a la de los pájaros, se deslizaba en la sabia síntesis “el ser libre crece a medida que disminuye la necesidad de cosas”, “la carga deber ser liviana”.
“Bepo” fue propagador convencido del pensamiento libertario. Nunca perdió la fe en la idea que defendía, haciendo de su vida un canto de solidaridad y amistad. La vía fue su hogar por más de 30 años. Los apuntes escritos a lo largo de su vida son testimonios plasmados en la película “Que vivan los crotos” de Ana Polliak y en el libro “Bepo, historia de un linyera” del escritor Hugo Nario, que encierran el sentido trascendente que le diera al concepto de libertad.
Partió el 26 de febrero de 1999 y sus cenizas fueron esparcidas en el “país de los Crotos” –las vías– en La Movediza, lugar donde nació, aprendió el oficio de picapedrero y lo cobijó a su regreso, después del largo camino transitado.
De todas formas Bepo vive en la gente que ayer le rindió un sentido homenaje y en aquellos que toman su vida como un verdadero testimonio de libertad, sencillez, honradez y dignidad de mantener y defender su elección de vida.

Recuerdo

Walter Bermúdez, una de las personas que estuvo en la organización del homenaje a “Bepo”, habló con El Eco de Tandil y señaló que “este es el segundo encuentro de crotos que lo denominados Crotas y Crotos ya que hay muchas mujeres que buscan la libertad. Esto tiene que ver con nuestra admiración a la vida de Bepo Ghezzi y a su decisión de ser libre. Esta jornada tiene que ver con actividades que hacíamos desde la biblioteca Bepo Ghezzi, de la que estoy desvinculado, pero ahora lo hacemos llamada De Crotos Libres que es de Mar del Plata y tiene adeptos en Tandil del cual soy uno de ellos”.
Agregó que “esto es independiente, libre y gratuito y por suerte contamos con la presencia de personas de varias ciudades de la provincia de Buenos Aires como Lincoln, Ayacucho, Azul, La Plata, Tres Arroyos, Tandil, gente vinculada a esta idea de la libertad, más en estos tiempos donde las cosas no están muy claras, además de la admiración a Bepo”.

Actividades

En cuanto a la respuesta del público y las actividades desarrolladas contó que “la respuesta por parte de la gente fue muy buena. Esto comenzó a las 14, estuvimos caminando por la Estación de trenes haciendo una croteada, desde el Taller de Picapedreros, pasamos por la Incubadora, siempre por las vía fuimos hasta la Escuela Municipal de Música y pasamos por el Centro Cultural La Vía. El historiador Hugo Mengascini nos contó que fue antes de lo que es ahora”.
Detalló que “en la Incubadora de Arte se llevó a cabo la presentación del artista Pablo Solo Díaz, oriundo de Las Flores, que hizo una versión del Martín Fierro usando títeres y máscaras como en el circo criollo”.
Más tarde fue el momento que los participantes denominaron ranchada donde se comparte un mate y se habla de las cosas simple de la vida y de la libertad”.
Para el epílogo del homenaje sostuvo que “se va a proyectar la película Bepo, que es de Marcelo Gálvez de la ciudad de La Plata, quien el año pasado presentó en el espacio Incaa, luego habrá un debate y se terminará con un fogón para seguir conociéndonos”.

Historia
de vida

Para Bermúdez “lo de Bepo Ghezzi en esa época fue toda una decisión de vida. Era picapedrero, las cosas desde lo laboral no iban bien y tras discutir con su patrón, con 17 años tomó la determinación de renunciar al trabajo y andar. Que no era que no trabajara ya que era lo llamado peones golondrinas, sabían junto a otros los calendarios de cosechas, compartían la sabiduría que les daba la literatura e intercambiaban libros. Todas estas costumbres es lo que queremos rememorar y rescatar con estos encuentros”.

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