Un vecino denunció que trasladaron el cuerpo de su abuelo al osario del cementerio de María Ignacia

Delegación María Ignacia

El Eco

Una familia realizó graves denuncias contra funcionarios del Gobierno municipal por mal desempeño del cargo público tras descubrir que movieron los restos de su abuelo, que se encontraban en un nicho en la pared en el cementerio de María Ignacia (Vela), a un osario por una presunta deuda.

Carlos López le contó a El Eco de Tandil que su abuelo, Pedro Aranaga, se encontraba en un nicho situado en la pared en el Cementerio de María Ignacia desde 1981.

Hace algunos años habían comenzado a tramitar el traslado de los restos a una nichera familiar, donde están los cuerpos de su madre, su padre y solo faltaban los de su abuelo.

Explicó que desde 2016 van con frecuencia a la Delegación de María Ignacia para tener novedades del trámite. En una oportunidad, una funcionaria le dijo “que había un lío con un empleado que había estado hasta 2015, que se llevaron los libros para Tandil y que no nos preocupáramos que nos iban a reconocer los pagos”.

Poco tiempo después, contó que cambiaron a la funcionaria que estaba en ese momento y pusieron a dos personas nuevas que están actualmente, Lucía Corbellín y María Susana Orsi.

En innumerable cantidad de oportunidades se acercaron para averiguar cuándo trasladaban a su abuelo al nicho familiar y siempre les pedían un papel más o daban vueltas, pero no tenían respuestas concretas. Hasta que este año se cansaron y les dijeron que el 19 de junio iban a ir a retirar los restos de su abuelo para el traslado.

“Unos días antes nos mandan un mensaje que necesitaban hablar con nosotros. Lucía Corbellini nos dijo que el empleado anterior se robó la plata y a nosotros no nos figuran los pagos, con lo cual si tienen tanta certeza no sé por qué no está detenido. Entonces me dijo que como no sabían quién era Aranaga dieron la orden el 22 de noviembre del año pasado de desalojarlo porque precisaban el lugar y lo tiraron a la tierra. Nos queríamos morir”, relató.

Y contó que después habló con Hugo Biasco, el director de Cementerios, a quien le manifestó la necesidad de que resuelvan el problema urgente porque no quieren que su abuelo esté “un segundo más en tierra, para eso se hizo la nichera, para trasladar su cajón allí y que esté la familia completa”.

En tanto, aseguró que en la delegación no figuran todos los pagos que ellos efectivamente hicieron y por esa presunta deuda fue que desalojaron a su abuelo de la pared.

Posteriormente se reunió con la delegada de María Ignacia, Daniela Labour, y estuvo presente durante el encuentro también la concejal María Eugenia Pomé, que se estuvo interiorizando de la situación. La funcionaria se comprometió a enviar todos los papeles a la Secretaría Legal y Técnica del Municipio para que López tuviera una respuesta el viernes 29, una semana después. Pero cuando se comunicó en la fecha prevista, la carpeta acababa de llegar a Legal y Técnica.

“Así que de Vela a Tandil tardó siete días en llegar la carpeta”, cuestionó.

La denuncia

A raíz de toda esa situación radicó una denuncia en el Municipio por “presunto mal desempeño de cargo público” contra Lucía Corbellín, María Susana Orsi y Daniela Labour, que son los nombres que figuran en el papel que autorizó el retiro de los restos de pared.

“Nunca nos avisaron. Dicen que pusieron un edicto en un diario y yo no lo compro nunca. Daniela dijo que fue ella la que firmó el desalojo de mi abuelo de la pared hacia la tierra. Yo voy a hacer la denuncia penal, civil y a la vez voy a hacer una denuncia en La Plata la semana que viene, y en Buenos Aires. Tiene que terminar la impunidad. Yo no tengo nada contra el Intendente, la secretaria siempre me atiende de maravillas, pero no me dan respuestas”, fustigó.

Y cuestionó también que tenían la nichera con los planos pagos y todo pago e incluso le habían cobrado todo 2018 para trasladarlo cuando “ya lo habían tirado en noviembre. Esa es la indignación que tenemos”.

Además, criticó que “rompieron el cajón, sacaron los herrajes que no entendí muy bien dónde los pusieron, y lo tiraron a tierra, pero no es un nicho como esos que algunos van a la pared y otros a tierra, ahí es como si fuera un osario donde tiran huesos de todos, ahí puede haber 20 más”.

“Yo lo quiero sacar ya. Hay que hacerle el ADN y llevarlo a la nichera o a cremarlo. Biasco me dijo que tengo que esperar cinco años y no lo voy a hacer porque el problema es de ellos, no mío”, concluyó.

“El señor nunca
se presentó”

La delegada de María Ignacia, Daniela Labour, dio su versión de los hechos denunciados por Carlos López y argumentó que en septiembre del año pasado publicaron un edicto en El Eco de Tandil, donde se manifestaba que si en 10 días no se presentaba ningún familiar, los restos de Pedro Aranaga se iban a trasladar.

“Esperamos hasta el 27 de noviembre y los restos fueron trasladados porque el señor nunca se presentó”, aseguró.
En tanto, indicó que “tiene una deuda, él dice haber pagado así que se le pidió la documentación, y faltan algunos recibos. Este año se presentó a pagar, pero para el Municipio sigue existiendo la deuda”.

Daniela Labour negó que los restos estén en un osario y aseguró que la familia no se presentó tras la publicación del edicto.

“El dice que no debe, así que le pedimos la documentación de los recibos pagos, por el momento a mí no me los ha presentado. Yo derivé el expediente que él me presentó junto con la concejal María Eugenia Poumé que fue a acompañarlo el viernes pasado. Y presenté el escrito el lunes siguiente a la Secretaría de Gobierno que se derivó a la Legal y Técnica”, detalló.

Y explicó que en esa secretaría se está elaborando “el dictamen correspondiente para dar una respuesta y una solución al señor. El va a tener que presentar toda la documentación que se le está requiriendo y si lo presenta, la Secretaría Legal y Técnica sabrá qué hacer”.

Por otro lado, negó que la familia hiciera años que estaba realizando trámites para trasladarlo a una nichera familiar. “Empezaron hará un mes los trámites para trasladar los restos a una nichera familiar, pero hay una ordenanza donde dice que pasados los 30 años los restos tienen que ser trasladados. El señor falleció en el 81 así que estuvo 37 años en pared, por eso se sacan edictos cada 6 ó 7 meses que tampoco el Estado tiene obligación de hacerlo porque sabemos que tenemos que pagar”, enfatizó.

Y recalcó que “cuando son nichos de pared sí o sí hay que sacarlos, la señora Poumé debería saber que hay una ordenanza que lo dice, 37 años estuvo el cuerpo.

Se sacó el edicto, nunca se presentó y recién ahora se presenta”.

Por último, negó que los restos estén en un osario. “Están en tierra para su reducción, es más, él dijo de hacer un ADN, es una cuestión de él, no nuestra”, concluyó.

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  • ElEcodeTandil

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