Más de mil vecinos firmaron en apoyo a la petición de no destruir los espacios verdes

A través de la carta piden parar con las acciones, reforestar, informar sobre la adjudicación de obras, evitar próximas intervenciones y escuchar a los vecinos.

El Eco

A comienzos de este mes, ciudadanos preocupados por diferentes obras que perjudican los espacios verdes enviaron una carta al Honorable Concejo Deliberante planteando una serie de pedidos para revertir la situación. Pocos días después, comenzaron a movilizarse para recolectar firmas y conseguir, de esta manera, el apoyo de los vecinos de la ciudad. A través de planillas disponibles en diferentes comercios y puntos estratégicos, más el soporte de una plataforma lograda por medio de la fundación ecologista Greenpeace, ya llevan recolectadas más de mil firmas.

“Venimos muy bien con las firmas, todo el mundo sabe de qué se trata”, contó María Argeri, quien es parte de esta movilización.

Quienes adhieran a este petitorio avalan los siguientes puntos: Detener la realización de las obras en la zona del Anfiteatro Municipal, Casa del Deporte y laderas del cerro del Parque Independencia; volver el predio al estado anterior al inicio de las mismas; reforestar la ladera y la zona superior del parque en donde hay árboles talados y otros quemados como producto de la pirotecnia arrojada en el espectáculo Tandil Brilla; informar acerca de las cuestiones referidas al protocolo de adjudicación de las obras a la o las empresas que las están realizando, evitar próximas intervenciones que vayan en desmedro de los espacios naturales de la ciudad, y escuchar y dar respuesta a vecinos con problemáticas similares irresueltas en distintos barrios.

Las razones
que los mueve

En el texto publicado por el grupo de vecinos, se detalla que en las inmediaciones del Anfiteatro Municipal, Casa del Deporte y laderas del cerro del Parque Independencia se ha retirado el sotobosque mediante palas mecánicas, dejando la tierra arrasada. Este sector fue luego cubierto por una espesa capa de polvo de piedra que fue esparcida y compactada por las máquinas, en una amplia zona del bosque de eucaliptos. La importancia está basada en que esta ladera cumple una función de “esponja” cuando llueve, que si es reemplazada por polvo de piedra el agua seguirá cuesta abajo -en lugar de ser absorbida por la tierra y los árboles como estaba ocurriendo y es lo natural- ya que dicho polvo absorbe mucha menos agua, y el cemento tampoco lo hace, causando problemas hídricos en esta y otras zonas de la ciudad. “Además, teniendo en cuenta que los ríos están entubados, no puede canalizarse el excedente hacia allí”, sostuvo Santiago Arrospide, voluntario de la ONG internacional y creador de la campaña a través de la plataforma.

Asimismo, reclaman que se hayan cortado ramas de los árboles del lugar, hasta una altura considerable y se les retiró la corteza que los protege de las acciones externas. Los árboles quedaron rodeados por este material -que se endurece en contacto con el agua-, sin espacio alrededor del tronco y junto a las raíces que permita recibir el riego natural de la lluvia. Denuncian, además, que en algunas partes también se hizo poda indiscriminada y hasta se quemaron árboles.

Más allá de esto, la preocupación ronda en torno al desmedro del patrimonio tanto natural como histórico, alarmados por las acciones sobre los otros espacios de la ciudad que ya han sido afectados –incluida también la cima del Parque Independencia donde la tala masiva es muy evidente.

Los activistas detallan en su solicitada que las ciudades que ofrecen calidad de vida no solo han de tener buenos servicios, mobiliario urbano práctico y niveles de polución controlados, sino poner a disposición de los ciudadanos zonas verdes a través de políticas responsables con el medio ambiente. Destacando a esas áreas como claves para mejorar la salud de la población, pues actúan como pulmones que renuevan el aire, al tiempo que relajan y suponen una evasión necesaria para olvidar el hormigón, constituyendo auténticas burbujas de naturaleza que resuman e insuflan vida, especialmente en tiempos de cambio climático con elevación de temperaturas, gracias a la generación de gases de efecto invernadero.

Desde un enfoque positivo, plantean a los entornos naturales como fomentadores de la creatividad, capacidades mentales y afectivas, por lo que las zonas verdes urbanas ayudarían a mejorar la longevidad y la calidad de vida de sus habitantes.

Por último, remarcan que son innumerables los estudios que han concluido la conveniencia de tener árboles cerca del hogar, espacios naturales en los que poder hacer ejercicio, dar un paseo o simplemente sentarse a leer, conversar o hacer cualquier otra actividad.

Apoyo de turistas

Santiago Arrospide contó que solamente a través de Hagamoseco.org llevan alcanzadas cerca de 900 firmas. Lo destacable es que en la página también se puede ver el apoyo de turistas que alguna vez visitaron la ciudad y se solidarizan con este reclamo. “Firmo porque pasé días hermosos en Tandil y no quiero que sus paisajes y espacios verdes cambien”, fundamentó la contribuyente Giselle V. Por su parte Elva P. aclaró que lo hace “porque he ido a Tandil, seguiré viajando hacia allí cada vez que pueda, ya que me parece un lugar maravilloso, verde, hermoso, y quiero que continúe así”.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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