Los túneles de la casa de Juan Fugl por dentro

El Eco

La historia de cada lugar siempre tiene una cuota de misterio producto del desconocimiento de lo que sucedía tiempo atrás ya que en muchas ocasiones no se tenía registro sobre las actividades, usos, costumbres y edificios que estaban emplazados en diferentes sitios. Tandil, una de las ciudades más antiguas de la Provincia de Buenos Aires, no escapa a muchos mitos e historias que aún en la fecha despiertan el interés de muchas personas.

Uno de esos lugares que ayudan a comprender la historia de la ciudad es la casa de Juan Fugl, uno de los primeros pobladores que ayudó al crecimiento económico y el progreso del pueblo por aquel entonces. La vivienda está emplazada en 9 de Julio casi Maipú, donde actualmente funciona la Escuela de Artes Visuales 1 “Vicente Seritti”.

Durante 2017 se comenzó con una serie de excavaciones en el Templo Danés ubicado en Maipú 599 para conocer más sobre la historia del lugar donde se presume y ya se pudo constatar según se explica en un artículo publicado por este medio, que estaba el Fuerte Independencia. El gran interrogante surgía si existían túneles que unieran la casa de Fugl con el mencionado lugar, ya que podrían servir como escape ante la llegada de un malón indígena.

Un recorrido único

El Eco de Tandil pudo recorrer los mencionados túneles a los cuales se accede por una de las aulas donde funciona la Escuela de Artes Visuales 1 y en la que hay que utilizar una escalera porque la profundidad es mayor a los dos metros.

Los sentidos se activan al bajar la escalera. La visión recorre el lugar mezclando los viejos ladrillos, el piso de tierra y las telas de araña que cuelgan una al lado de la otra. El olfato explora el paso del tiempo y el encierro. El tacto percibe lo áspero de esos ladrillos colocados hace muchas décadas atrás. El oído escucha el paso de las alcantarillas cercanas a las paredes.

La historia se abre paso. Julio Merlo, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Sociles de la Unicén y del Incuapa (Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano), Unidad Ejecutora del Conicet, fue el encargado de brindar precisiones sobre el lugar donde se estaba.

Merlo despejó dudas ni bien se comenzó con el recorrido: “Los túneles no conducen al Fuerte Independencia”. El lugar fue pensado por los constructores de aquel momento como parte de la ventilación de la vivienda para que no se forme humedad.

La investigación

Claudia Gogorza, Julio Fabián Merlo, Juan Morales, Avto Goguitchaichvili y Catriel Greco fueron los autores de una investigación que se resumió en un artículo llamado “Aportes a la cronología de la casa de Juan Fugl” a la que El Eco de Tandil accedió y en la que se buscó brindar certezas sobre la relación de los túneles de la casa de Fugl con el Fuerte Independencia.

Según se publicó en el artículo: “Durante el mes de octubre de 2017 se efectuaron prospecciones en la casa de Juan Fugl, en el sector donde funciona la Escuela Municipal de Artes Visuales, único lugar donde se conserva la estructura original de la vivienda. Se buscó documentación histórica que refiriera a estructuras subterráneas y se observó por debajo del piso de madera, ingresando por los sótanos y las comunicaciones que estos tenían con los aireadores de habitaciones contiguas (supuestos túneles). Se procedió a la extracción de muestras del material de construcción (ladrillos y mortero) y al registro de las estructuras murales”.

Tras la extracción de las muestras se realizó un procedimiento que se denomina “datación arqueomagnética” que se realizó en México y “los resultados preliminares obtenidos hasta el momento permiten aseverar que los supuestos túneles ubicados debajo de la casa de Juan Fugl forman parte de la ventilación que se utilizaba a mediados del siglo XIX”.

“Hasta el momento no se ha detectado la existencia de una red de túneles que se utilizaran para protegerse o huir de los malones y comunicarse con el Fuerte Independencia. Sobre este punto es importante tener en cuenta que, frente a la posibilidad de algún peligro por invasiones, incendios o catástrofes naturales, los ocupantes de estos
puestos fortificados tendían a salir a campo abierto, antes que encerrarse en un túnel o usar el mismo para escaparse solo unos metros en campos extensamente despejados. Esta misma idea se repite ampliamente para casas rurales y estancias pampeanas, donde casi siempre está presente el mito de los túneles que permitían escapar «hacia el río» u otros lugares ante ataques indígenas o de otro tipo, tratándose generalmente de sótanos o bodegas en el caso de existir realmente”, se publicó en el artículo.

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