TANDIL, LUGAR PINTADO

La Escuela de Graffiti salió a la pared

El Eco

Son un grupo de chicos jóvenes, de 11 a 30 años, todos interesados en el arte de la escritura del graffiti, una de las temáticas más controversiales en esta ciudad por ser la razón de varios disgustos entre la vecindad.

Pero hay que aclarar que hay dos tipos de graffitis: las firmas vandálicas y las piezas elaboradas. En esta última rama, el artista busca representarse mediante el diseño de las letras y su caligrafía. La caligrafía es “el arte que consiste en escribir creando letras formadas de manera correcta y con sentido estético de acuerdo a distintos estilos. La caligrafía va más allá de la legibilidad, busca crear belleza en el propio acto de escritura”, así lo define la Real Academia Española de las letras.

Los integrantes del taller se reúnen todos los martes a la tarde a pintar en las clases de dibujo-graffiti que se dictan en el predio de la Dirección de Juventud (Arana y 11 de Septiembre).

En estos encuentros los chicos pintan sobre todo tipo de superficies, por lo general pedazos de durlok, madera o cartón rescatados de los contenedores de basura de la ciudad. En esos soportes practican distintos estilos de escritura y de personajes animados con la guía de su profesor Moneda, quien los alienta a mejorar en el estilo particular y personal de cada uno.

“El grupo está muy bueno, ya somos muchos en el taller. Algunos cuando llegaron no sabían dibujar y ahora pintan en la pared. Mi taller es libre, vas y dibujás lo que querés. Acá no hay pautas estrictas. Intento enseñarle a cada uno su estilo, a que encuentre su estilo y su propia personalidad al pintar. Enseño graffiti y dibujo animé, pero hay algunos que pintan paisajes también”, dijo el profesor.

Y reveló que “al taller van chicos de varias edades, algunos tienen 30 años, otros 17 y los más chicos 11. Está bueno que así sea porque aprendemos entre todos nosotros. En diciembre vamos a hacer una exposición final y la verdad es que han pintado muchos cuadros este año”.

En el marco del taller, pintaron el sábado pasado los paredones grises de la calle Pizzorno entre Figueroa y Lisandro de la Torre. Hablando con Moneda, contó que es la primera vez que el grupo pinta sobre una pared como soporte, y que lo seguirán haciendo durante lo que resta del año, en estos ocasionales encuentros que realizan.

Del papel a la pared

Nadín tiene 11 años y es una de las alumnas. “Es la primera vez que pinto en una pared, me pareció re linda la experiencia. Primero empecé pintando en hojas chicas y después pasé a pintar en maderas de mayor tamaño, ese fue el primer paso y en su momento, fue difícil para mí. Ahora, vuelvo a cambiar el formato por uno más grande y es más difícil aún”, relató.

“Decidimos pintar la figura de un lobo junto con mi amiga Malena. Al principio nos salía mal porque pintábamos el lobo muy pequeño, tuvimos que arreglarlo varias veces pero logramos hacerlo bien. Me encantó compartir mi arte en la calle, puedo expresarme cuando dibujo y me gusta que la gente vea lo que siento. Que todos puedan saber cómo soy a través de mis pinturas”, expresó entusiasmada.

Su compañera Malena (12 años) dijo que la experiencia le pareció increíble. “Me gustó porque tenés mucho más espacio para expresarte y pude compartirlo con mi mejor amiga. El diseño que elegimos para pintar es un lobo aullando a la luna. Era un diseño que yo había hecho en una hoja y luego, entre Nadín y yo, fuimos cambiándole cosas hasta tener la imagen final. Costo un montón, pero aprendimos mucho también. Al principio a todos nos cuesta, pero con el tiempo vamos mejorando gracias a la práctica”.

Y describió que “la imagen es la de un lobo mirando la luna. Me siento muy identificada con el diseño porque todos los días cuando llego a mi casa miro la luna para saber cuál es su forma. Si hay luna llena o no. Me gusta mucho mirarla y justamente pensando en eso, surgió el diseño. Como a Nadín le gustó, nos pusimos de acuerdo para pintarlo”.

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