Desde Reteger advirtieron que “los femicidios son un punto de llegada, antes hay señales”

Preparadas para acompañar a otras “Lo que hicimos fue trabajar temas puntuales en cada uno de los momentos en que nos encontramos, todas las semanas durante tres meses seguidos. Eso genera no solo contenido, teoría, sino que recoge también conocimiento real de lo que está pasando en el barrio, conocimiento situado le decimos nosotras”, agregó. Gisela Giamberardino señaló que “el objetivo es que estas mujeres estén preparadas para acompañar a mujeres que sufren violencia, para asesorarlas, para aclararles qué tipo de circuito pueden hacer, hacia dónde tienen que ir desde la cuestión más de recorrido institucional hasta la cuestión más relacional de la ayuda como vecina, pero que esa ayuda pueda servir porque está orientada y porque no es una ayuda individual sobre todo”. [caption id="attachment_330146" align="alignnone" width="768"]Gisela Giamberardino, integrante del equipo que forma a la red de promotoras territoriales de género. Gisela Giamberardino, integrante del equipo que forma a la red de promotoras territoriales de género. [/caption] Violencia evitable Por otra parte, la licenciada expresó que “tristemente en Tandil hemos tenido un femicidio, pero sabemos que los femicidios son un punto de llegada y que antes de eso, hay señales, hay actitudes, hay violencia. Y esas violencias pueden ser evitadas, pueden ser disminuidas o absolutamente truncadas”. En ese sentido, advirtió que “nunca se sale sola de la violencia, decimos las que venimos trabajando en situaciones de violencia de género. Entonces, la idea de armar una red es la posibilidad de una salida”. El trabajo en lo cotidiano Al analizar las causas de la violencia, la doctora en sociología, teoría y metodología del trabajo social sostuvo que “toda la sociedad está construida sobre un sistema sexogenérico, un modelo de relación que es binario, es jerárquico, que deja a la mujer en una situación de sujeción o de vulneración de derechos, de víctima, y donde el hombre -no por voluntad individual, estamos hablando de un modelo o sistema- queda en situación de quien tiene ventaja, quien decide. Este régimen sexogenérico se naturaliza y por lo tanto, habilita todo este tipo de violencia”. Explicó que “en ese sentido, necesitamos trabajar con lo cotidiano, en cada casa. Cuando hablamos de trabajar en prevención es porque justamente habilita este tipo de violencia, la naturaliza, la esconde. Lo que hace es invisibilizar relaciones violentas”. Y resaltó que la intención es deconstruir “la idea de que el ámbito privado es un lugar del espacio donde puede pasar cualquier cosa porque no nos podemos meter, el Estado no podría llegar, los vecinos no deberíamos meternos, porque es un espacio donde hay un contrato de a dos. Esto no es así. El sistema sexogenérico está impuesto culturalmente, y la idea es formar gente que pueda leer cuándo una situación no es soportable, está fuera de las condiciones de humanidad”. Más visibilización En relación a las alarmantes estadísticas sobre femicidios en la Argentina, que hablan de la muerte de una mujer en manos de un hombre cada 18 horas, dijo que “por un lado, tienen que ver con que hay mayor comunicación de lo que está pasando y mayor visibilización, y por otro lado, nosotras analizamos un concepto que llamamos umbrales de tolerancia del patriarcado, que es cuanto más se avanza como mujeres, probablemente más recrudecen estas situaciones de represiones o intentos de seguir decidiendo por la mujer que tenés al lado, por la compañera. Esto también es lo llamativo, lo triste, en general, estos asesinatos ocurren con alguien que la mujer conoce, con una pareja, con una expareja. Por eso nosotras decimos que hay que trabajar en lo cotidiano, en lo relacional”. Desde su perspectiva, aclaró que “esto tiene que ser una preocupación del Estado” y sostuvo que “desde la Universidad reivindicamos y en un cierto sentido celebramos esta preocupación y este respaldo del Rectorado, del decanato de la Facultad de Ciencias Humanas, que aceptó formar parte de esta propuesta del Ministerio Público Fiscal y venimos trabajando juntos desde marzo de este año”. Para cerrar, indicó que “la idea es que quede consolidada esta red en cada uno de los barrios, que las mujeres puedan saber quiénes son las compañeras, las vecinas que están en condiciones de poder develar una situación y acompañar en situaciones previas que impidan tener una vida horrible, porque ninguna relación violenta merece ser continuada, y por otro lado, evitar situaciones de violencia de género”. ]]>

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