Vecinos del Procrear reclamaron que saquen las piedras de O’Higgins y el gas para dos viviendas

Los vecinos del Procrear de Villa Cordobita, de la línea compra de lote y construcción, reclamaron al Municipio que retire las piedras que dejaron acumuladas sobre O’Higgins al 500. Además, pidieron la extensión de la red de gas para dos viviendas, que quedaron relegadas debido a un inmenso peñasco que interrumpía la traza de la calle, y la finalización del cordón cuneta que quedó inconcluso.

En realidad, los problemas están vinculados. En principio, la obra de gas quedó sin terminar debido a un macizo de piedra que interrumpía la calle y obligaba a que la traza pasara por el interior de dos de los lotes asignados a familias por el Banco Hipotecario. En febrero, una empresa contratista removió el peñasco de la esquina de O’Higgins y dejó enormes montículos de bloques de granito sobre la arteria, que ocupan la mitad de la calzada, a la espera de que la comuna se llevara el material.

En representación del barrio, Viviana Peralta, Mariana Flores y Guillermo Rodríguez, quienes realizaron varios llamados a la Secretaría de Obras Públicas en busca de soluciones, solicitaron respuestas urgentes para evitar riesgos y acceder a los servicios que debía extender el Municipio a partir de un acuerdo con el Fideicomiso del Procrear.

Además, confirmaron que van a ingresar un pedido formal por Mesa de Entradas y Salidas de la Municipalidad con los tres reclamos, acompañada por las firmas de los contribuyentes que habitan en el Procrear Villa Cordobita.

 

Un año con las piedras

“Me mudé en noviembre de 2016, ya tuvimos que meter el camión de mudanza arriba de la vereda porque no podíamos estacionar en la calle para bajar las cosas. Las piedras ya estaban ahí”, contó Mariana Flores, quien tiene su casa a mitad de cuadra, enfrente de las enormes montañas con la roca  que fue removida.

“Va a hacer un año ya que tenemos las piedras en la calle”, dijo y destacó que O’Higgins presenta una pendiente importante, entonces los montículos representan un riesgo ante un imprevisto o mala maniobra de algún conductor.

“Es todo un tema salir de casa, tenemos que esperar que pasen los autos, apurarnos para entrar o salir porque hay mucha circulación y a alta velocidad”, describió la vecina y agregó que “a mis chicos les encanta treparse a las piedras, pero se las prohibí porque me dijeron que son un peligro porque anidan víboras ahí”.

Mariana Flores confirmó que llamaron en varias ocasiones a Obras Públicas, desde donde cursaron el reclamo a la Dirección de Vialidad. “Respondieron que están negociando con una cantera para que vengan a retirar las piedras porque los camiones que tiene la Municipalidad no aguantan el peso. Entonces necesitan que una cantera venga con su maquinaria y camiones para retirar las piedras, llevarlas, molerlas, y una parte se queda la cantera a modo de pago y otra es para la Municipalidad”, explicó.

Al mismo tiempo, cuestionó que “esto no sé desde cuándo lo están negociando” y expresó su deseo de obtener una solución pronto, luego de un año de convivir con estos inconvenientes.

Por su parte, Guillermo Rodríguez advirtió que “ahora va a venir la estación de más calor, las víboras aparecen mucho más en las sierras, se van a alojar en las piedras, y en el barrio hay muchos nenes que salen a jugar. Son muy peligrosas hasta para un adulto, porque una mordedura puede provocar un grave problema de salud. Entonces, me parece que ya es hora de empezar a trabajar para que no nos agarre el verano con las víboras en el barrio”.

 

Vivir sin gas

Una vez que la empresa ganadora de la licitación sacó el peñasco que ocupaba gran parte de la arteria, Viviana Peralta y Guillermo Rodríguez lograron liberar sus lotes a partir de la recuperación de la línea de calle, construir los pilares y pedir el servicio de luz a la Usina. Sin embargo, el mismo problema los dejó sin gas, debido a que cuando se hizo la obra, culminaron la extensión de la red antes de llegar a sus viviendas.

“La obra que nos queda pendiente, que es el tercer servicio con el cual nosotros pagamos el terreno, es el gas”, precisó Rodríguez y ratificó que son los dos únicos que quedaron sin el servicio.

Viviana Peralta, que pasó todo el invierno sin gas, confirmó que “fuimos en reiteradas veces al Municipio, a Obras Públicas, y terminé en Defensa al Consumidor, donde no me pudieron tomar la queja porque iba en contra del Municipio. Directamente me tomaron el pelo, porque la señora que me atendió vive más arriba y me dijo que ella vivía sin gas”.

Decepcionada, expresó que “con la poca plata que me quedó de la construcción, compré calefactores, termotanque, tengo todo, pero no tengo gas” y agregó que pasó el invierno con frío, además de afrontar facturas de luz que rondaron los 3 mil pesos por mes.

En cuanto a las respuestas que obtuvo del Municipio, relató que “primero me dijeron que la obra tenía que salir a licitación. Cuando fui otra vez, me dijeron que no sale a licitación porque es una obra chica y no supera los cien mil pesos, por lo cual sale por Compras del Municipio. La obra, supuestamente la había agarrado Usicom, pero lo último que me informaron es que tiene que salir la orden de compra del Municipio para que la pueda hacer”.

 

“Es injusto”

En tanto, Guillermo Rodríguez manifestó que “me parece injusto. Al igual que todos los vecinos, nosotros pagamos un lote con todos los servicios, luz, agua y gas; a un precio accesible y salimos beneficiados por un sorteo, pero de todos modos creo que es lo que corresponde. Al fideicomiso del Banco Hipotecario, se los vendió (el Municipio) con la condición de proveer luz, agua y gas, y hoy por hoy nos falta el gas. Entonces, estamos pidiendo que cumplan”.

En igual sentido, explicó que “hace un año que venimos hablando con el subsecretario (de Obras Públicas Luciano) Lafosse de que la obra se va a hacer, hay que licitarla, que no nos preocupemos; pero el tiempo pasa, pasó el invierno, mi vecina sufrió el frío y si no nos movemos, lo voy a sufrir yo cuando arranque el invierno”.

Ambos quedaron entrampados por la traza de la calle, ya que el peñasco impidió que les extendieran los servicios a tiempo, les retrasó la construcción de las casas y los obligó a modificar el proyecto arquitectónico para no demorar aún más los tiempos de obra. Tras el reclamo público, lograron avanzar y ahora volvieron a elevar sus voces en busca de conseguir lo que les corresponde.

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