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Tras sortear algunas trabas, la cooperativa textil retoma el ritmo y se prepara para nuevos desafíos

El presidente de la cooperativa textil Coopeva, Matías Valdez, compartió cómo vienen trabajando en las instalaciones de la fábrica recuperada Ronicevi a partir del convenio rubricado con el Municipio, en febrero pasado, para la confección de 40 mil bolsas reutilizables a lo largo del año, que la comuna entrega gratuitamente en diferentes puntos de la ciudad.

Según establece el acuerdo, la cooperativa textil tiene que entregar 4 mil bolsas por mes a la Secretaría de Desarrollo Social, que es la encargada de organizar y coordinar la logística de distribución.

Por su parte, el Gobierno comunal paga los salarios de la mano de obra, a través del Programa Municipal de Contraprestación (Secyc), por la cantidad de bolsas entregadas.

En términos generales, Valdez realizó un balance positivo, aunque reconoció que están atrasados con la entrega pautada debido a la falta de maquinaria. Sin embargo, tras una serie de gestiones, confirmó que lograron destrabar esta situación y ahora sí están en condiciones de retomar el ritmo productivo.

Además, anticipó que dado que el convenio con el Municipio finalizará en diciembre próximo, el equipo -integrado actualmente por quince trabajadoras- tiene previsto realizar una capacitación con el objetivo de comenzar a confeccionar prendas de vestir y mantener así su fuente de trabajo.

Sin respaldo
financiero

En diálogo con El Eco de Tandil, el presidente de la cooperativa textil Coopeva aclaró que en realidad, en relación a los números, el balance hasta el momento es “desalentador”, ya que deberían haberle entregado al Municipio alrededor de 16 mil bolsas y entregaron solo 6500.

Al respecto, explicó que no se trata de un incumplimiento del convenio firmado, sino que cuando comenzaron con la producción le plantearon al subsecretario de Desarrollo Social, Pablo Civalleri, un esquema que implicaba un anticipo financiero, basándose en la experiencia de la cooperativa El Laurel, a cargo de las tareas de limpieza del arroyo Langueyú.

Sin embargo, contó que el Municipio “no pudo encararlo”, lo que trajo aparejado algunos problemas, ya que las máquinas familiares con las que comenzaron a trabajar se terminaron rompiendo y por ende algunas trabajadoras debieron ir rotándose en las que quedaban. “Quedaron trabajando nueve personas con cinco máquinas, lo que nos tiró para abajo la producción”, argumentó Valdez.

Gestiones
“dilatadas”

Con el objetivo de suplir entonces el adelanto que el Municipio no estuvo en condiciones de brindar, detalló que se les propuso que tramitaran la maquinaria a través del Programa de Fomento para las Microempresas (Promicro), de la Secretaría de Desarrollo Económico Local.

“Esto se dilató un montón, empezamos el trámite en marzo y supuestamente en mayo íbamos a tener las máquinas. Ese mes hicimos un desembolso de 5 mil pesos, que era el 15 por ciento del total, y nos las entregaron en julio, en realidad porque le dimos intervención a Pablo (Civalleri)”, admitió Valdez.

Por lo tanto, planteó que “el Estado, en realidad, tiene que tener un esquema desde lo administrativo para contener estas experiencias porque nosotros, que no teníamos espalda financiera, dependíamos mucho de ellos para poder llegar a esta situación ideal que se plasma hoy en la realidad”.

La situación
“ideal”

Habiendo sorteado entonces esos inconvenientes, precisó que actualmente “se encuentran trabajando quince personas porque pudimos complementarlo también con el Salario Social Complementario. Cinco chicas que estaban accediendo a ese beneficio, que fue producto de la Ley de Emergencia Social, se incorporaron al corte de tela y estampado, que era lo que nos habíamos propuesto de entrada”.

En cuanto a las herramientas de trabajo, ahora cuentan con “seis máquinas industriales y tres familiares”, indicó, lo que les permite finalmente estar en “la situación ideal” que tanto esperaban, pudiendo entregarle al Municipio alrededor de 2 mil bolsas cada quince días.

“Hicimos la última entrega hace una semana y ahora ya estamos por entregar la segunda tanda de 2 mil. Entraríamos entonces en el planteo del convenio de las 4 mil mensuales, pero recién ahora, en agosto”, insistió el presidente de la cooperativa textil Coopeva.

Sin embargo, reconoció que “este fue un acuerdo de la política, del Movimiento Evita con Pablo Civalleri, quien de hecho siempre demostró su voluntad, pero después cuando entra en otros sectores del Estado que no están al tanto de la generalidad del planteo, lo meten en el sistema habitual y hay que esperar, esperar y esperar, lo que nos tiró mucho para atrás”.

Nuevos
proyectos

Normalizada la situación, Valdez explicó que ahora podrán “cumplir a rajatabla el convenio y, por otro lado, empezar a tener un poco más de margen para pensar en lo que va a suceder cuando se termine el convenio en diciembre”.

Por lo pronto, contó que tienen pensado realizar una capacitación con una costurera particular con el objetivo de aprender a confeccionar algunas prendas, entre las que mencionó “pantalones, guardapolvos, ambos, alguna cosa de blanquería”, pensando principalmente en ser proveedores del Estado, pero también en poder estar en condiciones de encarar otros trabajos.

“Las chicas se han cargado al hombro la cooperativa y creo que ese es el saldo más positivo. Esa es la piedra fundamental de lo que va a venir porque son ellas las que están pensando en qué otras cosas hacer”, finalizó.

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