El padre Marcos dijo que la Iglesia se debate entre la renovación y las convicciones

El padre Marcos Picaroni, párroco de la Parroquia Santísimo Sacramento durante 22 años, y un actor social comprometido, parte a una labor sacerdotal en Olavarría. Sobre aborto, Iglesia y Estado, política y misión social habló en esta conversación amena con El Eco de Tandil.

El padre Marcos Picaroni se despidió de Tandil y continuará su misión sacerdotal en Olavarría.

El Eco

El padre Marcos Picaroni dejó su lugar como párroco del Santísimo Sacramento para iniciar un nuevo capítulo en su vida diocesana en la ciudad de Olavarría, luego de 22 años en la parroquia céntrica, a la que arribó en marzo de 1996. Con la guitarra a sus pies, porque su vida religiosa está íntimamente ligada la música, se prestó al diálogo con El Eco de Tandil.

“En mi caso fue clarificándose el proceso vocacional hacia final del secundario. Siempre tuve como base mi casa, porque  había una participación cristiana en Acción Católica, en parroquias, pero ese proceso se acelera de alguna forma con la inminencia de la elección de la carrera al terminar el colegio. Hay dos discernimientos: uno antes de entrar al seminario y después el tiempo ahí logra otro  discernimiento, donde la vocación se va  afianzando”, explicó el religioso acerca del “llamado” a la vida sacerdotal que lo convocó en la adolescencia y lo trajo hasta la actualidad con su misión pastoral.

De sus ochos años de formación, primero en el seminario de Azul y posteriormente en Mercedes, destacó la importancia de esa educación académica, bíblica, intelectual, espiritual y pastoral que le sirvió como herramienta. “El intercambio sirve como herramienta, si uno no encaja en eso, el llamado será otro”, precisó.

-¿Cómo tomó la noticia de su traslado después de tantos años de fuerte inserción en la comunidad tandilense?

-La característica de los sacerdotes diocesanos es como una doble pertenencia, por un lado a la parroquia donde se van trabando vínculos con la comunidad, pero hay otra pertenencia que es a la diócesis. En nuestro caso son 14 partidos del centro de la provincia, es una responsabilidad compartida, uno se siente dueño definitivo del lugar en el que está al servicio de una comunidad. Pero los lazos afectivos son muy fuertes y eso también moviliza.

Una parroquia es como un universo donde no tenés solamente el templo, te encontrás con chicos, jóvenes, grandes, gente que está enferma, las distintas instituciones. No es un ambiente cerrado sino de permanente encuentro. En la parroquia ha habido mucho trabajo articulado con las instituciones de la sociedad, las cosas en conjunto perduran más.

-¿Cree usted que la Iglesia debería aggionarse frente a los nuevos debates y demandas que surgen en el seno de la sociedad?

-Hay una expresión de renovación que es un desafío siempre, es el mensaje permanente del concilio, apertura al diálogo, apertura al encuentro. Siempre corremos el riesgo del aburguesamiento cuando uno está cómodo con una receta. Por otro lado, hay convicciones que son de siempre. Hoy se plantea el debate sobre el aborto, la vida no se debate, se defiende. Pueden debatirse formas de legislar y se va a apoyar la forma que esté más en consonancia con la vida humana. Por primera vez en nuestra historia hay un proyecto de ley que permite decidir quién debe vivir y quién no. Eso nos parece grave, hay una defensa del no nacido que es firme clara y apasionada que implica la exigencia de salir al encuentro de todas las respuestas ante las distintas situaciones de fragilidad. Más allá del apoyo o rechazo a una ley, debe haber modos concretos de involucrarse con la problemática. El ejercicio de la ciudadanía nos lleva a que es creyente a actuar en consecuencia, hay que involucrarse en las cosas del mundo y en este caso con la legislación que mejor defiende al débil.

-¿Usted cree que la Iglesia debería separarse del Estado?

-Cada país lo va resolviendo de distintas maneras, hay un impuesto que se decide a qué culto destinarlo o puede no haber uno. Yo creo que el tema pasa por qué contenido le damos a esta separación. En algunas constituciones provinciales, como la de Córdoba, es una relación de cooperación y autonomía. Y de hecho, nosotros tratamos de vivirlo así, la Iglesia tiene que ayudar, donde el Estado está ausente facilitar su llegada porque hay carencias de derechos. Así como el Estado es bueno que ayude en otras cosas. Esa cooperación es muy sana y cuando no está, se debilitan ambas. La autonomía, que es lo que te permite conservar las convicciones sin estar casado con ningún gobierno, es una forma de separación sana.

¿Piensa que la labor sacerdotal es un hecho político?

-No se plantea la neutralidad sino neutralizar la tarea de la Iglesia porque a muchos les molesta. Un ejemplo muy clarito: un editorial de un medio nacional salió despotricando contra la beatificación del obispo Angelelli y los cuatro mártires de La Rioja, el actual obispo riojano respondió de una forma contundente: ‘Nos quieren decir cómo tenemos que ser pastores’. Una cosa es la neutralidad y otra neutralizar, todo lo que venga de convicciones religiosas molesta.

(N. de la R. Enrique Angelelli fue un obispo de La Rioja que, caracterizado por su fuerte compromiso social, formó parte del grupo de sacerdotes que se enfrentó a la dictadura cívico militar. De su muerte, acaecida el 4 de agosto de 1976 y presentada por las autoridades militares como accidente automovilístico, se sospechó que se trataba de un asesinato encubierto hasta que el 4 de julio de 2014, transcurridos casi 38 años, Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados a cadena perpetua acusados de haber provocado la muerte del religioso).

Si es para neutralizar, para nada de acuerdo. Si es para que cada uno tenga su autonomía y colaboración en pos del bien del ciudadano, es sano. La semana que viene será presentado un libro titulado Curas con los pies en la tierra, desde dos siglos atrás hasta la actualidad, sacerdotes que en nuestra tierra han sido señeros en algún hecho local con repercusión, con tareas de mucha constancia, tareas de transformación social sí que es un hecho político. Históricamente hubo una tarea sacerdotal que ayudó al crecimiento de las ciudades, educativa, pastoral. Usando la palabra política en un sentido no partidario, no participar también es político, es una toma de posición. Tenemos que involucrarnos en lo que creemos con convicción, la omisión es un hecho político negativo. Uno puede vivir la tarea profética desde un aula, una radio, donde se promueven valores que a veces chocan y molestan.

Resumiendo, el hecho político de construir el bien común no tiene que ser ajeno a ningún ciudadano, hay hechos religiosos que tienen una implicancia política.

-¿Cómo se convive con ejemplos cristianos como los padres Angelelli y Mugica, por un lado, y por otro, sacerdotes como Christian Von Wernich, condenado a reclusión perpetua por delitos de lesa humanidad, y con las denuncias de abuso y pedofilia?

-Nos pasa a todos con nuestra propia familia, dentro de los lazos hay personas que admirás y también al contrario. La  Iglesia es una familia grande, están las expresiones de santidad y de las otras también.Somos así, no es una cosa selectiva, el que es puro, bueno y santo, entra, y el que no, no. Tenemos que aprender a convivir con esas cosas que pasan. Jesús dice en el evangelio ‘el trigo crece junto a la cizaña’; la cizaña no le hace bien al campo. Lo que es delito, es delito y actúa la Justicia. Creo que esta es una época de mayor transparencia.

En todo sentido, la ley tiene un papel sano, el tema es cuando no la cumplimos o no la hacemos cumplir. Dentro de la Iglesia siempre está el llamado a la santidad, y las personas que lo viven de una manera muy intensa y quienes nos aferramos a esos faros vivimos entre luces y sombras, en una búsqueda permanente.

Tenemos hermosos testimonios de santidad, como nombraste a  Angelelli, que va a ser beatificado pronto junto a un obispo, un sacerdote, un religioso y un laico, están representadas todas las vidas de la Iglesia. Uno de ellos, poco antes de morir en manos de la dictadura, le dijo a su familia: ‘No tengan odio’. Esas tres palabras cuánto nos enseñan hoy que hay grietas por todos lados.

-¿Qué opinión le merecieron las repercusiones que tuvieron sus declaraciones en un medio local que lo enfrentaron a una funcionaria pública?

-A las cosas me gusta hablarlas en su ámbito, yo no lo saqué al ámbito mediático, porque fue en medio de una conversación, y no contesto por acá. Tomó fuerza por otro lado, pero no sigo la conversación públicamente, lo que dije ya está dicho. Acá no es ganar o perder sino cómo nos ponemos de acuerdo frente a las situaciones que nos afligen y se nos van de las manos porque nos superan.

-Para terminar, por favor deje un mensaje para todos los tandilenses.

-Una bendición y un mensaje de fe. La fe no nos achica como personas sino que nos agranda, nos abre a Dios y a la gente. Y para todos los que están en alguna tarea comunitaria seguir y no aflojar a pesar de las dificultades.

 

El futuro 

El 19 de agosto asumirá como párroco de la Parroquia Santísmo Sacramento el padre José María Ramos, proveniente de Saladillo, y Marcos Picaroni se desenvolverá en la parroquia San Cayetano de Olavarría, que es donde empezó su misión sacerdotal hace muchos años.

Como la música siempre lo acompaña, si bien no desenfunda la guitarra, recita unos versos del himno que se estrenó hace poco y alude justamente a la pronta beatificación en el Vaticano de Angelleli y los cuatro mártires:

“Los cuatro mártires que vivían, los cuatro mártires, Enrique y sus compañeros, Carlos, Gabriel y Wenceslao, en la tierra y en el cielo, felices los perseguidos por practicar la justicia con su lucha, y con su ofrenda traen la buena noticia”.

Porque como bien sabe el padre Marcos, el que canta reza dos veces y ahora le toca llevar su lucha, sus convicciones y su música a otro destino.

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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