“Hay memoria también en las paredes de esta ciudad”,

El Eco

Invitada especialmente por Julio Elichiribehety, jefe de Gabinete y amigo íntimo, la directora de Abuelas de Plaza de Mayo visitó unos días la ciudad junto a sus nietas. En la noche del Viernes Santo presenció el clásico espectáculo “Jesús, el Nazareno” en el Anfiteatro y, aunque en la tarde previa intentó dar un paseo por la feria, no pudo caminar por la cantidad de gente que se acercó a saludarla.

No es la primera vez que elige la localidad para disfrutar de esta fecha, años atrás también lo hizo con la misma compañía. “Me encanta el paisaje y el clima esta vez fue divino”, contó en una entrevista a este Diario.

Si bien ya había sido testigo de las Estampas, quedó sorprendida con la obra y notó que hubo cambios con respecto a lo que había visto años atrás, por la incorporación de nuevas técnicas de iluminación y de sonido. “Es un espectáculo realmente sensacional”.

“Uno se queda la hora y media que dura totalmente compenetrado en la muestra. Yo que soy católica casi repetía las palabras de Cristo de memoria, como los consejos que daba a sus apóstoles. Muy lindo, con un clima especial y la luna allá arriba, era romántica la escena”, describió.

Con amabilidad y pausada claridad se refirió a diferentes temas, desde lo político hasta lo personal, para luego encaminarse hacia Olavarría donde su nieto recuperado la aguardaba para almorzar juntos.

Con cuarenta años de vigencia de vida, las Abuelas han aprendido a hacerse camino en su lucha, abriendo puertas, relacionándose, haciendo todo lo posible por encontrar a los hijos de sus hijos. “Lo hemos hecho con respeto, viajamos por el mundo y lo seguimos haciendo, porque aún no se ha esclarecido donde están treinta mil personas y, si bien hemos encontrado 127 nietos, faltan más de 300”, sostuvo.

Uno de los triunfos más significativos en su recorrido ha sido el Banco Genético que les sirve para estar seguras de quien es quien, cosa que al comienzo no sucedía, por eso los primeros encontrados eran los ya nacidos. “Los podíamos reconocer porque fueron robados con una identidad previa, había una foto o algún recuerdo; en cambio con los que nacían en cautiverio ni nos imaginábamos que lo harían bajo esas circunstancias y que nunca iban a volver a nuestro hogar donde teníamos todo listo para recibirlos”.

“Lo bueno fue unirnos y seguir juntas hasta ahora, somos poquitas y mayores”, dijo, pero claramente fuertes.

Vidal no es Macri

A 42 años del último golpe militar, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal le cedió a Abuelas el manejo de un “Espacio de la Memoria”. La comisaría 5 de La Plata, que fue un centro clandestino de detención emblemático durante la última dictadura militar (1976-1983), por la cual pasaron al menos 200 detenidos ilegalmente y trece mujeres embarazadas que dieron a luz en una maternidad ilegítima que funcionaba en la cocina, pasó a ser formalmente desde el pasado viernes 23 un nuevo Espacio para la Memoria, y sede de las Abuelas de Plaza de Mayo en Provincia. Estela de Carlotto fue parte del acto de inauguración que conmemoró el golpe del 24 de marzo de 1976 y compartió con este Diario las reflexiones al respecto.

“Nos entregaron la llave de lo que había sido un campo de concentración, terminaron rápido la gestión que había iniciado Daniel Scioli, nos dan un espacio y lo vamos a usar de oficina”, reveló con entusiasmo. Además, contó que han hecho una parte nueva para reuniones, muestras y exposiciones. “Lo demás no se toca, es un lugar de memoria donde nos instalaremos cuando esté santificado, ya que han nacido muchos nietos y quien sabe que otras cosas han pasado”.

Otro importante anuncio que se dio ese mismo día, fue la digitalización de partidas de nacimiento de la provincia de Buenos Aires en la franja etaria que corresponde a los chicos desaparecidos, que permitirá estudiar y ver si se los puede encontrar.

“No comparto ciertas cosas de la conducta de Vidal, sobre todo con respecto a los maestros, entonces aproveché para decirle mirándola a los ojos que le tiene que pagar un buen sueldo a los educadores porque son fundamentales en la formación del país”. Lo aceptó y quedaron en que nuevamente se reunirían para seguir tratando el tema.

“La Gobernadora nunca nos ofendió, nos invitó ella a hablar ni bien comenzó su gestión, fue una reunión privada en la que no hizo alarde del encuentro con prensa ni fotos. Fue respetuosa. Nosotros le planteamos lo que necesitábamos. Tengo que reconocer, entonces, que Vidal no es Macri”, dijo una vez más la  frase que tanta repercusión pública tuvo en su momento.

Entre el desacuerdo y el respeto

La dirigente destacó que la relación con el Estado en democracia es total, “porque uno no hace política partidaria sino de Derechos Humanos”. Así el diálogo con los diferentes gobiernos es y fue permanente, empezando por Raúl Alfonsín con quien consiguieron el histórico Juicio a las Juntas, aunque aclaró que siempre se plantearon el por qué no se hizo lo mismo con la Cuarta Junta. “Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final nos trajeron un gran disgusto y luchamos por eso”, recordó. Igualmente el intercambio con todos los gobiernos siguió y con este también. “Nos guste o no”, remarcó. Dijo que algunos comparan las políticas de esta dirigencia nacional con la década del 90 o con el 2001, y consideró que es porque el país transitó doce con una dirección distinta, sin importar como se llame políticamente. “Interesa lo que hicieron. Nosotros lo que aplaudimos es la gestión y la rechazamos si es mala. A este gabinete lo votó el pueblo, es legal y el respeto es total”.

Hizo referencia a la decena de años al mando del kirchnerismo como una etapa de convivencia, de apertura, de trato, convocatoria, participación y reparación. “Fue fuerte, uno se acostumbró a eso y ahora el cambio cuesta”.

Ahora, por el contrario, no se sienten escuchados. Los trece organismos de Derechos Humanos que están juntos le pidieron una audiencia al presidente Mauricio Macri. La respuesta de su parte fue a través de una carta dirigida puntualmente a la directora de Abuelas, como si fuera la líder de los grupos, excusando que no tenía tiempo para recibirlos y que a partir de ese momento por temas relacionados se dirijan a la Secretaría que atiende en dichas cuestiones. El dolor ya había sido marcado cuando durante su campaña, el jefe de Cambiemos dijo: “Conmigo se acaban los curros en derechos humanos”. “La ofensa fue fea”, recordó Estela de Carlotto. Sin embargo, enfatizó que a pesar de todo el diálogo tenía que existir porque para obtener lo que necesitan indefectiblemente tienen que recurrir al Presidente, quien luego derivará a los gabinetes.

En este sentido tuvieron relación con el ministro de Justicia y DDHH, Germán Carlos Garavano, en lo referente al funcionamiento económico de la institución y más adelante con el mismo Presidente. “Macri nos recibió tardíamente”, aseguró. Se trató de un encuentro del que participó además todo el equipo presidencial, donde las Abuelas pedían algo, que se lo rebatían y “nunca más”.

“No estamos de acuerdo en las actitudes que tiene en su política. No soy experta, soy maestra, pero nos concierne todo lo que hace a los derechos de la sociedad como trabajar, tener la salud atendida, educación digna y real, que los chicos puedan comer en su casa y no solamente en las escuelas, todo lo referido a vivir bien”, explicó, lamentando tener       que asumir que “esto se está deteriorando”. “Veo programas de televisión de todas las líneas y saco mi propia conclusión”.

Destacó que como entidad no son agresivas, ni ofenden, pero a veces tienen esa necesidad de salir al cruce de ciertas cuestiones y acompañar a algunas personas, como por ejemplo a Sergio Maldonado tras el crimen aún sin esclarecer de su hermano Santiago. “Vamos a respetar la democracia hasta el momento que exista, a quien sea que esté en el poder, siempre que nos respeten también”, señaló rotunda.

Justicia plena también en Tandil

Los datos oficiales hablan por sí solos, más del 63 por ciento de las causas por delitos de lesa humanidad no fueron resueltas. Además, desde 2015 se revirtió la tendencia y el porcentaje de represores que pasan la condena en su casa ascendió del 41 al 53 por ciento en dos años.

En esta dirección la directora de Abuelas sostuvo que son delitos que no prescriben y afectan a toda la humanidad, por lo que desaprueban rotundamente la permisión de que los condenados pasen sus días en su domicilio. “No merecen ningún reconocimiento, están burlando la ley”. De hecho, recordó un caso donde uno de los acusados de apropiación cumplía un supuesto arresto domiciliario pero fue visto paseando al perro. “Sacamos fotos y otra vez a la cárcel, pero eso es un juego desgastante”.

En cuanto a la falta de ritmo en los juicios alegó que se debe a que no hay magistrados que se ocupen de llevarlos adelante. “A los jueces y fiscales no les alcanza el tiempo, aunque hay algunos que los demoran a propósito”.

Sin ir más lejos, en esta misma ciudad la causa que debería llevar al recinto lo ocurrido en el centro clandestino “La Huerta”, ni siquiera comenzó. “Eso es imperdonable”, alertó. Pero sugirió que la gente misma debería movilizarse “civilizadamente” para exigir que los litigios empiecen.

“Si hay justicia tiene que haber justicia plena, no tiene que ser para unos y para otros no”. En referencia sostuvo que el rol de los poderes con este Gobierno nacional están muy mezclados. Hay una influencia muy grande del Ejecutivo sobre todos los poderes y eso está demostrado.

Su mensaje fue claro, preciso y con ánimo de contagiar la lucha de Abuelas: “De quien dependa, en Tandil tienen que comenzar los juicios, los familiares tienen que insistir”. De hecho, sostuvo que seguramente vuelva a esta ciudad y pueda reunirse con quienes gusten para alentarlos a que no bajen los brazos, que no dejen de pedir. “Hay memoria también en las paredes de esta ciudad”, dijo haciendo alusión a Carlos Moreno, abogado laborista secuestrado y asesinado durante la última dictadura militar.

Abuela y bisabuela

“Fue una luz”, fue lo primero que le salió para describir el encuentro con su nieto recuperado, a quien visitó en Olavarría al término de esta entrevista. Ignacio Guido Montoya Carlotto preparó tallarines caseros para recibirla a almorzar, tal como lo hacía su abuelo, el marido de Estela.

Cuando la jueza le informó que habían encontrado a su descendiente ella gritó y lloró de felicidad, automáticamente comenzó a llamar a su familia y a las demás abuelas, en Buenos Aires se cortó el tránsito y la noticia tuvo repercusión mundial.

“El está aprendiendo a conocerme y quererme porque creció en otra ciudad, yo ya lo quería sin verlo”, asintió con ojos llenos de amor. En esta etapa de la charla trajo a la memoria una carta que ella le había escrito cuando él tendría alrededor de 18 años, sin saber que el destino los uniría. Con su puño y letra imaginaba si le gustaría la ópera como al abuelo, el jazz como a ella, o el rock como a su mamá, sin saber que Guido fehacientemente se inclinaría a la música como profesión. “Los dos elegimos el jazz”.

“Es muy buen músico, buena persona y todos lo quieren”, dijo orgullosa, revelando que a veces le regala juguetes por todos los que no le pudo dar de pequeño, “y a él le encanta”.

Si bien el vínculo se va afianzando lentamente por la distancia y las ocupaciones de cada uno, es cada vez más fuerte. Además, la convirtió en bisabuela y contó plena de felicidad como la niña le dice “pisca abuela”.

“Encontré a mi nieto, pero faltan muchos más, mientras hayan abuelas con brazos vacíos voy a continuar la búsqueda”, dijo esta luchadora que va a cumplir 88 años y no piensa rendirse.

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  • ElEcodeTandil

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