Una historia desconocida con Débora Pérez Volpin

Una joven Débora Pérez Volpin entrevista en diciembre de 1995 y en pleno camino hacia la cumbre del Aconcagua a nuestro convecino Ricardo Juárez, por entonces capitán del Ejército y a cargo de dicha expedición.

Archivo

Ricardo Juárez, hijo de quienes por años tuvieran su local de óptica en la calle Rodríguez al 700 -“pegado” a Radio Tandil- , egresado de la Escuela Nacional de Comercio, decidió un día alejarse de nuestra ciudad para cumplir sus sueños de militar. Precisamente del Colegio Militar de la Nación egresó en 1981 y con el grado de subteniente fue destinado a Tupungato. Allí descubrió la montaña, se apasionó por ella, se capacitó y logró la aptitud montañística especial que desarrolló durante toda su carrera. Tuvo también otros destinos después de Tupungato; entre ellos Zapala (Neuquén) y Buenos Aires (cuatro años en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral y en el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada).

El día que llegó Pérez
Volpin a Mendoza

Con el grado de capitán volvió a la montaña, y según rememora, “al mejor lugar, que es la compañía de Cazadores de Alta Montaña 8, en Puente del Inca, a 17 kilómetros del paso fronterizo con Chile”. Estuvo allí cuatro años, como segundo jefe de Compañía. Recuerda Juárez que “allí tuve el honor de encabezar la expedición al Aconcagua en diciembre de 1995 con la gente de Canal 13. Vino Débora Pérez Volpin, David Santibañez, jefe de camarógrafos, y un ayudante divino que creo que ni pasó de Puente del Inca (risas)”.

“En realidad -siguió- traían muy poca preparación, así que estuvimos una semana en Puente del Inca y partimos con la idea de que flameara la bandera de Canal 13 en la cima del Aconcagua. Era difícil por entonces, porque hoy se filma con un teléfono pero en esa época las cámaras eran enormes y había gran problema con la recarga de baterías, y como no había corriente eléctrica teníamos que trabajar con paneles solares, todo una complicación”.

Juárez continuó relatando: “Estuvimos en Plaza de Mulas tres o cuatro días, aprovechando para aclimatarnos y cargar víveres para los campamentos de altura. Débora, una divina. No era la única mujer porque también estaba la esposa del médico de nuestra compañía. Muy jovial, muy divertida, con muchas ganas. Lo que uno veía de ella en TV era tal cual. Lo demostraba permanentemente en la montaña”.

Se quedó con las ganas
de llegar a la cumbre

Ricardo Juárez en su narración añadió que “llegamos a Nido de Cóndores, a 5.600 metros de altura. Nos quedamos otros dos días para aclimatarnos, y cuando salimos para hacer cumbre, lo hicimos a las 3 de la mañana. Al llegar al Refugio Independencia, a 6.400 metros, cuando aún no eran las 8 de la mañana, noté que Débora no venía bien, le saqué el guante y me di cuenta de que se le estaban hinchando los dedos producto del inicio de un pequeño edema. La decisión fue `hasta acá llegaste´, así que le pasé la posta a un teniente primero que estaba con nosotros, le pedí que acompañe al camarógrafo hasta la cima y yo bajé con Débora. Estuvimos casi medio día en unas carpas de unos gringos que estaban por la zona hidratándonos, descongelando agua, se recuperó y seguimos bajando. En Nido de Cóndores ya había gente que yo había mandado a buscar a Plaza de Mulas y cuando a ese lugar llegaron todos -a 4.200 metros – ya Débora estaba totalmente recuperada. Mientras tanto, la expedición logró hacer cumbre y poner la bandera de Canal 13”.

Juárez recordó que “en esas casi dos semanas intercambiamos muchas experiencias y me quedó para siempre el recuerdo de una mujer humana, simple y gran profesional”.

La hora del retiro

Juárez se retiró tras haber sido subdirector en el Liceo Militar General Espejo, en Mendoza. “En el 2007, cuando llegaba el momento de ascender a coronel, prioricé la familia, mis hijos, pedí el retiro y me fui con recuerdos y amistades para toda la vida. Como con Débora, por ejemplo, con quien todos los años nos saludábamos para nuestros cumpleaños y para las fiestas”.

El querido “Negro” Juárez, llegando casi a los 60, es hoy dueño de Kauquén, una de las empresas más conocidas y respetadas de gastronomía en Mendoza, emprendimiento en el que también trabajan sus hijos.

El militar tandilense Ricardo Juárez, siempre con la montaña como referencia, hoy ya retirado, está radicado desde hace años en Mendoza.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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